Almeyda encuentra el camino en el Sevilla

Un equipo más conservador en los últimos partidos, con el equipo más juntito y menos atrevido

Los de Nervión conceden menos ocasiones

Januzaj deja en el aire su futuro: “Yo me siento bien aquí y al final de la temporada veremos”

Matías Almeyda en un entrenamiento junto a Lamela y Javi Martínez.
Matías Almeyda en un entrenamiento junto a Lamela y Javi Martínez. / Ismael Rubio

Le ha llevado tiempo al Sevilla y a Matías Almeyda aprender de qué va esta película de la permanencia, pero parece que por fin lo están entendiendo y es que cuando no se puede ganar, es mejor puntuar que irse con las manos vacías.

A pesar de que Almeyda en sus conferencias sigue sin reconocer que el equipo ha modificado su estilo y mantiene que todo sigue igual –a excepción de que ahora el Sevilla puntúa–, es más que evidente que este comportamiento es diferente. Está más ordenado atrás y ha dejado de volverse loco en busca de llevarse la victoria a toda costa.

Incluso el propio técnico argentino ha cambiado en sus ruedas de prensa. Antes eran interminables; ahora, y especialmente tras ser castigado con dureza con siete partidos Almeyda apuesta más por evitar meterse en fregados y suele mostrarse mucho más cauto en sus intervenciones.

El partido ante el Rayo Vallecano fue la confirmación de que el Sevilla ya sabe lo que se está jugando. Tanto la plantilla como el entrenador son conscientes de que, en estas circunstancias, empatar también es positivo. De hecho, el propio Almeyda ya avisó del “orden que están encontrando”, algo que considera fundamental para mantener la distancia con los de abajo.

El punto de inflexión parece haber llegado tras la derrota en Son Moix ante el Mallorca, un partido en el que la defensa y el equipo en general hicieron aguas. Aquella noche parece haber servido para que la plantilla hiciera clic.

Desde esa goleada, los de Nervión no han vuelto a perder. Acumulan cinco partidos invictos, cuatro de ellos empates. Es decir, ya han doblado los encuentros que acabaron en tablas respecto a los apenas dos que lograron en toda la primera vuelta. El Sevilla también ha aprendido a empatar.

Mejoría

Desde esa derrota en Son Moix el equipo ha hecho clic y opta por ser más conservador

En la segunda vuelta sólo ha llegado una derrota y, tras haber sido el equipo con más derrotas de LaLiga después de aquel tropiezo en Son Moix, ahora es el que menos ha perdido en la segunda vuelta junto al Osasuna.

Almeyda ha sabido revertir la situación. Consciente de que este Sevilla no tiene los mimbres para jugar como lo hacía en su anterior etapa en el AEK Atenas, el técnico ha introducido variantes y modificaciones que, por ahora, empiezan a dar resultados.

En los últimos partidos estamos viendo a un Sevilla menos valiente, especialmente en el duelo ante el Rayo Vallecano, donde el equipo por momentos sacó la bandera firmando el empate. La mejor prueba llegó en la última acción del partido, cuando ni siquiera se colgó el balón al área antes de que el árbitro señalara el final.

Parece que este Sevilla ha dejado atrás esa locura de los minutos finales en la que se volcaba sin cabeza y que tantos puntos le ha costado esta temporada, como ocurrió ante el Villarreal, el Celta o el Girona, donde sólo una parada de Vlachodimos en un penalti evitó males mayores ese día.

Ahora los de Almeyda guardan mejor las formas también en los últimos minutos. Es un equipo más juntito, menos atrevido, que ya no va a buscar tanto el hombre a hombre y que opta por un planteamiento más conservador para seguir sumando y alejarse del pozo.

Cambios

El equipo sevillista es menos valiente, pero no entra en esa locura en los minutos finales

Un Sevilla que concede menos atrás. Ante el equipo de Íñigo Pérez sólo recibió dos disparos a puerta; el de Jorge de Frutos en el primer minuto y el del gol. Ante el Betis, en la segunda mitad no recibieron ningún remate a puerta. Ese conservadurismo también se dejó ver en los cambios de Almeya ante el Rayo, pues decidió retirar a Akor Adams para dar entrada a Isaac en lugar de mantener a los dos delanteros en la recta final, sabiendo que el jugador de Lebrija se siente más cómodo jugando con dos delanteros.

Porque en la lucha por la permanencia no siempre gana el más valiente, sino el que menos se equivoca. Y Almeyda tras llevarse varios palos parece haberse enterado.

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