Cambio de Hora

Cómo y cuándo comenzó el cambio horario

Un señor poniendo en hora su reloj de bolsillo. Un señor poniendo en hora su reloj de bolsillo.

Un señor poniendo en hora su reloj de bolsillo. / EFE

Como viene siendo habitual, el último domingo de octubre durante la madrugada del sábado al domingo, se producirá el cambio de hora. De esta forma, se acaba el horario de verano y arranca el de invierno. 

A las tres de la madrugada habrá que retrasar el reloj hasta las dos, de tal forma que ese día dormiremos una hora más, pero, ¿cómo y cuándo comenzó el cambio horario? Ahí van algunos detalles.

El cambio horario viene precedido por la Crisis del Petróleo de 1973, que llevó a la mayoría de países de la Unión Europea y a los Estados Unidos a implantar esta medida. Esta decisión se llevó a cabo para aprovechar mejor las horas de luz y como consecuencia, ahorrar en el gasto de electricidad.

En esos momentos, el cambio horario tenía lugar los meses de marzo y de septiembre. Pero el cambio horario de octubre no tiene tanto tiempo como parece. Desde 1996 se realiza el cambio horario en el mes de octubre.

Con el horario de invierno, los días serán más cortos porque amanecerá más temprano y anochecerá antes. Este cambio se realiza en base a la Directiva Europea 200/84CE -de obligatoria aplicación en todos los países miembros de la Unión Europea- que también determina la aplicación del horario de verano a finales de marzo.

Según especificaba la Comisión Europea en 1999, además de para el ahorro energético y aprovechar las horas de luz natural, el cambio se traduce para beneficiar a "los sectores del transporte y las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo, la salud y el turismo".

La cara y la cruz del cambio de hora

A pesar de todo, los cambios de hora también tiene sus efectos negativos en los ritmos circadianos de los ciudadanos, y existen estudios que demuestran que, entre otras cosas, aumentan los accidentes de tráfico por estar despiertos una hora antes o después.

Por ese motivo, entre otros, el Parlamento Europeo debate la posibilidad de eliminar los cambios de hora a partir de 2021. De hecho, la institución europea realizó una consulta pública en 2018 en la que, el 80% de los 4,6 millones de ciudadanos europeos que participaron, se mostraron a favor de terminar con los cambios de hora. Así pues, aunque todavía no hay una decisión firme, es muy probable que en un futuro próximo no se vuelva a cambiar de hora ni en primavera ni en otoño en el marco de la Unión Europea.

Ventajas de retrasar el reloj en octubre

Al retrasar los relojes una hora en octubre, se gana una hora más de sueño y se incrementa el ahorro energético al aprovechar las horas de luz natural.

Esta variación hace que en épocas otoñales, como la de ahora, el organismo produzca una hormona denominada melatonina, que mejora la conciliación del sueño. En cambio, en primavera el aumento de la luz solar genera varios cambios como la producción de serotonina (hormona de la felicidad) y la recepción de Vitamina D, que ayuda a ser menos proclives a sufrir depresión.

Luego está la cuestión energética y el ahorro. El cambio horario viene precedido por la Crisis del Petróleo de 1973, que llevó a la mayoría de países de la Unión Europea y a los Estados Unidos a implantar esta medida.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) cifra el ahorro que supone el atraso del reloj en octubre en un 5%, es decir, unos 300 millones de euros. De esa cantidad, 90 millones corresponderían al consumo doméstico, por lo que cada casa se ahorraría unos 6 euros; el resto provendría de la industria o la iluminación de edificios de servicios.

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