Sevilla FC Lopetegui y la afición, una conexión necesaria

  • La sintonía entre Lopetegui y la grada se antoja fundamental para los objetivos.

  • “Me he hecho muy sevillista, a muerte”, asegura el entrenador

Lopetegui saluda efusivamente a Pablo Blanco, una institución en el Sevilla. Lopetegui saluda efusivamente a Pablo Blanco, una institución en el Sevilla.

Lopetegui saluda efusivamente a Pablo Blanco, una institución en el Sevilla. / Víctor Rodríguez

Antes de que Monchi diera a conocer al hombre que había elegido para llevar las riendas del proyecto, Julen Lopetegui, éste ya adivinaba que podía haber ciertas reticencias por el perfil del guipuzcoano y por su salida abrupta de la selección española fundamentalmente. No es que esta afirmación quiera dar a entender que la relación entre el actual entrenador del Sevilla y su afición es mala, pero sí que hasta ahora no ha aparecido la chispa de esa conexión, ese feeling, que se antoja necesaria para que el proyecto tome altura.

El director general deportivo también adivinaba que con la ilusión de los fichajes y con los resultados de pretemporada esa primera impresión iría desapareciendo, aunque quizá no contaba con el caso Dabbur y que éste impidiera que la total sintonía entre entrenador y afición haya llegado todavía.

Dicen quienes estaban a su alrededor que el enfado de Lopetegui al final del partido ante el APOEL por la reacción de la grada ovacionando con cierta sorna al israelí fue grande, aunque también es verdad que el técnico está muy por la labor de integrarse cada vez más y entender mejor la epidermis de este club y las complejas reacciones de su hinchada.

Será, sin duda, fundamental para que el Sevilla alcance sus objetivos más ambiciosos. Monchi ya ha comparado en varias ocasiones a Lopetegui con Unai Emery por su entusiasmo en el trabajo y sus formas. “Es incansable”, asegura. Los dos son guipuzcoanos y el de Fuenterrabía también al principio costó que cayera bien entre los aficionados. Es cierto que Emery entendió pronto cómo debe ser el talante de un entrenador en una ciudad como Sevilla. Un manchego como Juande Ramos también fue otro caso claro para explicar cómo la broma y la guasa no siempre encajan a la primera con un profesional de fuera, pero los resultados lo hicieron todo más fácil.“Con el tema del manejo de los partidos, eso mismo se decía de Unai. De cada uno se pone un pero. Todo eso va influenciado un poco por el tema Dabbur que ha llevado al manejo del grupo”, ha recordado Monchi en una de sus recientes entrevistas, esta misma semana.

Mientras, el propio Lopetegui trata de estrechar lazos con la afición con declaraciones como las que protagonizó en Onda Cero ayer de madrugada. “Me he hecho muy sevillista, a muerte. El Sevilla es un club grande que está en la mente de todos los entrenadores. La personalidad que tiene este club es especial y estamos muy responsabilizados con poner al Sevilla donde su gente quiere”, dijo el técnico.

La gente es muy abierta y estamos encantados y agradecidos. He viajado mucho en mi vida y tengo la sensación de llevar aquí más de cuatro meses. Mi familia sí está muy contenta aquí. Tratamos de conocer la vida aquí, los restaurantes...”, añadía el técnico, quien asegura tener ya superado el tema de la selección y el último Mundial: “No vi todos los partidos del Mundial. Nos fuimos fuera de España. Eran emociones complejas”.

Lopetegui pasa muchas horas al día en la ciudad deportiva, verdadero laboratorio y vivero de los éxitos o fracasos del Sevilla, y sus decisiones van siempre encaminadas a lo mejor para el equipo. Eso debe entenderlo en todo momento la afición. Igual que el entrenador debe hacer todo lo posible por conectar con la grada. En ese sentido, las ruedas de prensa son un canal muy importante y en las que Lopetegui debe mostrarse menos esquivo ante ciertas preguntas que están en el aire en el día a día.

Sólo así, tanto por una parte como por la otra, se podrá lograr una conexión total, una sintonía necesaria y que ambos desean.

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