El Sevilla jamás dejó de mirar por el retrovisor en Mestalla

Valencia-Sevilla | Informe técnico

La orden de no errar atrás ni perder la posición condicionó cada jugada y se reflejó en la muy tibia proyección de Soumaré, Sow u Óliver

Así jugaron los futbolistas del Sevilla ante el Valencia

Quique Sánchez Flores: "Vamos acercándonos a lo que queremos"

Sergio Ramos, otra vez muy seguro, emerge por alto en Mestalla.
Sergio Ramos, otra vez muy seguro, emerge por alto en Mestalla. / Europa Press

El hecho de visitar el Santiago Bernabéu la siguiente jornada, de saber que un punto en Valencia elevaba a tres los partidos de distancia sobre el descenso (siete puntos sobre el Cádiz) y que esas tablas en Valencia conducían a un 8 de 12 y cuatro partidos sin perder conformaron un cóctel irresistible para Quique Sánchez Flores y para su Sevilla.

Todo, absolutamente todo lo que hizo el Sevilla en el prado levantino estuvo marcado por la conveniencia del resultado que da el partido cuando el balón echa a rodar. Soumaré, Sow y Óliver Torres se giraron y aseguraron el pase atrás una y otra vez y eso desconectó a En-Nesyri y sobre todo a Isaac, que ahora mismo es un purasangre y se vio que podía seguir su pujante línea a poco que disfrutara de algún balón ventajoso, que no fue el caso.

Defensa

Quique Sánchez Flores contaba las horas para recuperar a Kike Salas y en cuanto el moronense ha estado disponible, lo ha recuperado como central en el perfil izquierdo para que Acuña se abriera al carril. El 5-3-2 fue esta vez menos elástico que con Acuña de central y Ocampos a su izquierda. Kike Salas no tiene ni ritmo ni soltura para abrirse a la banda y cuando lo intentó, lo pasó mal.

Precisamente por ese costado llegaron los problemas con las internadas de Foulquier o sus pases a la espalda de Kike Salas. Ahí anduvo el Sevilla eficaz en los repliegues con Soumaré echando una mano, como en una internada de Hugo Duro en la que el francés se adelantó de forma providencial.

Una indecisión entre Sow y Jesús Navas a la hora de tapar a Gayá en la banda y el error de Kike Salas al intentar despejar el centro del lateral provocó la única ocasión del Valencia en la primera parte, al rehacerse Nyland en el contrapié tras tocar Yaremchuk.

Ataque

Los tres centrocampistas jugaron mirando constantemente el retrovisor, girándose y apelando al pase atrás, sin riesgos. Incluso en situaciones de relativa ventaja y opciones de pase arriba. Tardaron en aparecer Acuña (mucho menos preciso en el golpeo que ante el Atlético la semana pasada) y Jesús Navas por fuera y cuando trataron de asociarse con Sow u Óliver, éstos no les respondieron.

La entrada de Suso por Sow poco ayudó a activar el ataque y persistió la cortedad de miras. Quique no quiso arriesgar y tardó mucho en darle la primera oportunidad a Véliz, que ya sugirió que sabe situarse para el remate, y a Hannibal, al que sigue sin darle bola. Y eso que el tunecino soltó amarras en cuanto tuvo ocasión.

Virtudes

El equipo se va compactando atrás y por eso enlaza ya cuatro partidos sin perder y dos sin encajar.

Talón de Aquiles

Casi nula vocación ofensiva.

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