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Coronavirus Investigación

Las ciudades más contaminadas sufren con mayor virulencia el virus

La ronda de circunvalación SE-30 con poco tráfico en estas semanas de alarma sanitaria. La ronda de circunvalación SE-30 con poco tráfico en estas semanas de alarma sanitaria.

La ronda de circunvalación SE-30 con poco tráfico en estas semanas de alarma sanitaria. / José Manuel Vidal/EFE

Tras la investigación de la Universidad de Bolonia publicada el pasado marzo que desveló la relación directa entre la contaminación ambiental por partículas en suspensión en el Norte de Italia y la velocidad de propagación del coronavirus registrada en esta zona (el estudio fue difundido ese mismo mes por Diario de Sevilla), una segunda investigación, esta vez de la Universidad de Harvard, acaba de llegar a la misma conclusión y aporta datos aún más rotundos y graves: que mueren más personas por el coronavirus y hay mayor cifra de hospitalizados en las zonas con mayor polución de partículas en suspensión más finas (PM2,5, de tamaño inferior a 2,5 micras).

Es el primer estudio de EEUU a nivel nacional que ratifica este hecho con datos estadísticos

Esas micropartículas en suspensión están generadas sobre todo por el tráfico de vehículos alimentados por combustible fósil (gasolina o gasoil). Los expertos en esta material han advertido del daño que causan en los pulmones estas partículas, lo que debilita la capacidad del cuerpo de defenderse de las infecciones respiratorias en personas expuestas a esa contaminación.

La información de este reciente hallazgo científico relacionado con el coronavirus ha sido publicada por el diario New York Times en su edición del 7 de abril. El estudio norteamericano, dirigido por la profesora de Bioestadística Francesca Dominici, se ha efectuado en todo EEUU y se ha enviado para su revisión por pares y publicación al New England Journal of Medicine.

La investigación analiza en 3.080 condados de Estados Unidos el nivel de partículas durante 17 años y las muertes por Covid hasta el 4 de abril

Los investigadores han analizado en 3.080 condados del país la contaminación por partículas en el aire durante los últimos 17 años y los datos de muertes por Covid-19 hasta el 4 de abril. Es, por tanto, el primer estudio a nivel nacional con datos estadísticos que vincula el efecto de una larga exposición a partículas en suspensión más pequeñas (PM2,5) con muertes por coronavirus y otras enfermedades asociadas.

La autovía a Huelva A-49 con poca circulación en estas semanas de confinamiento general. La autovía a Huelva A-49 con poca circulación en estas semanas de confinamiento general.

La autovía a Huelva A-49 con poca circulación en estas semanas de confinamiento general. / José Ángel García

Los investigadores de la Escuela Chan de Salud Pública de la Universidad de Harvard han detectado que los mayores niveles de las partículas en suspensión más pequeñas (PM2,5) están asociados a un mayor nivel de muertes provocadas por Covid-19. Y que los pacientes con coronavirus en las zonas en las que la polución del aire era mayor antes de pandemia tienen más probabilidades de morir de la infección que los que viven en zonas con el aire más limpio.

Por ejemplo, una persona que viva durante décadas en un condado con altos niveles de partículas pequeñas (PM2,5) tiene un 15% más de probabilidades de morir de coronavirus que otra persona en una región con una unidad menos de polución por partículas. En Columbia hay más riesgo de elevada mortalidad que en el cercano condado de Montgomery. Cook, que incluye Chicago, tiene más riesgo que Lake. Fulton, que incluye Atlanta, también estaría en peor situación que el cercano Douglas. El Valle Central de California o el condado de Cuyahoga, en Ohio, pueden tener que prepararse para casos más severos de Covid-19, explica el New York Times sobre el estudio.

Añade el periódico que durante semanas, los responsables de salud pública han barajado el vínculo entre la contaminación del aire y la muerte o enfermedad grave provocada por Covid-19, pero que es ahora cuando se han logrado datos estadísticos.

El estudio afirma que si Manhattan hubiera reducido su nivel de partículas en suspensión en un microgramo por metro cúbico en los últimos 20 años, la ciudad habría tenido probablemente 248 muertes menos por coronavirus en la actualidad.

Según el estudio de Harvard, tiene un 15% más de probabilidades de morir de coronavirus quien viva durante décadas en un condado con altos niveles de partículas pequeñas (PM2,5) que quien viva en una región con el aire más limpio

Y agrega que estos resultados podrían servir para distribuir por las zonas más contaminadas los recursos de respiradores en este momento de expansión del coronavirus.

