Tres candidatas a especies en peligro de extinción: la anguila, un geranio y un cardo

El MITECO propone incluir tres especies en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y proteger tres tipos de tiburones y rayas

Conejos voraces causan estragos en cultivos de varias provincias españolas

Una anguila europea
Una anguila europea / 5

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha presentado una propuesta para incluir en el Catálogo Español de Especies Amenazadas a la anguila europea, el geranio de las dolomías bercianas y el cardo de Madrid, todas ellas con la categoría de "en peligro de extinción". La iniciativa será debatida el próximo 17 de febrero de 2025 en el Comité de Fauna y Flora, órgano que reúne a representantes del Ministerio y de las comunidades autónomas.

Además de estas tres especies, el departamento ministerial plantea proteger las poblaciones atlánticas y canarias de tres condrictios: el tiburón solrayo (Odontaspis ferox), el tiburón ballena (Rhincodon typus) y la raya toro (Aetomyleus bovinus). Estas especies serían incorporadas al Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE), según han confirmado fuentes conocedoras de la propuesta.

El Catálogo Español de Especies Amenazadas forma parte del LESRPE y recoge aquellas especies que se encuentran en riesgo real de desaparición si no se adoptan medidas urgentes de conservación. Mientras que la inclusión en el LESRPE puede realizarse para proteger especies con valor ecológico, científico o cultural sin que estén necesariamente amenazadas, figurar en el Catálogo implica un riesgo elevado o muy elevado de extinción. Las especies catalogadas se clasifican en dos categorías: vulnerables, cuando el riesgo es alto, y en peligro de extinción, cuando el riesgo es muy alto. Esta última categoría puede elevarse a la situación crítica cuando existe un riesgo inminente de que la especie desaparezca por completo.

La anguila europea, un recurso pesquero en declive

De las tres especies propuestas para el Catálogo, la anguila europea (Anguilla anguilla) es la que más repercusión mediática y económica genera. Se trata de una especie migratoria catádroma que pasa la mayor parte de su ciclo vital en aguas dulces pero se reproduce en el mar. Su valor gastronómico, especialmente el de sus crías —las angulas—, es extraordinariamente elevado: consultando precios actuales en el mercado, el kilogramo de angulas frescas alcanza entre 1.300 y 1.500 euros.

En territorio español, la pesca de anguila se realiza legalmente en los estuarios de ríos de Asturias, Cantabria, Cataluña, Valencia y en la zona internacional del río Miño en Galicia. Precisamente, gobiernos autonómicos como el gallego y el asturiano, junto con asociaciones de pescadores y acuicultores, han expresado su desacuerdo con la propuesta ministerial, discrepando de los informes científicos que sustentan la decisión sobre el estado de conservación de la especie.

La iniciativa para proteger a la anguila no es nueva. El proceso se inició en 2020, cuando el MITECO solicitó un dictamen al Comité Científico, un grupo de expertos que asesora en materia de fauna y flora. El informe fue favorable a la inclusión de la especie en el listado, ya que constató que la anguila se encuentra fuera de los límites biológicos de seguridad y mantiene una tendencia regresiva desde la década de 1970. Información científica adicional aportada por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) y por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reforzó esta conclusión.

En marzo de 2024, el Comité Científico actualizó su evaluación manteniendo la recomendación de incluir a la anguila en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con la categoría "en peligro de extinción". Esta información fue trasladada a las comunidades autónomas en noviembre de 2024, "sin lograr la mayoría necesaria para su aprobación". Ahora, en febrero de 2025, el Ministerio vuelve a intentarlo, apoyándose en criterios científicos sólidos, recomendaciones de organismos internacionales y los compromisos de España en materia de conservación de la biodiversidad, además de la lucha contra el tráfico ilegal de especies.

Geranio berciano y cardo madrileño, endemismos amenazados

El geranio de las dolomías bercianas ('Geranium dolomiticum') es una especie endémica de la comarca del Bierzo, en la provincia de León. Su situación, ya crítica de por sí, se habría agravado tras los incendios forestales del verano de 2024. Según un informe liderado por la Universidad de León, el fuego habría quemado el 56% de los rodales ocupados por la población de Peñas de Ferradillo, una de las dos poblaciones existentes conocidas de esta planta.

Por su parte, el cardo de Madrid ('Carduncellus matritensis') es otra especie endémica cuya desaparición se atribuye, con total certeza, al crecimiento urbanístico de la capital española y a los cambios de uso del territorio. Según la información recogida en la página web del MITECO, la expansión de Madrid ha provocado la pérdida del hábitat natural de esta especie, llevándola al borde de la extinción en su área de distribución original.

Protección para tiburones y rayas en aguas atlánticas

Respecto a los condrictios —término científico que engloba a tiburones y rayas—, la propuesta del MITECO contempla incluir en el LESRPE las poblaciones atlánticas y canarias de tres especies que ya están protegidas en el Mediterráneo. El tiburón solrayo (Odontaspis ferox), el tiburón ballena (Rhincodon typus) y la raya toro (Aetomyleus bovinus) pasarían a gozar de protección especial en todas las aguas españolas, ampliando así el ámbito geográfico de su salvaguarda.

