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Primera alternativa a la cirugía para la enfermedad de Dupuytren

El 86% de europeos nunca han oído hablar de esa contractura progresiva que 'ata' los dedos sobre la palma de la mano e impide tareas como teclear o conducir.

Las labores de investigación han propiciado la aparición del medicamento biológico inyectable.
Manu Mediavilla

13 de octubre 2011 - 01:00

Para las personas con la poco conocida enfermedad o contractura de Dupuytren (el 86% de europeos nunca ha oído hablar de ella), cosas tan básicas como cocinar, conducir, teclear, meterse las manos en los bolsillos, lavárselas o estrecharlas para saludar, se convierten en una complicada tarea, con el consiguiente impacto emocional negativo. Esta patología crónica y progresiva se distingue por una acumulación excesiva de colágeno que primero se manifiesta en nódulos palmares y que puede llegar a formar bajo la piel una o varias cuerdas. Estas se extienden desde la palma hacia los dedos, que pueden contraerse poco a poco y quedar continuamente flexionados, lo que dificulta las actividades cotidianas y laborales.

La enfermedad tiene un componente hereditario y circunstancias agravantes como el tabaquismo, el alcoholismo o el trabajo con máquinas vibratorias, señala el traumátologo Joaquín Forés, coordinador de la Unidad de la Mano del Hospital Clínic de Barcelona, quien apunta otros factores de riesgo como la diabetes o la epilepsia. Afecta al 3%-4% de españoles, en línea con el sur de Europa, mientras la prevalencia es mucho más elevada en los países nórdicos, donde ronda el 8% y puede llegar hasta el 19% de Islandia. El problema se presenta antes y es mucho más frecuente en los hombres (ocho casos por cada caso femenino entre 40 y 50 años); en las mujeres suele empezar tarde y ser más leve.

A falta de tratamiento curativo, hasta ahora su abordaje era quirúrgico, que resulta eficaz pero conlleva los lógicos riesgos y complicaciones de la cirugía, además de exigir una recuperación de un par de meses. Pero ese escenario cambia ahora con la aprobación de la primera y única alternativa farmacológica para la contractura de Dupuytren, el medicamento biológico inyectable Colagenasa de Clostridium histolyticum (CCH), indicado para pacientes adultos con cuerda palpable y que se ha demostrado tan eficaz como la cirugía. El fármaco combina dos enzimas que destruyen el colágeno que forma la cuerda. Como subraya Emilio Baixauli, traumatólogo del Hospital La Fe de Valencia, el problema se soluciona en dos sesiones ambulatorias: tras la inyección, el paciente se va a casa con un vendaje en la mano, y regresa a las 24 horas para el estiramiento, que a veces deja sentir un crujido que confirma la readaptación de los dedos a su situación original. La infiltración no necesita anestesia, que suele reservarse para el estiramiento; un tercio de pacientes ni siquiera lo necesita y llega ya con la mano estirada. La satisfacción de las personas tratadas en España (60 en una veintena de hospitales) es de 90 sobre 100, con plena unanimidad en que "se volverían a infiltrar".

Con la experiencia quirúrgica acumulada, Forés precisa que "cada cinco años hay un 50% de recidivas", aunque "solo el 15% de ellas necesitan nueva cirugía". Las publicaciones científicas a tres años sobre la CCH, añade, muestran un "paralelismo en las recidivas". La clave del éxito farmacológico está en su buen uso por un cirujano de la mano con la formación adecuada. De ahí que se restrinja al ámbito hospitalario para asegurar una correcta infiltración y posterior estiramiento de la mano.

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