Salud

Qué pasa cuando dejas de fumar

  • En solo 20 minutos descienden el ritmo cardiaco y la presión arterial, aunque harán falta 15 años para igualar  con un no fumador los riesgos en el corazón.

Dejar el tabaco tiene efectos casi inmediatos en la salud. Dejar el tabaco tiene efectos casi inmediatos en la salud.

Dejar el tabaco tiene efectos casi inmediatos en la salud.

No quedará ya mucha gente en el mundo que desconozca los efectos nocivos del tabaco sobre la salud. Cáncer de pulmón, problemas coronarios, circulatorios, respiratorios... Incluso dentales, por no mencionar consecuencias más leves como el mal aliento o el fuerte olor de la ropa.

Fumar mata o, como mínimo, acorta la vida peligrosamente. Esas razones deberían bastar (a veces lo hacen) para dejar un hábito tan peligroso como cada vez menos aceptado socialmente.

Fumar ya no mola y encima perjudica seriamente la salud del fumador y de quienes le rodean, pero si el conocimiento sobre sus perjuicios no basta para dejarlo, quizás sí lo hagan los beneficios de dejarlo.

La OMS ha elegido algunos de ellos en su último informe del Día Mundial contra el Tabaco, un elaborado dossier titulado Tobacco Breacks Hearts (el tabaco rompe los corazones) en el que profundiza sobre las consecuencias negativas de fumar  y a la vez recuerda las ventajas de dejarlo. Algunas son casi inmediatas y otras irán evolucionando a mejor a largo plazo, pero todas ellas suponen una considerable mejora de la salud del ex fumador, con algunos ejemplos realmente impactantes.

Por ejemplo, 20 minutos después de dejar de fumar descienden el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, un dato que agradecerán especialmente las personas hipertensas. A las 12 horas los niveles de monóxido de carbono en la sangre -consecuencia directa de comer humo- descienden a niveles normales, y al día siguiente comienza a recuperarse el olfato. Las comidas saben mejor.

En un periodo de entre dos y 12 semanas comienzan a funcionar bien la circulación sanguínea y la función pulmonar, probablemente uno de los síntomas más evidentes para el fumador. En ese escaso margen de tiempo desde que dejó el tabaco notará mejor forma física y podrá hacer ejercicio sin quedarse sin respiración.

En un mes comienzan a descender de forma notable la tos y las dificultades para respirar, de forma que en un periodo de hasta 9 meses ha desaparecido. En un año los riesgos de sufrir un infarto u otras enfermedades coronarias se habrán reducido a la mitad con respecto a un no fumador, en 4 años se pondrá a ese mismo nivel el riesgo de muerte.

Cinco años después de dejar de fumar se igualan los riesgos de sufrir un derrame cerebral, y a los diez años también se reduce a la mitad del de un no fumador el riesgo de padecer un cáncer de pulmón. Habrá que esperar 15 años sin humos para que los riesgos para el corazón se igualen a quienes no han fumado nunca.

Fumar reduce la esperanza de vida una media de diez años, una década completa para vivirla saludablemente, sin dependencias y libre de malos humos

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