Juan Manuel Igualada, la mili más larga y más triste

El hombre tuvo un accidente durante unas maniobras y ha permanecido 28 años y medio en coma.

Una niña secuestrada hace tres años aparece viva en el hueco de una escalera

Milagros junto a su hijo Juan Manuel.
Milagros junto a su hijo Juan Manuel.
Redacción

17 de febrero 2022 - 14:05

Cope ha traído en estos días una de las historias más sobrecogedoras de los últimos tiempos. Juan Manuel Igualada comenzó la mili cuando tenía 19 años, en Ferrol, en la Armada. En este tiempo se le encomendaron unas maniobras en Santorcaz, en la Comunidad de Madrid. Durante las maniobras, Juan Manuel sufrió un accidente terrible, que le ha dejado en coma durante 28 años. Su madre Milagros estaba de vacaciones y no lograron localizarla, así que fueron sus hermanos los primeros en llegar al hospital.

Esto solo fue el comienzo de lo que ha sido un suplicio para Juan Manuel y su familia. Su pronóstico no era bueno cuando ingresó en el hospital y los médicos afirmaron que era cuestión de días que el joven falleciera. En el Gómez Ulla, centro en el que estaba hospitalizado, descubrieron unas lesiones cerebrales lo suficientemente graves como para diagnosticar que se encontraba en estado vegetativo persistente. Y en ese estado se ha encontrado Igualada durante 28 años y medio.

Milagros trabajaba en Cuenca, su ciudad, natal antes del fatídico accidente, pero se vio obligada a dejarlo todo para poder atender a su hijo en el hospital. Durante estos años, Milagros ha estado acompañada por toda su familia. Su marido falleció 4 años antes del accidente de Juan Manuel, así que sus hijos han sido su mayor apoyo.

También recuerda con especial cariño las visitas del anterior arzobispo castrense, monseñor Juan del Río, que falleció hace un año, también del capellán, el padre Julián Esteban Serrano, que pasó junto a ambos diez años.

Hace apenas quince días, Milagro se despedía definitivamente de su hijo, tras pasarse gran parte de estos 28 últimos años en su habitación. Atendiéndolo, intentando interpretar los gestos de los ojos de Juan Manuel, buscando en ellos alguna señal, algún signo que le hiciera conservar la esperanza.

De esta forma, Igualada ha sido hasta su fallecimiento el último soldado de la mili, ya que ha figurado durante todo este tiempo a nivel administrativo como soldado del servicio militar obligatorio

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