Un 20% de los europeos se exponen a niveles de ruido dañinos para la salud
Salud pública
La OMS redacta varias directrices clave para proteger la salud de las personas ante la contaminación acústica · El efecto sobre la calidad del sueño tiene efectos en la tensión arterial o el estado de ánimo
La semana pasada la Oficina Regional Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció nuevas directrices contra el ruido nocturno. La publicación, de análisis científico y recomendaciones, aporta evidencias de cómo la exposición al ruido puede dañar la salud de las personas, y establece niveles de referencia para protegerla. El nuevo límite es una exposición media anual que no debe superar los 40 decibelios, lo que corresponde a una calle tranquila de una zona residencial. Las personas que al dormir se exponen a mayores niveles de ruido durante periodos largos de tiempo pueden sufrir efectos leves sobre su salud como trastornos del sueño y el insomnio. La exposición a largo plazo a niveles superiores a 55 decibelios, como el ruido normal de una calle transitada, puede provocar presión arterial elevada y ataques al corazón.
Según esta guía, uno de cada cinco europeos es regularmente expuesto a niveles de ruido perjudiciales. "Las nuevas directrices ayudarán a los países a reconocer y abordar las cuestiones relacionadas con el ruido y la salud", afirma el doctor Srdan Matic, jefe de Unidad de Enfermedades no Transmisibles y Medio Ambiente de la Oficina Regional para Europa. Basado en una evaluación de expertos y en ensayos y pruebas científicas llevadas a cabo durante seis años en Europa, la OMS pretende que los gobiernos tengan mayor justificación para la regulación de la exposición al ruido de noche, y una orientación clara sobre hasta dónde deben llegar esos límites. Treinta y cinco técnicos y científicos de diversas disciplinas y algunos miembros de la Comisión de Salud de la Unión Europea, participaron en la elaboración de las directrices.
El ruido puede empeorar los problemas de salud graves. La relación entre calidad del sueño y salud es conocida. Cuando las personas están dormidas, sus oídos, el cerebro y los órganos continúan reaccionando a los sonidos. Los trastornos del sueño y la molestia son los primeros efectos del ruido de la noche y pueden conducir a trastornos mentales leves. Se ha demostrado que en zonas con excesivo tráfico aéreo la gente experimenta un aumento de la presión arterial, incluso aunque no lleguen a despertarse durante la noche. Estudios recientes también han demostrado que el ruido de aviones por la mañana incide en el aumento de la frecuencia cardíaca. Algunos grupos son más vulnerables al ruido. Los niños pasan más tiempo en la cama y están más expuestas al ruido de la noche. Según la OMS, los enfermos crónicos y los ancianos son más sensibles a las molestias. También los trabajadores por turnos tienen un mayor riesgo porque su estructura de sueño está bajo estrés. Además, la gente con menos recursos, que no pueden permitirse el lujo de vivir en zonas residenciales, es probable que sean los que más sufran estos problemas. Según algunos de los baremos utilizados en el análisis, las molestias durante la noche pueden dar lugar a un aumento en las visitas al médico y aun crecimiento en los gastos en somníferos y otros remedios para dormir.
La planificación urbanística tiene mucho que ver en todo esto. Para la OMS, las autoridades locales deben esforzarse en proteger las zonas más sensibles, como por ejemplo hospitales. Así, aconseja desviar el tráfico o utilizar barreras de ruido. Las áreas expuestas podrían ser buenos sitios para establecer edificios de oficinas, donde la gente no estaría presente en la noche.
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