Estas especies de condrictios desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas marinos como depredadores tope y reguladores de las poblaciones de otras especies. Su declive global, documentado por numerosos estudios científicos, ha llevado a diversos países a adoptar medidas de protección para evitar su desaparición de determinadas zonas oceánicas.

El proceso de catalogación de especies amenazadas

La inclusión de una especie en el LESRPE y, específicamente, en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, requiere del acuerdo y cooperación de las comunidades autónomas. El Comité de Fauna y Flora, que se reunirá el 17 de febrero de 2025, es el organismo encargado de coordinar las actuaciones relativas a la conservación de especies entre el Gobierno central y los ejecutivos autonómicos.

Para que una especie sea catalogada, primero debe existir un dictamen científico que justifique la necesidad de protección. Este dictamen es elaborado por el Comité Científico, que evalúa el estado de conservación basándose en estudios poblacionales, tendencias demográficas, amenazas identificadas y recomendaciones de organismos científicos internacionales. Una vez emitido el dictamen favorable, la propuesta se traslada al Comité de Fauna y Flora, donde se busca el consenso entre todas las administraciones implicadas.

La catalogación no es un proceso meramente administrativo, sino que conlleva la obligación de desarrollar planes de conservación y recuperación específicos para cada especie. Estos planes incluyen medidas de protección de hábitats, programas de cría en cautividad si fuera necesario, regulación o prohibición de actividades que amenacen a la especie y campañas de sensibilización pública. El objetivo final es revertir la tendencia negativa de las poblaciones y conseguir que la especie alcance un estado de conservación favorable que permita, eventualmente, su descatalogación.

¿Qué es el Catálogo Español de Especies Amenazadas?

El Catálogo Español de Especies Amenazadas es un registro público de carácter administrativo creado por la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Su finalidad es identificar y proteger las especies de flora y fauna silvestres que se encuentran en situación de amenaza en territorio español, ya sea en el ámbito terrestre, marino o de aguas continentales.

Las especies incluidas en este Catálogo se clasifican en dos categorías según el grado de amenaza: "vulnerable", cuando existe un riesgo alto de extinción o deterioro grave de sus poblaciones, y "en peligro de extinción", cuando el riesgo es muy alto y puede producirse su desaparición a corto o medio plazo. Además, existe la posibilidad de declarar una especie en situación crítica cuando el riesgo de extinción es inminente y se requieren medidas urgentes de actuación.

La inclusión en el Catálogo implica la aplicación de un régimen de protección específico que incluye la prohibición de captura, muerte, persecución o molestias de ejemplares, la protección de sus hábitats y lugares de reproducción, y la obligación de elaborar planes de recuperación o conservación. Estas medidas tienen carácter vinculante tanto para las administraciones públicas como para los particulares, y su incumplimiento puede dar lugar a sanciones administrativas e incluso penales en casos graves.

¿Por qué están en peligro estas especies?

Cada una de las especies propuestas para catalogación enfrenta amenazas específicas derivadas de la actividad humana y de cambios ambientales. En el caso de la anguila europea, la sobrepesca de angulas ha sido un factor determinante en su declive, agravado por la destrucción de hábitats fluviales, la construcción de presas que impiden sus migraciones y la contaminación de las aguas. Además, el tráfico ilegal de angulas hacia mercados asiáticos, donde alcanzan precios aún más elevados, ha ejercido una presión adicional sobre las poblaciones europeas.

Para el geranio berciano, la principal amenaza proviene de su distribución extremadamente restringida y de eventos catastróficos como los incendios forestales. Al tratarse de una especie endémica con poblaciones muy reducidas, cualquier perturbación grave en su hábitat puede conducir a su extinción total. Los incendios del verano de 2024 han demostrado la vulnerabilidad de estas plantas ante fenómenos cada vez más frecuentes debido al cambio climático.

El cardo de Madrid, por su parte, es víctima directa de la urbanización y transformación del territorio. La expansión de la ciudad y el cambio de uso de suelos agrícolas y naturales han eliminado prácticamente todo su hábitat original, relegando a la especie a pequeñas poblaciones marginales que difícilmente podrán mantenerse sin intervención activa de conservación.

¿Qué consecuencias tiene catalogar a la anguila?

La catalogación de la anguila europea como especie en peligro de extinción tendría importantes consecuencias para el sector pesquero de las regiones donde se captura tradicionalmente. Implicaría restricciones más severas en las capturas, posiblemente incluyendo vedas temporales o permanentes en determinadas zonas, reducción de cuotas de pesca y mayor control sobre la comercialización.

Los pescadores y acuicultores temen que estas medidas afecten gravemente a una actividad económica tradicional que, en algunas comunidades costeras, representa una fuente importante de ingresos. Sin embargo, desde el ámbito científico y conservacionista se argumenta que sin medidas drásticas de protección, la especie podría desaparecer por completo de las aguas europeas en pocas décadas, lo que supondría no solo una pérdida ecológica irreparable sino también el fin definitivo de esta actividad pesquera.

La decisión que tome el Comité de Fauna y Flora el 17 de febrero de 2025 será determinante para el futuro de estas especies. La búsqueda de consenso entre conservación y actividades económicas tradicionales representa uno de los grandes desafíos de la gestión ambiental contemporánea en España.

stats