"Internet supondrá la salida de la crisis para muchas empresas"

De paso por Evento Blog España para participar en la mesa inaugural, Javier Rodríguez Zapatero, director general de Google España, cree que la Red es un factor clave en la recuperación del mercado.

Alfonso Pedrosa / Sevilla

15 de noviembre 2008 - 05:01

-¿Cómo se gana Google la vida?

-Con la gestión de la publicidad. Gracias a internet, todo está al alcance de un click, la cercanía es inmediata. Si una empresa recibe visitas gracias a nosotros, ahí hay negocio. La publicidad on line ha experimentado un crecimiento espectacular, del 70%. En sí mismo, internet es una herramienta de marketing formidable, con muchísima capacidad de penetración. Tenga usted en cuenta, por ejemplo, que sólo en Andalucía hay unas 600.000 pymes. Gracias a internet, esas pequeñas empresas pueden competir con las mayores del planeta.

-Ya, pero, hoy por hoy, el pequeño empresario que tiene una web sobre su negocio lo hace más por razones de prestigio que porque entienda que va a tener más clientes si está en internet...

-Es posible que al comienzo de la eclosión del fenómeno web eso fuese así, porque no era imperativo estar en internet. Pero es que hoy ya sabemos que internet va a suponer la salida de la crisis para muchas empresas. La gente tiene menos dinero y se queda más en casa: pasa más tiempo en internet. De hecho, el ritmo de implantación de líneas ADSL no ha retrocedido con la situación económica actual. Además, la conciencia de la necesidad de comprar barato en época de carestía hace que los consumidores busquen más, comparen, naveguen más por la red. Ahí es donde hay que cazar al usuario, que está en su casa y en un entorno de acceso gratuito a la información. Para las pymes, internet es, a la vez, un canal de distribución y un canal publicitario.

-¿No cree que todavía hay muchos recelos, por motivos de seguridad, ante el comercio electrónico?

-Los datos dicen que no. La cifra de compradores on line en España ha pasado de 5,9 a 9 millones, con un índice de satisfacción del 95%. Es cierto que en un momento dado, a la gente le puede dar recelo dejar en una web el número de tarjeta de crédito, pero entre los avances en seguridad y la comprobación efectiva de que el cliente recibe lo que compra, la confianza se ha reforzado. Precisamente, los compradores on line se quejan de que no hay oferta suficiente. Eso es un importante mensaje del que deberían tomar nota las empresas: la gente pide más variedad de opciones a la hora de comprar en internet.

-Habla usted de confianza, precisamente el concepto que ha quebrado en la sociedad contemporánea en general y en la actividad económica en particular. El desarrollo de las redes sociales, la proliferación de millones de pequeños blogs, la creación de nuevas herramientas, como el Street View de Google... Todo eso remite al diseño de un entorno internet que habla de cercanía, de conexión con la vida cotidiana de la gente. ¿Buscan ustedes captar la afectividad de los internautas?

-No. Eso era lo que intentaba el marketing clásico. En Google pretendemos, sobre todo, hacerle la vida más fácil a la gente. Por eso hemos desarrollado, además de nuestro robot de búsquedas, herramientas tan diversas como las cuentas de correo, el videochat o el Street View. Nosotros sólo ordenamos la información y la ponemos a disposición de la gente en un contexto de compromiso democrátrico y de gratuidad en el manejo de esas herramientas. Quizá de este modo hayamos conectado con la afectividad de los usuarios, pero no lo pretendemos en un primer término. Tenga usted en cuenta que la necesidad de expresarse, interactuar, es propia de los seres humanos. Nosotros sólo lo hemos puesto más fácil.

-¿Internet ha cambiado la manera de pensar de la gente?

-No creo. Lo que sí ha hecho internet es democratizar el acceso planetario a la información, y eso es sencillamente revolucionario. Algo así no había ocurrido antes en la historia de la Humanidad. Es cierto que hay bolsas de falta de acceso, brechas digitales; pero están retrocediendo más rápido de lo que esperábamos.

-¿No tiene un gigante como Google la tentación de manipular la información que maneja ?

-Eso es imposible. Por dos motivos. En primer lugar, nuestro robot funciona con un sistema de aproximadamente 200 algoritmos que hace el engranaje incorruptible: sólo el propio tráfico de la información posiciona a las páginas en el buscador, ningún otro factor. En segundo lugar, nuestro negocio depende de la credibilidad. Fíjese que nosotros no pretendemos, como por ejemplo los medios de comunicación digitales, que el usuario pase mucho tiempo en nuestra web. Queremos orientarlo lo más rápidamente posible hacia aquello que creemos que está buscando. En la medida en que acertamos, tenemos éxito y el sistema funciona.

-Ya, pero hay casos concretos en los que Google ha tenido que ceder, como ocurre con el Gobierno chino...

-El caso de China es un buen ejemplo de lo que es la misión de Google. Tuvimos que elegir entre ofrecer a los usuarios chinos casi toda la información de la red, a cambio de explicarles que hay sitios prohibidos por orden de su Gobierno, o quedar fuera de China. Todos los países occidentales, España también, hacen negocios con China y todo el mundo conoce lo que ocurre allí. De todas formas, quiero recalcar que Google rinde cuentas ante los usuarios, no ante los gobiernos.

-Antes mencionaba usted a los medios de comunicación. ¿No le da la impresión de que les está costando incorporarse a la era de internet?

-La tendencia al inmovilismo ante las posibilidades de cambio es lógica. Los medios de comunicación están en riesgo de anclarse en modelos que ya no funcionan, en una relación con el público prácticamente de un solo sentido. Lo que deben entender los medios es que esa relación con el público, con sus lectores, ha cambiado. La gente quiere participar, quiere interactuar. No es que sea interesante que los medios desarrollen buenas ediciones digitales, con contenidos de mucha calidad; es que la gente se lo está pidiendo.

-Internet facilita el acceso a la información, de acuerdo. Pero, la gente, ¿sabe lo que quiere?

-Por supuesto que sí. Hay que confiar en la sabiduría de las masas, porque la experiencia demuestra que vivir en red es beneficioso para todos los agentes que participan en esa red. La gran consecuencia de internet es que la gente cada vez sabe más. Y eso es muy bueno, eso es democráticamente saludable.

-Ya, pero algún mecanismo de control hará falta...

-Uno solamente. El de la responsabilidad. Por eso en Google somos decididamente proactivos en todo lo que pueda ayudar a padres, educadores, empresas, en el uso de la información. Somos los primeros en lanzar el mensaje de que el ordenador de una casa no puede estar en un dormitorio, es mejor que esté en un espacio abierto, compartido. Colaboramos con asociaciones de usuraios, somos pioneros en la defensa de la privacidad; de hecho, hemos sido los primeros en bajar el tiempo de retención de cookies con información de los internautas. Creemos en serio que internet debe ser un derecho universal. Sé que esto es un sueño, que todavía hay mucho que mejorar, mucho camino por recorrer, pero estamos decididos a luchar por ello.

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