Sociedad

Coronavirus: bolsas de aspiradora, el material más seguro para hacer mascarillas caseras

Dos mujeres elaborando mascarillas solidarias en un taller de costura. Dos mujeres elaborando mascarillas solidarias en un taller de costura.

Dos mujeres elaborando mascarillas solidarias en un taller de costura. / EFE

La polémica sobre el uso obligatorio o no de mascarillas para salir a la calle sigue candente. En este debate entra en juego ahora el material con el que se elaboran. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que el algodón con el que muchas personas fabrican estas bandas para cubrirse nariz y boca no es resistente a los fluidos e, incluso, podría llegar a suponer una fuente de contagio. Sigue insistiendo, además, en su ineficacia en casos diferentes a positivos por coronavirus o a sus cuidadores. Sería hora, por lo tanto, de buscar alternativas para coser protectores más seguros.

La Universidad de Cambridge se adelantó a resolver esta incógnita y, ya en 2013, publicó un estudio en el que compara la eficacia de diferentes tejidos, presentes normalmente en los hogares, con los que se elaboraron mascarillas caseras.

Recambios de tela para aspiradoras. Recambios de tela para aspiradoras.

Recambios de tela para aspiradoras.

El material que resultó ser el más eficiente bloqueador de bacterias y aerosoles virales es aquél con el que se fabrican las bolsas de las aspiradoras, sólo un 2% menos seguro que el empleado en las mascarillas quirúrgicas homologadas.

Para llegar a esta conclusión, 21 voluntarios elaboraron mascarillas utilizando tejidos tan dispares como camiseta de algodón, fundas de almohada antibacterianas, trapos, bolsas de aspiradoras y prendas de lino o de seda. Todos ellos demostraron su capacidad para filtrar como mínimo el 50% de las partículas expelidas por sus usuarios que podían contener las mascarillas de quirófano.

Los expertos comprobaron, incluso, si duplicando el número de capas del tejido empleado los resultados mejoraban. En algunos casos, el incremento en la protección fue pobre. Sin embargo, los trapos sí aumentaron en un 14% la efectividad de estas máscaras caseras hasta igualarlas a las quirúrgicas, pero resultaron ser muy incómodas por su dificultad para adaptarlas al rostro y porque impedían respirar correctamente. Ocurría lo mismo con los recambios para aspiradoras. Por lo tanto, la incapacidad de sus usuarios para utilizarlas el mayor tiempo posible hizo que los investigadores descartasen estos materiales como los más efectivos.

Teniendo en cuenta la capacidad de filtración, la transpirabilidad y la adaptabilidad a la fisonomía de sus usuarios, los tejidos seleccionados como más adecuados para la fabricación de mascarillas caseras serían las camisetas de algodón y las fundas de almohada. No obstante, sólo debe recurrirse a estas bandas para cuidarse de las emisiones de personas contagiadas como último recurso, aunque son preferibles a la total ausencia de protección.

Países como Italia o República Checa comparten este parecer e imponen el uso de mascarillas de cualquier tipo para salir de los hogares. España se está pensando implementar esta medida y otros, como EEUU, sólo la aconsejan. Los ciudadanos, temerosos de ser multados, no paran de elaborarlas para uso propio o incluso para donarlas a organizaciones que carecen de este protector. No obstante, los modelos  FFP2 y FFP3 son los únicos que muestran total garantía contra el SARS-COV-2.

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