Caparrós busca carácter, físico y agresividad

La garra, el perfil olvidado

  • Caparrós quiere recuperar carácter, físico y agresividad como idea para elevar el nivel de la plantilla

  • Monchi varió el retrato robot hace dos años

Gabriel Mercado salta por encima de Enes Unal en un partido ante el Levante. Gabriel Mercado salta por encima de Enes Unal en un partido ante el Levante.

Gabriel Mercado salta por encima de Enes Unal en un partido ante el Levante. / julio muñoz / efe

El valor y la entrega, atributos de jugadores que han dejado huella en el Sánchez-Pizjuán como Marcelo Campanal, Enrique Lora, el mismo Pablo Blanco, Diego Simeone... se fueron perdiendo paulatinamente en la actual plantilla y de forma alarmante. El sentimiento que conecta con la grada puede decirse que se perdió definitivamente con la salida de dos hombres que han sido los últimos en mostrar en el campo que el sudor y el esfuerzo por el escudo no se negocian: Coke e Iborra. En el actual plantel, puede decirse que sólo Mercado lo cumple.

En la planificación del nuevo proyecto, con Joaquín Caparrós al frente de la sala de máquinas, es una parada clave en la hoja de ruta. Ahí entra un poco el proceso de nacionalización de la plantilla, del anuncio -al menos está la promesa- de que la cantera tendrá un lugar más protagónico que en estos años atrás, preñados de éxitos, sí, pero con el papel preeminente para futbolistas de mercados extranjeros.

Fue Monchi el que, hace ahora dos años justos, decidió dar un vuelco en el perfil del jugador a fichar. La apuesta por Jorge Sampaoli y Juanma Lillo tenía que cambiar el concepto. Futbolistas con un excelente trato de balón para prolongar las posesiones dieron paso a un tipo de fútbol de muchos quilates, pero también a veces demasiado pausado, a un ritmo lento y frágil de mente en cuanto las cosas se torcían. Futbolistas con calidad, algunos con velocidad, pero fríos. Fue el momento de los Franco Vázquez, Ganso, Correa... que ya se unían a los N'Zonzi o Banega, jugador rescatado de vuelta ya en la etapa de Óscar Arias.

Caparrós, fiel a su filosofía de fútbol, tiene entre ceja y ceja elevar el tono competitivo a través de incluir otro tipo de futbolista, recuperar el jugador de sangre caliente, el hombre sacrificado en lo físico y abierto a captar la idiosincrasia del club y de la afición. "Joaquín promueve un Sevilla exitoso y con garra, coraje y sentimiento para desarrollar el talento de los futbolistas", decía Pablo Machín en una entrevista para los medios del club. La frase del técnico puede dar una clave reveladora de lo que el utrerano quiere para el Sevilla 18-19 o, al menos, que el telento y el nivel técnico de la plantilla eleve en las dosis adecuada una faceta que también es necesaria en el fútbol y cuya carencia le hizo al equipo blanco el pasado curso, tanto con Berizzo como con Montella, bajar los brazos en partidos en loq eu había que visitar campos de rivales de perfil medio y bajo, pero de los que se dicen de colmillo retorcido.

El riesgo de pasarse en esta tipología de futbolista es perder control, esto es, fomentar un juego más acelerado y a menudo condicionado por la ansiedad en detrimento de la calidad técnica, porcentajes de posesión y otras circunstancias que han mandado en las dos últimas temporadas, sobre todo con Sampaoli y Berizzo, pero que también han hecho del Sevilla a veces un equipo muy pusilánime.

Como todo, en el término medio está la virtud y en cualquier caso Caparrós se ha propuesto recuperar este perfil olvidado.

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