El partido del Sevilla | Análisis La calidad también está en apretar

  • El Sevilla se lleva un duelo de continuas disputas con concentración e intensidad y con la perfecta ejecución de un contraataque.

  • Los blancos sí sufrieron en una fase de cada periodo.

La Pizarra del Sevilla. La Pizarra del Sevilla.

La Pizarra del Sevilla. / Departamento Infografía

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Parecerá fácil, pero en ningún caso lo es. El fútbol requiere dominar todas las situaciones que un partido requiere, también saber aguantar cuando hay que sufrir, y el Sevilla de Lopetegui si algo tiene es que no le pierde la cara a la opción de competir a espada o arcabuz, a sable fino o golpe de mandoble.

El entrenador vasco tenía estudiado que el partido que iba a plantear el Granada iba a requerir fuerza en las disputas, concentración en cada movimiento y estar cerca del rival en cada balón dividido. Eso, y esperar el momento para hacer aflorar la mayor calidad de una plantilla sobre otra.

Fue Joan Jordán el que acertó con la portería rival, como pudo ser Nolito en alguno de sus tiros de la primera parte o los dos obuses de Escudero, uno de los cuales no fue remachado porque se estorbaron Carriço y De Jong.

Antes y después de eso, se dieron fases en las que el Granada se creció, sobre todo al final de cada periodo, aunque cuando más inquietó fue cuando logró crear un dos contra uno con Quini y Machís sobre Jesús Navas a la derecha de Vaclik.

Defensa

Una de las premisas del verano para Monchi y Lopetegui fue dotar de fuerza y sentido táctico el centro del campo y ahí puede radicar gran parte del éxito de este proyecto. Todos los sevillistas tenían claro que la temporada pasada este partido trabado y de disputas constantes habría caído del lado del rival, pero la figura de Fernando hace mucho. El brasileño siempre está preocupado de ayudar a la zaga, tanto en fase defensiva como a la hora de iniciar el juego incluso dando pasos atrás para hacer la vigilancia nada más soltar un balón. Jordán también suma en el balón dividido y en disputas aéreas, por lo que enseguida el Sevilla se posicionó bien.

Sí sufrió en una fase de la primera parte en la que, fruto de esa presión adelantada que hace a la pérdida, si el rival logra superar esa línea puede crear problemas por superioridad numérica con que llega a zona de tres cuartos. Y al final, la banda derecha sufrió con las subidas de Quini y la electricidad de Machís.

Lopetegui también hizo una reestructuración en el esquema tras el gol, pasando a una especia de 4-4-2 con doble pivote (Fernando-Gudelj) y Jordán por delante.

Ataque

No hubo excesiva fluidez, pero sí conceptos claros. El partido también tuvo el parón del golpe de Reguilón y Víctor Díaz y eso enfrió los ánimos. En oleadas, Ocampos tuvo su momento, Nolito el suyo, Escudero percutió como en sus mejores días y Jordán mordió cuando había que hacerlo. Se echó en falta más presencia de Banega y también más referencia ofensiva por parte de De Jong.

Genial la ejecución del contraataque en una jugada que era el máximo exponente del pragmatismo unido a la calidad en un duelo como el que se libraba.

Virtudes

Saber esperar el momento apretando los dientes y siendo igual o más intenso que el rival.

Talón de Aquiles

Falta una referencia en el área, un nueve que le dé salida y desahogo al equipo.

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