Para estudiar idiomas no hay crisis
El número de viajes al extranjero para aprender una lengua se mantiene en los mismos niveles pese a las dificultades
Miles de escolares -más de 130.000 en 2008, según la patronal del sector- están a punto de hacer las maletas para, un año más, viajar al extranjero en verano con el propósito de aprender o perfeccionar otro idioma, casi siempre el inglés. Un negocio que anualmente mueve más de 400 millones de euros.
La Asociación de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce), que agrupa a más de 70 empresas, casi el 90% del sector, confía en alcanzar este verano la misma cifra de alumnos que el pasado. "Pensamos que el impacto de la crisis será mínimo. Hasta el momento, sólo hemos notado una ralentización en las matrículas, que otros años se formalizaban antes", destaca a Efe su presidente, Juan Manuel Elizalde.
"La inversión en educación es prioritaria en cualquier familia, incluso en época de crisis y de precariedad laboral", añade el presidente de Aseproce.
Esa matriculación más lenta la han notado en Forenex, con diecisiete años de experiencia y una oferta diversificada, con cursos en España y el extranjero, "nuestra seña de identidad", destaca Antonio Dalda, director de su oficina. "Esperamos notar poco la crisis. Hemos apreciado una ligera caída en los cursos más caros en el extranjero (Estados Unidos, Canadá...), aunque en beneficio de los que organizamos aquí en España", apunta el directivo de Forenex, empresa que el año pasado tuvo bajo su responsabilidad, compaginando el estudio del inglés con la práctica de deportes, a unos cuatro mil chavales.
Del total de alumnos que viajan en verano a otro país para estudiar un idioma, el 55% es menor de edad, de ahí que en Aseproce destaquen la necesidad de que los padres "se aseguren de antemano sobre la calidad y garantía del servicio", contratando con empresas "legalmente establecidas y con probada experiencia". "Trabajamos un material muy sensible", insiste Elizalde.
Periódicamente y desde hace años, Berlitz, multinacional de la enseñanza de idiomas, con más de un siglo de existencia, toma el pulso a la realidad española en tan importante materia, y siempre con la misma conclusión: "España sigue retrasada".
Según un estudio de 2004, "válido hoy porque las cosas, aunque hayan cambiado a mejor, todavía son muy parecidas", aseguran en Berlitz, el 96% de los españoles cree importante saber una lengua extranjera, si bien el 80% reconoce que no practica ninguna.
Una situación -ese 20% de españoles que dice conocer o hablar otro idioma- que contrasta con nuestro entorno europeo, donde "casi la mitad" de sus ciudadanos, el 44%, concluye el estudio, es ya multilingüe.
El 91% de ese 20% de españoles ha optado por el inglés, seguido, aunque a muy larga distancia, por el francés, el alemán y el italiano. El perfil medio del español multilingüe es el de una persona de poco más de treinta años -las mujeres suelen tener más nivel y hablan más idiomas-, trabajador empleado, con estudios universitarios y un nivel, en el caso del inglés, que le permite cubrir sus necesidades inmediatas de comunicación.
El 85,75% considera "el método más eficaz" para aprender cualquier lengua la estancia en el país de origen. El Ministerio de Educación, en su convocatoria anual de becas para el estudio de idiomas, destaca que "la experiencia demuestra que para obtener un buen conocimiento de otras lenguas es conveniente pasar algún periodo de tiempo en los países correspondientes".
Richard Vaughan, presidente de Vaughan System, primer proveedor en España de programas de formación en idiomas para directivos y personal de empresa, asegura su publicidad, no es de la misma opinión, "Estudiar en inglés no es estudiar inglés. Con las monjas irlandesas y rodeados de más españoles no se aprende inglés.
Vaughan, para quien el nivel de inglés en España es "bajo, muy bajo", tiene claro que, en muchos casos, los cursos de verano "son una pérdida de tiempo y dinero".
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