La investigación también desvela que un ligero aumento en la exposición a la contaminación a largo plazo podría tener serias consecuencias relacionadas con el coronavirus, incluso teniendo en cuenta otros factores como las tasas de tabaquismo, la densidad de población y el nivel de pobreza.

Así pues estos dos estudios dejan clara la urgencia de tomar serias medidas para reducir la polución el aire en las ciudades que genera el tráfico y preservar la vida y la salud de sus habitantes.

En España los peores datos de muertes y hospitalizados se dan en Madrid y en otras grandes capitales.

“Es momento de cambiar a una movilidad sostenible y limpia”

Desde la Red Sevilla por el Clima, María Perianes y Txiqui López señalan la importancia de tener en cuenta las publicaciones recientes de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Bolonia que apuntan a la contaminación como factor importante a la hora de explicar la alta incidencia del COVID-19 en algunas regiones.

María Perianes, presidenta de la Red Sevilla por el Clima. María Perianes, presidenta de la Red Sevilla por el Clima.

María Perianes, presidenta de la Red Sevilla por el Clima. / José Ángel García

“Teniendo en cuenta el prestigio de los grupos de científicos y universidades que respaldan las conclusiones de ambos estudios, vemos que se produce en zonas altamente contaminadas un “cocktail explosivo” en el que se suman años de exposición a altos niveles de contaminación atmosférica que merman la salud de sus habitantes, haciéndoles más vulnerables para enfrentar afecciones respiratorias como la que nos ocupa, con el riesgo de una mayor velocidad de propagación del virus".

"Además, no olvidemos que ambos estudios apuntan al material particulado más fino: las PM 2,5 (partículas menores a 2,5 micras), que están escasamente monitorizadas en nuestras ciudades; con pocas estaciones de muestreo y con métodos de muestreo que no permiten obtener valores instantáneos".

Txiqui López, miembro de la Red Sevilla por el Clima. Txiqui López, miembro de la Red Sevilla por el Clima.

Txiqui López, miembro de la Red Sevilla por el Clima. / T.L.

"En Sevilla, como dijimos hace un par de semanas, tenemos solo dos estaciones donde se monitorizan esas partículas más finas por métodos gravimétricos (que no arrojan valores en tiempo real) y, en algunas estaciones de vigilancia de calidad del aire que son cruciales por su ubicación, como la de Bermejales, se han retirado los sensores de PM10. El confinamiento ha provocado una drástica caída de la contaminación en Sevilla por el descenso del tráfico. Por tanto, este es un momento crucial que obliga a los organismos públicos a tomar buena nota de la gravedad de la situación y a acometer urgentemente un giro de timón que reoriente el rumbo de sus acciones hacia un modelo de movilidad limpio y saludable, porque ahora más que nunca queda claro que nos va la vida en ello”.

“La salud debe ser la prioridad en las decisiones políticas”

Reyes Tirado, científica, activista y titular del laboratorio de investigación de Greenpeace Internacional en la Universidad de Exeter (Reino Unido) expone, a raíz de las dos investigaciones (la de la Universidad de Bolonia y ahora la de Harvard) que relacionan la contaminación del aire por partículas con la mayor virulencia del coronavirus, que “en estos momentos difíciles también podemos extraer lecciones para el futuro: la salud debe ser el factor prioritario en la toma de decisiones políticas”.

Reyes Tirado, científica de Greenpeace. Reyes Tirado, científica de Greenpeace.

Reyes Tirado, científica de Greenpeace. / José Ángel García

Tirado señala que “la ciencia nos está demostrando, de nuevo, que la contaminación del aire en las ciudades cuesta vidas humanas”. Así pues, “reducir esta contaminación por la vía de favorecer la movilidad peatonal, la bici y el transporte público protege nuestra salud, ahora y en el futuro”, recalca. Tirado recuerda que en el caso de Sevilla, el Ayuntamiento se comprometió en 2019 a implementar el Plan Respira, de reducción del tráfico contaminante en el casco histórico, en los próximos dos años. Es una medida que no requiere grandes inversiones y que puede promocionar el pequeño comercio en el centro, algo que será muy positivo tras esta crisis. Debemos buscar soluciones que sean buenas para la salud y a la vez buenas para la recuperación de los sectores más sostenibles y que lo están sufriendo más.

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