Los familiares exigen celeridad en la identificación y traslado de las víctimas

Algunos afectados son partidarios de asociarse y movilizarse ante la falta de información · Evitan preguntar a Spanair por las causas del siniestro y temen fallos como en las verificaciones del Yak-42

La vicepresidenta De la Vega tras reunirse con los familiares de las víctimas, ayer.
La vicepresidenta De la Vega tras reunirse con los familiares de las víctimas, ayer.
Agencias / Madrid

23 de agosto 2008 - 05:03

Los familiares de las personas fallecidas en el accidente del vuelo Spanair tienen una prioridad: que el traslado de los restos se haga con la mayor rapidez posible. Esa fue la demanda que elevaron ayer a los representantes de la compañía aérea en el transcurso de una reunión celebrada en el Hotel Auditorium de Madrid. Quieren conocer con detalle las medidas que adoptará Spanair para facilitar el traslado a los lugares de origen de cada uno. Sobre las causas que provocaron la catástrofe, el nivel de exigencia ha descendido bastante al entender los propios familiares de las víctimas que es algo que se encuentra bajo el secreto de sumario de la investigación.

Ismael Rodríguez, amigo del concejal de San Bartolomé de Tirjana (Gran Canaria), Laudencio García, fallecido junto a su mujer y sus dos hijos en el siniestro, reveló que las peticiones de los familiares se centraron en conocer los planes de Spanair sobre los traslados y en criticar la "nula" información ofrecida por la compañía. "Hemos pedido que se faciliten al cien por cien los servicios mientras tengamos que estar aquí. Es lo fundamental, porque la espera aquí para identificar es muy triste. Cuanto más acorten los plazos, mejor".

Tras el encuentro con los responsables de Spanair, los familiares volvieron a reunirse para debatir la posible creación de una asociación de afectados que haga fuerza "ante la falta de información". No obstante, muchos de ellos se mostraron escépticos, ya que creen que "no servirá para mucho", según Rodríguez, quien hizo hincapié que para los canarios, familiares de casi la mitad de las víctimas. "Si la asociación se hace en Madrid piensan que no se sentirán representados, al estar tan lejos, y debería articularse de alguna manera para que en Canarias haya algún tipo de representación y buena comunicación".

La tranquilidad de Rodríguez contrastó con el nerviosismo y la impaciencia de otros familiares. La francesa Magali Baton, madre de un niño que perdió la vida, reveló que en la reunión hubo momentos "subidos de tono" e incluso pareció que "algunos iban a llegar a las manos". "La gente quiere que se designen los culpables, pero los responsables no dicen gran cosa porque no saben mucho", dijo Baton refiriéndose a la reunión con miembros de Spanair. Ella añadió: "Yo no necesito culpables para hacer el duelo por mi hijo. Nadie me va a devolver a Ethan".

En el extremo más crispado del arco se situó Javier Núñez, quien furioso se dirigió a los periodistas después del encuentro que los familiares mantuvieron con la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Núñez, que ha perdido a dos hijos, su nuera y un nieto, se mostró molesto por la visita de De la Vega, que les preguntó si se encontraban a gusto. "¿Cómo va estar a gusto una persona que tiene una herida que no se le va a curar en la vida? Nos están engañando a todos, lo que están diciendo ahí es mentira. No quiero escuchar más mentiras de políticos, no quiero políticos a mi lado, lo que quiero son soluciones", gritó Núñez visiblemente alterado.

Tampoco confió mucho en la reunión con Spanair Victoria Esteban, con tres familiares muertos en el accidente. Esteban lamentó que "todo esto ha sido un paripé para taparnos la boca, pues la compañía no ha contestado ninguna pregunta de los familiares y no ha aclarado nada". Las interrogantes más repetidas fueron por qué "el piloto no quería despegar y le obligaron a hacerlo" y "por qué un pasajero quiso bajar del avión y no se lo permitieron". Aquí, Spanair respondió algo que ya había dicho anteriormente: todo depende del comandante, que es el que tiene la última palabra.

Sobre la reunión De la Vega, esta mujer expresó su esperanza de que "nos ayude el Gobierno, porque de lo contrario no nos queda nada". Y agregó: "Al final, van a echar la culpa al piloto que ha muerto y el caso se va a cerrar".

El proceso de identificación de los muertos en el accidente ha traído a algunos familiares el recuerdo del siniestro del Yak-42, en el que murieron 62 militares españoles y en el que la verificación de las identidades estuvo plagada de errores. Por eso, la identificación de los seres queridos es lo que más preocupa. Un familiar, que prefirió no dar su nombre, dijo que "queremos que todo el proceso se haga con toda la seguridad pertinente", pero "hay un miedo que subyace, y es que se repita lo mismo que pasó con el Yak-42".

Precisamente este extremo es el que empuja a los partidarios de la creación de una organización que defienda sus intereses y a pensar en alguien parecido a Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo. Una de estas personas a favor de crear este colectivo señaló que "creo que una vez que se constituya la asociación y tenga un representante, un portavoz, la cosa será más tranquila. Ahora están llevando un poco las cosas un matrimonio que son abogados, y algunos más, pero no hay nombres concretos sobre quién podría ser ese representante".

Por otro lado, los familiares de los fallecidos han seguido los consejos de los psicólogos que los atienden y no acudieron al cementerio de La Almudena, donde reinaba una situación de "tranquilidad absoluta". Los psicólogos del Samur Social habían recomendado a las familias de las víctimas que permanecieran en el Hotel Auditorium, donde se encuentran alojados, que no acudieran al cementerio de La Almudena, donde están los cuerpos aún no identificados, si no eran reclamados por la autoridad judicial.

A pesar de esa recomendación, el Samur-Protección Civil ha montado un hospital de campaña en el cementerio por si a lo largo del día alguno de los familiares que decidieran acercarse necesitara asistencia sanitaria o psicológica. Un miembro del Samur definió la situación en el interior del cementerio como de "tranquilidad absoluta" y aseguró que no han tenido que "realizar ninguna actuación", ya que "apenas se han acercado familiares".

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