Sevilla FC Lopetegui el estratega

Lopetegui, entre Óliver Torres, Escudero, Munir y Bryan, antes de empezar la sesión de ‘paintball’. Lopetegui, entre Óliver Torres, Escudero, Munir y Bryan, antes de empezar la sesión de ‘paintball’.

Lopetegui, entre Óliver Torres, Escudero, Munir y Bryan, antes de empezar la sesión de ‘paintball’. / SFC

El estratega griego (strategos) era algo más que un simple comandante o general de campo. Era la persona designada por la asamblea de la polis para ir a la guerra, para defenderla de los bárbaros, un alto magistrado en quien poner la fe y la esperanza para la supervivencia de la ciudad. Salvando las distancias de la realidad de la guerra como modus vivendi en la Grecia Clásica y el fútbol como simple espectáculo de masas en el mundo de hoy, a los entrenadores actuales en un fútbol tan profesionalizado se les pide algo más que dirigir táctica y estratégicamente los partidos. Son magistrados de la plantilla.

Julen Lopetegui ha llegado al Sevilla para ser algo más que un simple entrenador. Se le ha encomendado un proyecto a largo plazo y al término del primer tercio de la Liga está cumpliendo con los objetivos marcados, con matices, algunos de peso. El técnico sale muy respaldado por el triunfo del Sevilla en el derbi. No sólo por lo que significa intrínsecamente este partido y por su repercusión social, sino porque lo ganó apostando fuertemente en su idea por encima de las voces que le llegaban de la asamblea sevillista: ganó el pulso de su apuesta en De Jong con el gol del triunfo de éste.

Pero a Lopetegui le quedan otros objetivos por cumplir, más allá de que en lo deportivo el Sevilla esté cuarto, en puestos de la deseada Champions que debe sostener con sus dineros el ambicioso proyecto que Monchi quiere para el club. El equipo se ha clasificado, además, brillantemente para los dieciseisavos de final de la Liga Europa, con dos jornadas de antelación, aunque visto el nivel del grupo no es un logro mayor.

Sí debe serlo para Lopetegui, el estratega, meter al mayor número de futbolistas a su disposición en la dinámica positiva, subir al carro a algunos jugadores que han tenido hasta ahora una participación marginal, con un caso muy llamativo que puede hacer virar el foco crítico hacia el aclamado Monchi: Rony Lopes. La losa de los 23 millones de euros se hace sentir con su fría y pesada cifra.

Quizá haya influido el estado físico con que el brasileño internacional por Portugal llegó del Mónaco para que apenas haya jugado. Pero cuatro meses después de su aterrizaje, como el fichaje que más le ha costado al Sevilla en su historia –Koundé puede superarlo si cumple las variables–, el cuerpo técnico de Lopetegui tiene que encontrar la fórmula para que rinda.

Su primera titularidad, en Dudelange, llegó con una buena puesta en escena. Participó en el despliegue ofensivo de ese grupo de ataque conformado por Munir, en la derecha, Nolito en la izquierda y Dabbur como nueve. Lo hizo como segundo punta, quizá porque Lopetegui está viendo que en estos momentos tiene más calidad que rapidez para la banda, su puesto natural. Rony Lopes debe poner de su parte y no dar la imagen de que sus actuaciones son declinantes, con un buen inicio y un rendimiento a menos siempre. 

Rony Lopes no es el único caso. La rotación adecuada del ataque es otra de las asignaturas pendientes que le achaca la afición a Lopetegui. Monchi dejó claro el lunes, en una intervención en El tercer tiempo de Movistar Liga de Campeones, que en el 4-3-3 los futbolistas para el 9 son De Jong y Chicharito. Y que Munir y Dabbur están en un segundo plano, aunque pueden ser tanto "la referencia" (sic) como "un buen acompañante" del 9, que para Lopetegui, salvo en Ipurua, siempre han sido el holandés o el mexicano.

Munir podría haberse encumbrado, gracias a su gran primera parte en Éibar, si el Sevilla no hubiera sufrido aquella grotesca remontada. Demostró que, por calidad y visión de juego, puede ser un arma para otro sistema. Y Dabbur, aunque fuera en Luxemburgo, también ha mostrado sus cualidades para el juego combinativo y el gol. Y ahí debe aparecer la mano del estratega, que ya ha virado hacia distintos dibujos tácticos. Para sacar rendimiento a los distintos futbolistas de que dispone y mantener el rendimiento sostenido de la plantilla en busca de los altos objetivos.

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