La conveniencia o no de un destino en la embarazada la marca la vacuna
El vuelo es seguro para la madre y el bebé, pero las compañías áreas ponen límites por evitar el parto en un vuelo
Aunque los viajes son una actividad normal en la vida de cualquier mujer embarazada es conveniente tomar algunas precauciones para evitar complicaciones. Según, el doctor Txantón Martínez-Astorquiza, presidente de la sección de medicina perinatal de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), "lo más importante es que la mujer consulte a su médico pues si su embarazo está bajo control (sin antecedentes de aborto, anormalidades de la placenta, etc.) no hay ningún problema de que haga largos viajes. En todo caso, lo que los especialistas solemos aconsejar es que no se viaje a partir de l a 36 semana".
Muchas compañías aéreas no despachan billetes a embarazadas con más de 36 semanas de gestación en vuelos nacionales y de 32 en vuelos internacionales por miedo a que se produzca un parto en pleno vuelo. La mayor parte de las compañías aéreas exigen una declaración de exención de responsabilidades a cualquier viajera embarazada. Los viajes en avión preocupan a las mujeres escintas, "aunque el vuelo en sí mismo no afecta ni a la madre ni al bebé. En cualquier caso, es aconsejable viajar con ropa cómoda, hidratarse correctamente durante todo el trayecto e intentar caminar o moverse al menos cada dos horas para que la circulación sanguínea de las piernas fluya", dice el doctor.
El destino del viaje marca la conveniencia o no de viajar. Está desaconsejado viajar durante el embarazo a zonas donde la presencia de enfermedades contagiosas sea endémica y exista obligación de vacunarse previamente. "Las vacunas con microorganismos vivos o atenuados están contraindicadas en las embarazadas", apunta el especialista. Es el caso de las vacunas contra la fiebre amarilla, fiebre tifoidea, triple vírica y poliomielítica. Las zonas con paludismo endémico también están desaconsejadas para ellas.
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