Benedicto XVI finaliza en Luanda su gira africana

La polémica sobre los preservativos contra el sida marca el primer viaje del Papa al continente

Benedicto XVI finaliza en Luanda su gira africana
Benedicto XVI finaliza en Luanda su gira africana
Efe

Luanda, 23 de marzo 2009 - 11:43

El papa Benedicto XVI partió este lunes de Luanda, con destino Roma, tras concluir su primer viaje a África, en el que ha visitado Camerún y Angola.

El Obispo de Roma viaja en un avión Boeing B777, de la compañía Alitalia, que despegó del aeropuerto de Luanda a las 10.45 hora local y tiene previsto aterrizar en el aeropuerto romano de Ciampino a las 18.00 hora local, tras recorrer los 5.630 kilómetros que separan ambas capitales.

Antes de subir al avión que le lleva de regreso al Vaticano, Benedicto XVI afirmó que se va "triste" por el sufrimiento que ha visto en África, pero "contento" por haber conocido a un continente "valeroso y decidido a renacer".

"A pesar de las resistencias y los obstáculos, este pueblo pretende edificar su futuro por senderos de perdón, justicia y solidaridad", manifestó el Papa, que pidió al presidente de Angola, José Eduardo Dos Santos, que la preocupación por los necesitados sea el norte de los gobernantes.

"No estaremos tranquilos mientras haya personas que sufren por falta de comida, de trabajo, de una casa o de otros bienes fundamentales", dijo el Papa.

Según él, para responder a esas carencias "es necesaria la solidaridad; solidaridad entre las generaciones, entre las naciones y entre los continentes, que genere un cada vez más ecuánime reparto de los recursos de la tierra entre todos los hombres".

El Obispo de Roma pidió que se proteja y ayude a los refugiados y desplazados, "que vagan a la espera de regresar a su casa".

Benedicto XVI se despidió de los angoleños y los africanos exhortándoles a proseguir en el camino de la paz, realizando gestos de reconciliación nacional, "para que jamás la violencia se imponga sobre el diálogo, el miedo y la desesperación sobre la confianza y el rencor sobre el amor fraternal".

El Pontífice fue despedido en el aeropuerto '4 de Febrero' de Luanda por el presidente de Angola, José Eduardo Dos Santos, y autoridades civiles y religiosas, entre ellas el arzobispo de la capital angoleña, Damiao Antonio Franklin.

Dos Santos, en su despedida del Papa en el aeropuerto, dijo que la visita de Benedicto XVI ha sido un incentivo para proseguir por la senda de la consolidación de la paz, la reconstrucción nacional y la construcción de una sociedad asentada en el respeto a los Derechos Humanos, la democracia y la justicia social.

El gobernante angoleño recalcó que, para él, fue "emocionante asistir a las manifestaciones de fe, devoción y calor humano que ha trasmitido el pueblo angoleño (en la visita del Papa), consciente de vivir un momento único y de privilegio".

En su alocución, Dos Santos recordó a las dos adolescentes muertas en una avalancha humana el sábado en Luanda, cuando trataban de entrar a un estadio para un encuentro de los jóvenes con el Papa y envió un mensaje de condolencia a sus familias

En el acto más multitudinario del viaje, más de un millón de personas acudieron el pasado domingo a la misa que el Pontífice ofició en Luanda, en la que dijo que las guerras, la rivalidad étnica, la corrupción y el aborto ensombrecen a África, y exhortó al continente a liberarse de esos males y crear un futuro de reconciliación, justicia y paz.

Decenas de miles de personas aclamaron este lunes al Papa desde la Nunciatura, donde ha tenido su residencia los últimos cuatro días, hasta el aeropuerto, en una jornada declarada festiva por la mañana por las autoridades para que los luandeses despidieran al Pontífice.

Un viaje maracdo por la polémica

El viaje pastoral se vio envuelto desde su inicio por la polémica, después de que el Papa dijera a los periodista en el avión que le llevaba desde Roma a Yaundé que el sida "no se combate sólo con dinero, ni con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan el problema".

El sida, según Benedicto XVI, se vence con "una humanización de la sexualidad y nuevas formas de conductas.

Sus palabras, en un continente donde 27 millones de personas están contagiadas por el virus del sida, fueron duramente contestadas desde varios países occidentales, que subrayaron que el preservativo es un elemento fundamental para prevenir la transmisión de la enfermedad.

El portavoz vaticano, Federico Lombardi, reiteró las palabras del Papa, aseguró que la Iglesia no cambiará de postura y agregó que en África el sida no sólo se transmite por vía sexual sino también debido a condiciones higiénicas escasas.

Ya en Camerún denunció que África "está en peligro" debido a personas "inmorales sin escrúpulos que intentan imponer el reino del dinero despreciando a los más indigentes".

A este respecto, el documento preparatorio del Sínodo acusa a las multinacionales de "invadir" gradualmente el continente africano para apropiarse de los recursos naturales con la complicidad de los dirigentes locales, de los que dice obstaculizan la democratización de sus países.

Si en Yaundé su discurso tuvo un acento más religioso, en Luanda fue más social y político y, ante el presidente de Angola, José Eduardo Dos Santos, dijo que ha llegado el tiempo de la esperanza para África, pero que es necesario acabar con la corrupción y que los países ricos respeten la promesa de destinar el 0,7 por ciento de su PIB para ayuda al desarrollo.

"Vosotros podéis transformar el continente, liberando vuestro pueblo del flagelo de la avidez, de la violencia y del desorden, llevándolo por el camino de una moderna civil democracia", afirmó el Papa.

Esa democracia, precisó, supone el respeto de los derechos humanos, gobiernos transparentes, justicia independiente, libertad de prensa, administración pública honrada y la "firme determinación" de acabar "de una vez por todas" con la corrupción.

En Luanda se refirió a la superstición y la brujería que imperan en muchas zonas de África y pidió a la Iglesia que las combata y ofrezca el Evangelio a esas gentes "desorientadas, que viven en el terror" y que llegan a sacrificar a niños de la calle y a ancianos al considerarlos brujos.

Benedicto XVI volvió a defender la familia y condenar el aborto, del que dijo que es una "ironía" el que se incluya como una acción de "salud materna" y que es "desconcertante la tesis de los que consideran que la supresión de la vida sería una cuestión de salud reproductiva".

En su condena citó el Protocolo de Maputo, documento sobre los derechos de la mujer en África, lo que fue interpretado por algunos medios como un rechazo del aborto terapéutico.

Lombardi subrayó que el Vaticano no condena el aborto terapéutico, siempre que la curación de la madre enferma suponga inevitablemente la muerte del hijo, y que el Papa solo se expresó contra los programas de salud reproductiva que defienden el aborto como medio de control de la natalidad".

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