De la "ilusión" al "queremos más"
Los diferentes lemas elegidos por el club para presidir el acto con todos sus equipos han marcado el brutal crecimiento deportivo y a todos los niveles en 15 años clave de su historia.
La celebración de la decimoquinta comida de la gran familia sevillista la noche del miércoles en Robles Aljarafe ilustra por su lema el momento actual que vive la entidad y contrasta con el del primer encuentro, allá por 2003, en una iniciativa del consejo que presidía José María del Nido y que pretendía reunir en torno a la mesa aprovechando las fechas navideñas a todos los empleados, técnicos, jugadores... de todos los equipos.
Así, del "Un futuro de ilusión" de aquel invierno de 2003 al "Trabajo, constancia y acierto: queremos más" de la presente campaña va un rosario de lemas que resumirían la historia reciente del Sevilla simplemente con las palabras que presidían el inmenso comedor aljarafeño. Sentencias que eran deseos, pero también verdades y deseos que se han ido cumpliendo. La Academia de la Lengua define "lema" en su tercera acepción como la norma que regula o parece regular la conducta de alguien. Y el Sevilla ha sabido explicar su momento y su estado de ánimo a través de estas leyendas. Igual que con las campañas de captación de abonados, que han ido paralelas a este sentimiento. De aquella inquietud por el futuro de 2003 también data lo del "Salto de calidad", mensaje encarnado en el fichaje de Darío Silva. O el "Juega con nosotros, somos de todos", que presentaba José Antonio Reyes en 2009 en el intento de querer enganchar a aficionados fuera de Sevilla, ya con el club metido en la autopista de los títulos europeos.
Pero las comidas navideñas -esta temporada fue pasadas estas fechas por el calendario del primer equipo- siempre fueron presididas por lemas que clavaban, como lo clavan hoy, el momento de la entidad, el sentir de la afición y los deseos de sus dirigentes. En 2005 el mensaje seguía encaminándose a lo que tendría que llegar. Era el año del centenario y la presencia en el equipo de realidades como Jesús Navas o Sergio Ramos hacían presagiar grandes momentos. "El futuro está asegurado", rezaba la pancarta sobre la mesa presidencial y la correspondiente tarta.
Después llegaban los títulos y aquel año dorado que empezó con la zurda de Puerta ante el Schalke 04 y la espiral que arrancó en Eindhoven y que seguiría en el Bernabéu ante el Getafe, en Mónaco ante el Barcelona, la goleada al Real Madrid también en el Bernabéu en la Supercopa de España... y vuelta a empezar con Glasgow.
ALGUNAS LEYENDAS
2003 "Un futuro de ilusión"
2007 "Somos el mejor equipo del mundo"
2011 "Nuestro proyecto siempre será indestructible"
2014 "Máxima ilusión, máxima ambición. Siempre"
Todo un carrusel de títulos que llevarían al Sevilla a conquistar otro galardón considerado otro título, no ya europeo, sino mundial. El equipo entonces de Juande era nombrado por la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol) el mejor del mundo. Y ello, evidentemente, estaba reflejado en el almuerzo de aquellas navidades, en enero de 2007: "Somos el mejor equipo del mundo", presidía con orgullo la cita ante más de 700 comensales. Paralelo a todo ello, como un todo perfectamente diseñado, el discurso del presidente iba en consonancia siempre con la frase elegida por el departamento de marketing y las directrices del proyecto deportivo. Por aquel entonces, el chaval de la zurda de diamantes era uno de los más aclamados por los chicos tanto en la foto oficial como en la comida, pues veían a Puerta como un espejo y el ejemplo a seguir para un jugador de la casa, el mejor exponente de la cantera.
"El origen de nuestra grandeza", resumía todo lo pasado al año siguiente, en enero de 2008, para, ya en diciembre, empezar prácticamente de cero: "Unión, esfuerzo y confianza, igual a proyecto de futuro". Lo que está por venir siempre como obsesión, como un estar seguro de que el destino siempre tiene un guiño guardado para el Sevilla. 2010: "Formamos el mejor equipo del mundo", para lidiar esas dos temporadas de dudas con un grito unánime de Del Nido junto a Marcelino: "Nuestro proyecto es indestructible".
Siempre el mensaje de la marca presente. No se trata de una simple lona, es como un ideario para seguir durante 365 días. "Máxima ilusión, máxima ambición. Siempre", recetaba el club en 2014, mientras que en 2016, en momentos de dudas por la paz accionarial, Castro sentaba a sus flancos a Roberto Alés y Carrión: "Unidos somos más grandes". El salón de Robles ha visto pasar la historia reciente y más exitosa de este club a golpe de lemas, mensajes y deseos que se cumplen. Y los que quedan.
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