El quebrantahuesos reconquista los Picos de Europa

La mítica ave desafía su extinción en las montañas europeas y vuelve a la cordillera cantábrica tras seis décadas de ausencia gracias a un proyecto de reintroducción de la especie

El quebrantahuesos reconquista los Picos de Europa
El quebrantahuesos reconquista los Picos de Europa
Antonio Fuentes / Benia De Onís

12 de diciembre 2010 - 05:01

Revertir la historia natural. Cuando una especie animal está al borde del precipicio de la extinción, el hombre, ése que ha contribuido al riesgo con sus escopetas, con veneno o con la más peligrosa de las armas, la indiferencia, sólo puede entonces empujar hacia una dirección si quiere ayudarla y evitar su desaparición: liberarla.

El "águila naranja que tiraba huesos", como la recuerdan los pastores más longevos de los Picos de Europa, comienza a poblar un territorio del que desapareció hacia 1950. Un proyecto de reintroducción liderado por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) liberó en junio a dos hembras, Leoncia y Deva, tras casi diez años de concienciación a pie de monte y otros tantos de reuniones de corbata en despachos oficiales.

Simple sería el relato si el periodista invitado a conocer el proyecto se quedase en la punta del iceberg: la liberación de unos pollos de quebrantahuesos recuperados de parejas con altos índices de fracaso en los Pirineos, zona que alberga la mayor población de la UE (el 85%, con unos 400 individuos y 130 unidades reproductoras) y único núcleo que muestra una tendencia demográfica positiva. Porque detrás del proyecto biológico subyace otro, el social, e incluso de éste emana otro, el económico.

La reconquista del quebrantahuesos en Picos de Europa, una maravilla natural de 80.000 hectáreas enclavada en las comunidades de Asturias, Cantabria y Castilla León, no sólo persigue que las generaciones presentes y futuras puedan algún día avistar al ave, sino que la comarca se aproveche de ésta para su proyección turística y, objetivo más ambicioso, para la conservación en pleno siglo XXI de unos usos agrícolas y ganaderos tradicionales que se remontan al siglo XVII.

El proyecto de esta ONG sin ánimo de lucro nació en 1995 con el Pirineo aragonés como área de trabajo para la conservación del quebrantahuesos y sobre 2002 se fijó como objetivo la reintroducción de la especie en Picos de Europa. Hizo falta la implicación del Estado, de tres gobiernos autonómicos y de Aragón, comunidad donante de los primeros ejemplares reintroducidos.

El primer éxito llegó en junio. Leoncia, nombre elegido en homenaje a una mujer que crió a sus siete hijos en un inhóspito paraje montañoso de Covadonga, y Deva, como el río, fueron las "aves nodrizas" que protagonizaron un día histórico en la comarca. De una jaula en el asturiano Cantón del Texéu, en Onís, salieron estos recien nacidos de 130 días de vida, cinco kilos de peso y una envergadura de 2,70 metros.

Según la filosofía del proyecto, los días que pasan los pollos en la jaula sirven para una suerte de enamoramiento territorial que servirá para que vuelvan a la zona a reproducirse pese a lo lejos que les lleven sus alas. Técnicos de la fundación alimentaron y tutelaron con señuelos a los pollos durante los cien primeros días de cautividad.

Paso a paso, el primer desafío pasa por "generar cada año un núcleo fundador mínimo para que a los quebrantahuesos que lleguen solos desde los Pirineos a los Picos ya no les compense regresar y se establezcan en esta cordillera", comenta Gerardo Báguena, director del proyecto de FCQ en Picos de Europa.

Al menos harán falta otros diez años de trabajo. "En este plazo no debería haber menos de cuarenta ejemplares", calcula Báguena. El próximo verano podrían liberarse cuatro o cinco ejemplares más.

A Leoncia y a Deva las equiparon con un emisor por satélite y un emisor de radio de telemetría convencional (dispositivo que permite localizarlos donde se muevan).

Deva, que al principio se mostró más tímida, ha cogido confianza y vuela ahora kilómetros allende las montañas. En el momento del reportaje, los técnicos llevan 20 días sin avistarla. Leoncia, la más intrépida al salir de las paredes de las cuevas, se ha quedado en la zona. Tras horas de espera encaramados a mil metros de altura en la cresta de Cabeza Camba, justo enfrente del primer hogar de las aves, el grupo en el que se inserta el periodista no tiene suerte y se marcha sin avistarla, pese a que los equipos de detección marcan hacia el mar. La unión de estos elementos (montaña, mar y quebrantahuesos) sólo es posible en este lugar. "Se trata de recomponer la historia natural de un territorio; ahora mismo en Asturias no falta ni un taxón. Hay rebecos, alimoches, osos pardo y ahora quebrantahuesos. Es la primera montaña de España que recompone su historia natural y la montaña europea con mayor biodiversidad", afirma Báguena.

Ahora en Picos de Europa hay dos individuos jóvenes, socialmente comprometidos, y harán falta al menos otra decena de años para que colonicen una zona de la que no tiene por qué desaparecer otra vez.

El verdadero motivo de éxito, "cuando realmente haremos una gran fiesta", desean los responsables del proyecto, será cuando Leoncia, Deva o los que lleguen sean maduros y críen a sus primeros pollos, algo que no sucede en ejemplares adultos de esta especie hasta los siete u ocho años.

La reconquista ha comenzado.

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