Acceso a la Universidad

Qué se puede y no se puede hacer en la Selectividad del coronavirus

Andalucía se prepara para una selectividad diferente por el coronavirus. Andalucía se prepara para una selectividad diferente por el coronavirus.

Andalucía se prepara para una selectividad diferente por el coronavirus.

Día 12 de marzo. Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, anuncia la decisión del Gobierno andaluz de cerrar guarderías, colegios, institutos y centros universitarios ante el rápido crecimiento de casos de coronavirus en España y en la región.

Inicialmente el plan era hacerlo durante 14 días. Dos semanas, que pasarían relativamente rápido y que podrían alargarse hasta después de las vacaciones de Semana Santa. Nada excesivamente grave. Centros, profesores y alumnos se afanaban en sacar adelante como podían clases virtuales, tareas telemáticas e incluso algunos exámenes mientras la situación se iba agravando por días, empezando por la paralización del país desde el decreto de Estado de Alarma del 14 de marzo.

Conforme ha ido avanzando la epidemia, primero en una rápida curva ascendente y luego en un lento descenso, el sector educativo ha ido asumiendo que el regreso a las aulas no se produciría de forma afectiva hasta el próximo curso, con algunas salvedades y con la mirada puesta en la temida Selectividad, que a su tradicional aura de nerviosismo y trascendencia se ha unido en esta ocasión las inevitables medidas de seguridad de la era post Covid-19.

Habrá selectividad. Los exámenes serán los días 7, 8 y 9 de julio y deberán tenerse en cuenta las recomendaciones y obligaciones que la Consejería de Economía, Conocimiento, Empresa y Universidad, atendiendo a las instrucciones de la de Salud y Familias, ha establecido para una Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (PevAU) que será seguro muy diferente a lo conocido hasta ahora, para empezar con la obligación que llevar “en todo momento”, asegura la Junta, un elemento antes extraño y que ya forma parte del día a día de los españoles: la mascarilla. Será obligatorio hacer los exámenes con ellas salvo por problemas de salud acreditados que lo desaconsejen o por alguna necesidad educativa (y reconocida) que pueda interferir en su uso.

Los centros dispondrán, si fuera necesario, de una dotación de mascarillas de ‘emergencia’, que además de los aspirantes también podrán utilizar (es igualmente obligatorio para ellos) los profesores, miembros del tribunal, vigilantes de seguridad y el resto del personal asignado a las pruebas.

Tampoco se podrán usar, o al menos se reducirán al mínimo, objetos de uso común o compartido. Fuentes de agua cerradas (habrá que llevar botella), disposición de geles y líquidos desinfectantes en las diferentes estancias para el lavado de manos y limpieza y desinfección de todo el mobiliario e instalaciones serán otras de las medidas de seguridad que deberá tener en cuenta el personal.

Habrá que estar, también, preparados para el calor. Las instrucciones de la Junta destacan especialmente la importancia de la ventilación natural de las salas varias veces al día. Si las temperaturas hicieran necesario el uso de ventiladores, "hay que complementarlo con una ventilación natural cruzada, de forma que el flujo de aire generado no se dirija hacia las personas”. Cuando sea necesario tener funcionando aparatos de aire acondicionado tipo split también hay que evitar que se produzcan corrientes de aire. Por supuesto, deben desinfectarse periódicamente.

Los alumnos no podrán formar grupos numerosos y deberán mantener la distancia de seguridad de dos metros, para lo que los centros tendrán que habilitar diferentes espacios fuera de las salas de exámenes para utilizarlas durante los descansos. Tampoco se recomienda el uso de ascensores, compartir objetos -por ejemplo un bolígrafo o una regla- ni cambiar de mesa durante toda la jornada de pruebas.

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