¿Desconexión total en verano?
Los expertos aseguran que utilizar el teléfono móvil de manera responsable durante el periodo de asueto ayuda a volver al trabajo con más ganas y menos estrés
Una buena parte de los españoles está de vacaciones, intentando descansar, desconectar del trabajo y de la rutina diaria, pero la pregunta es si es saludable hacerlo con una "desconexión digital", sin la compañía por ejemplo del móvil, y los expertos coinciden: "No hay que olvidarse completamente de él". "Dejarse el móvil en vacaciones no es saludable, porque es una herramienta muy útil para nuestras comunicaciones y relaciones. No podemos decir que nos lo vamos a dejar en casa porque nos puede resolver problemas puntuales, como ante un accidente de tráfico o una llamada familiar de urgencia", tal y como explica el doctor en Psicología José Ignacio Baile.
Por tanto, el abandono total del móvil sería "irresponsable", según este especialista, vicerrector de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima), una entidad que ha publicado unos consejos para que los españoles sepan desconectar en vacaciones, en la medida de lo posible, de las nuevas tecnologías.
Olvidarse del móvil no es saludable, pero menos lo es, en estos días de asueto, hacer un uso abusivo o tan extenso de él como se hace habitualmente. La clave para desconectar es hacer un uso "racional y comedido".
Para ello, según Baile, hay que hacer "parones" en su uso en ciertos momentos, bien obligándonos a apagarlo en determinados momentos, como al salir por la noche para dar un paseo, o en las comidas, o no llevarlo encima cuando nos vamos a la playa.
Pero también podemos optar por silenciarlo durante largos periodos de tiempo para que no centre nuestra atención de forma permanente, ni obsesiva, como ocurre en algunos casos durante el año.
Así podremos seguir recibiendo llamadas o mensajes, que quizás pueden ser importantes a nivel laboral y que en estos momentos no pueden dejar de ser atendidas, pero "no estaremos atados" al móvil.
Lo mismo pasa con el correo electrónico: los teléfonos móviles de última generación nos informan de cada uno de los correos que recibimos a través de una señal que, si no cesa, puede no dejarnos descansar.
La guía de la "desconexión" recomienda que no se lean los correos cada cinco minutos, ni se compruebe compulsivamente la bandeja de entrada porque ese es el primer síntoma de que seguimos conectados al día a día. Con echarles un vistazo una vez al día, por ejemplo antes dormir, es más que suficiente.
El doctor Baile considera que lo aconsejable es hacer una lectura de los nuevos mensajes una vez cada tres o cuatro días o incluso a la semana porque, subraya, "estamos de vacaciones".
¿Y qué pasa con los tuits a los amigos? El consejo, en estos casos, es que se deje de tuitear por unos días. Twitter, dice la guía, es una herramienta fantástica para informarse, opinar y conocer gente, pero si tuiteas cada cosa que haces en vacaciones, ¿qué vas a contar a tu vuelta?
"Las vacaciones deben ser momento de otro tipo de contactos. No hay que ceñirse exclusivamente a los contactos a través de las redes sociales y las nuevas tecnologías. Hay otras que debemos explorar y disfrutar en las vacaciones, las más humanas del contacto personal".
Esos nuevos contactos implican conversar, hablar, volver al envío de tarjetas postales, a escribir una carta a mano, leer información de los periódicos o de un libro. "Es momento de explorar, de disfrutar de esas formas de relacionarse que son tan sanas como las redes sociales, si se hacen bien" según Baile.
Por eso, también hay que hacer un uso puntual del ordenador: "Lo ideal sería no llevarlo, no hacer uso de él, y sólo si estamos esperando alguna cuestión importante que no podemos dejar de atender, pero no estar con él en la playa, en la piscina..."
Las vacaciones deben ser un tiempo para hacer algo diferente a lo que se hace en tiempo laboral, porque de esa manera, dicen los psicólogos, "lo retomaremos con más ganas e ilusión".
Sin esa desconexión, nos dará la sensación de que estamos igual y cuando volvamos estaremos asqueados y con el mismo nivel de estrés y cansancio que cuando comenzamos las vacaciones. Se roza la adicción cuando no podemos hacer en vacaciones la desconexión digital.
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