Alavés-Sevilla FC Una prueba de carácter

  • El Sevilla busca confirmar su ilusionante arranque a domicilio en un estadio que exige y en el que no gana desde 2001.

  • Chicharito y Dabbur, pólvora sobre pólvora en la convocatoria con el liderato como señuelo.

Chicharito Hernández, que se estrena, junto a Diego Carlos en el entrenamiento de este sábado. Chicharito Hernández, que se estrena, junto a Diego Carlos en el entrenamiento de este sábado.

Chicharito Hernández, que se estrena, junto a Diego Carlos en el entrenamiento de este sábado. / José Ángel García

El arranque del Sevilla de Lopetegui ha dado muestras de querer marcar un nuevo ciclo. Ese querer mandar a domicilio, esa agresividad desde los metros finales, ha cambiado la imagen de un equipo que como visitante daba grima verlo. Al menos, es la imagen que ha aparecido en las dos primeras salidas, aunque la prueba definitiva llega hoy en uno de esos campos en los que se hace difícil competir.

Mendizorroza representa la prueba del nueve, que además viene con el premio del liderato. Si sabrá mantener ese nivel competitivo cuando los jugadores del Alavés muerdan de verdad es la pregunta del millón, aunque las sensaciones dicen que las cosas han cambiado, que el respeto que imponen gente como Diego Carlos, como Fernando o como Joan Jordán, aparte por la calidad futbolística, también está en el carácter ganador que pueden poner de manifiesto sobre la hierba vitoriana.

Lopetegui se ha llevado a Chicharito y a Dabbur, pólvora sobre más pólvora para poner fin a los problemas ante el gol que privaron al Sevilla del primer triunfo en casa ante el Celta en una primera parte cuajada de llegadas al área. El mexicano se ha convertido en la gran atracción durante la estancia en Vitoria-Gasteiz del equipo sevillista, una megaestrella que si acierta en la misma proporción que la ilusión que ha mostrado en su llegada puede llevar al Sevilla a hitos importantes. O al menos, a asegurar goles y triunfos.

La Previa La Previa

La Previa / Departamento Infografía.

El caso del israelí sesga de raíz los rumores de todo tipo y pelaje (incluidas conspiraciones cuasi judeo-masónicas) que se habían disparado por su ostracismo en las primeras jornadas de Liga. El técnico ya había avisado que tendría su momento con la metáfora de que alguna mañana le sonaría el despertador y la llegada de la Europa League esta semana y la dinámica de jugar jueves y domingo está aquí ya para Dabbur y para todo el fondo de armario elegido este verano por Monchi.

Pero más allá de circunstancias personales, el Sevilla necesita hoy el triunfo para espantar muchos fantasmas y para dar un golpe en la mesa de LaLiga definiéndose como uno de los rivales a aspirar por objetivos importantes. Con el terremoto desatado en Valencia, a los de Lopetegui les conviene coger toda la ventaja posible y afrontar con tranquilidad su estreno europeo en el otro confín del mundo este jueves, en Azerbaiyán.

El equipo está preparado para la pelea. Porque, por experiencia, el partido que propondrá el Alavés de Garitano estará más cerca de la prosa que de la lírica y no se detendrá en florituras. Y es precisamente en ese fútbol en el que el Sevilla había sucumbido en este estadio en el que un sevillista no canta victoria nada más y nada menos que desde 2001.

Pero, claro, para que uno salga victorioso debe haber un perdedor y ni Alavés ni Sevilla han mordido aún el polvo en esta Liga. Ambas escuadras se han destacado por su seguridad defensiva. Sólo un gol encajado por parte y parte que hace presagiar que será una dura batalla en la que habrá que estar listo y no perderle nunca la cara al partido.

Los regresos de los parones, como ha avisado Lopetegui, siempre son extraños, sobre todo para un equipo que ha visto marcharse con sus selecciones hasta a diez internacionales. Y, cómo no, también será extraña no, extrañísima, la hora fijada por LaLiga y por los que pagan –las televisiones– para el comienzo del duelo. Jugar a las dos de la tarde, por mucho que se empeñen en justificar, no es para nada apropiado ni para futbolistas, ni para espectadores asistentes al estadio o desde el sofá.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios