Conejos voraces causan estragos en cultivos de varias provincias españolas

Las organizaciones agrarias cifran hasta 100 ejemplares por kilómetro cuadrado y más de 3.000 hectáreas afectadas solo en Guadalajara

El mapa sevillano de la plaga de conejos híbridos

Conejos en el campo
Conejos en el campo / M.R.M/IA

Una plaga de conejos está arrasando cultivos en las comunidades de Madrid, Guadalajara y Toledo, provocando pérdidas millonarias a cientos de agricultores que observan impotentes cómo sus explotaciones sufren daños irreparables. Las organizaciones agrarias Asaja y COAG alertan de densidades de hasta 100 ejemplares por kilómetro cuadrado en determinadas zonas, mientras que solo en la provincia de Guadalajara calculan más de 3.000 hectáreas impactadas por esta proliferación descontrolada.

Ángel Luis, agricultor dedicado al cereal en la localidad madrileña de Algete, resume la situación con contundencia: "Van triturando, arrasando... ¡Tengo 60 hectáreas arrasadas!". Este profesional del campo estima pérdidas de entre 40.000 y 60.000 euros, equivalentes a unas 200 toneladas de producción, y calcula aproximadamente 200 hectáreas afectadas en toda la zona de la Campiña del Henares, territorio compartido entre las provincias de Madrid y Guadalajara. La magnitud del problema no se limita al cereal, sino que se extiende a otros cultivos de gran valor económico.

Francisco Javier Fatás, responsable de Fauna Silvestre de COAG, amplía el panorama de destrucción: "La afectación llega a frutales tradicionales, con fuertes daños, así como de viñas y almendros: se han tenido que arrancar viñedos de 15 años". Esta situación ha obligado a arrancar plantaciones con años de inversión y trabajo, generando un impacto económico devastador para familias que dependen exclusivamente de la agricultura.

Reuniones con la Comunidad de Madrid ante la emergencia agrícola

Durante esta semana de enero de 2025, las organizaciones agrarias tienen previsto reunirse con representantes de la Comunidad de Madrid para abordar esta problemática que amenaza la viabilidad de numerosas explotaciones. La región madrileña, a pesar de su carácter eminentemente urbano, cuenta con unos 2.300 agricultores y ganaderos profesionales que gestionan alrededor del 62% del territorio, aunque apenas representan el 0,2% del Producto Interior Bruto regional.

Ángel Luis expone otra circunstancia especialmente preocupante: "Los daños en cultivos constituyen una catástrofe y, el sábado, finalizó el periodo de caza. La veda no se puede volver a abrir hasta 2027". Esta restricción temporal limita drásticamente las posibilidades de control poblacional mediante métodos tradicionales. El agricultor también apuesta por métodos biológicos como la esterilización para complementar las estrategias de gestión de fauna.

Jesús Anchuelo, secretario general de UPA Madrid, compartió una reflexión inquietante el jueves pasado antes de la reunión del sector con la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso: "Estamos empezando la campaña, ahora, cuando venga la primavera y salga el sol, no sé qué va a pasar". Sus cálculos indicaban que las hectáreas afectadas por esta plaga a 15 de enero de 2025 ya alcanzaban las 1.000, cifra que podría incrementarse exponencialmente con la llegada del buen tiempo y la mayor actividad reproductiva.

Propuestas del sector: flexibilización de periodos cinegéticos

Ante la magnitud del problema, el sector agrario pide flexibilizar los periodos de caza prolongándolos como medida urgente para controlar la superpoblación. Francisco Javier Fatás menciona el ejemplo aragonés: "En Aragón se está llevando a cabo una política en la que se está primando la caza: Desde hace 4 o 5 años somos pioneros en permitir cazar casi todos los días, incluso de noche... La permisividad es máxima".

No obstante, el representante de COAG advierte que la actividad cinegética también está envejeciendo y reconoce que los cazadores están "sobrepasados" ante la magnitud del problema. Por ello, explica que se está trabajando en "alternativas químicas" desde hace años, como "proyectos de esterilización igual que sucede con las colonias de gatos en las grandes ciudades", buscando soluciones complementarias que no dependan exclusivamente de la presión cinegética.

Críticas a la administración por falta de coordinación

Fatás reprocha duramente que "la administración nos tiene muy abandonados", a pesar de que el Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PAC) 2021-2028 establecía que "el Estado iba hacerse cargo de coordinar a autonomías y ayuntamientos en el control poblacional". Esta falta de coordinación institucional deja a los agricultores en una situación de desamparo frente a un problema que requiere actuación conjunta y planificada.

El representante de esta organización profesional agraria lamenta que "muchas explotaciones" ya han echado el cierre y que "el seguro agrario no se hace cargo del daño" causado por los conejos. Ángel Luis especifica las limitaciones económicas: "Hacer un seguro sobre su producción puede costarle entre 14.000 y 15.000 euros". Además, explica que "por ejemplo, el seguro solo cubre el primer año de cultivo, y a partir de que la planta tenga 3 hojas. Algo que el conejo no deja", evidenciando la ineficacia de las coberturas actuales ante este tipo de plagas.

Este agricultor reconoce que, en el campo, "se sienten un poco abandonados por la Comunidad de Madrid" y advierte: "Si la agricultura desaparece, el campo desaparecerá". Esta reflexión hace referencia a la falta de mantenimiento de los caminos rurales y al peligro del abandono frente a futuros incendios en las épocas de mayor calor, conectando el problema de la plaga con consecuencias medioambientales más amplias.

Infraestructuras ferroviarias como zonas refugio de conejos

El representante de COAG lamenta que llevan años denunciando la existencia de "zonas refugio" para los conejos en diferentes zonas del trayecto del AVE Madrid-Barcelona, especialmente en Aragón. Estas áreas proporcionan protección a los animales, que encuentran en los márgenes de las infraestructuras ferroviarias espacios seguros desde donde colonizar los campos adyacentes. Fatás propone que las nuevas vías y carreteras cuenten "con una segunda valla a media altura o más elevada" para evitar que estas infraestructuras se conviertan en corredores de expansión de la plaga.

Riesgos sanitarios asociados a la sobrepoblación

Tanto Fatás como agricultores sobre el terreno, como Ángel Luis, coinciden en que la sobrepoblación de conejos puede tener consecuencias para la salud pública porque suelen atraer un invitado indeseado: las garrapatas. Estos artrópodos se alimentan de la sangre de aquellos animales que parasitan, incluido el hombre, y pueden transmitir enfermedades como la encefalitis por garrapata, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, de la que se vienen registrando casos puntuales durante el verano en el sur de España, y la leishmaniosis, de la que se registró un brote en Fuenlabrada en 2009.

Esta dimensión sanitaria añade urgencia al problema, ya que no se trata únicamente de pérdidas económicas para el sector agrario, sino de un potencial riesgo para la salud de las poblaciones rurales y periurbanas que conviven con esta superpoblación de fauna silvestre.

Comportamientos reproductivos anómalos en los conejos

Las fuentes consultadas también observan "comportamientos particulares" en estos conejos, que Fatás remonta a finales de los años 90 "cuando se trasladaron conejos a cotos de caza, para que se recuperaran determinadas zonas". Estos ejemplares habrían venido de granjas cinegéticas y presentan características diferenciadas respecto al conejo tradicional ibérico. Según el representante de COAG, los conejos que están dañando los cultivos parecen haberse adaptado a zonas donde el conejo tradicional no estaba presente, "aunque no se desarrollan en terrenos superiores a los 600 metros".

Fatás señala que estos conejos tienen "un color más rojo" y una conducta reproductiva más voraz con "hasta 8 partos frente a 4 o 5 de los tradicionales". Esta mayor capacidad reproductiva complica significativamente el control poblacional, ya que estima que ahora pueden alcanzar entre 7 y 10 crías frente a las hasta 5 crías de los conejos que denomina 'tradicionales'. Esta explosión demográfica de origen híbrido explicaría la rapidez con la que se ha extendido la plaga por amplias zonas del centro peninsular.

El conejo como especie en la agricultura española

El conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) es una especie de mamífero lagomorfo originaria de la península ibérica y el norte de África. Históricamente, ha formado parte del ecosistema mediterráneo y ha jugado un papel fundamental como presa para especies emblemáticas como el lince ibérico y el águila imperial. Sin embargo, cuando las poblaciones de conejos experimentan crecimientos descontrolados en zonas agrícolas, se convierten en una plaga que puede causar daños económicos millonarios a los cultivos.

En España, el conejo ha experimentado fluctuaciones poblacionales dramáticas durante las últimas décadas debido a enfermedades como la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica vírica. Estas patologías redujeron drásticamente las poblaciones en determinadas áreas, mientras que en otras zonas, especialmente aquellas donde se introdujeron ejemplares de granjas cinegéticas con mayor resistencia o distinta genética, las poblaciones han crecido sin control natural. La ausencia de depredadores naturales en zonas agrícolas intensivas y la abundancia de alimento han creado condiciones ideales para su proliferación.

¿Qué medidas se están tomando contra la plaga de conejos?

Las administraciones autonómicas están estudiando diferentes estrategias para abordar el problema de la superpoblación de conejos en zonas agrícolas. Entre las medidas contempladas se encuentran la ampliación de los periodos hábiles de caza, la autorización de cazas excepcionales fuera de temporada en zonas especialmente afectadas, y el desarrollo de programas de control mediante métodos químicos o biológicos como la esterilización. Sin embargo, la implementación efectiva de estas medidas requiere coordinación entre diferentes niveles administrativos y presupuesto específico, aspectos que los agricultores consideran insuficientes hasta el momento.

¿Por qué los seguros agrarios no cubren los daños por conejos?

Los seguros agrarios en España tienen limitaciones específicas en cuanto a la cobertura de daños causados por fauna silvestre. En el caso de los conejos, muchas pólizas excluyen explícitamente o limitan temporalmente la cobertura de estos daños, especialmente cuando se trata de plagas recurrentes. Las aseguradoras argumentan que la previsibilidad de estos daños en determinadas zonas y la dificultad para cuantificarlos con precisión hacen inviable económicamente ofrecer coberturas amplias. Además, como señala Ángel Luis, las condiciones específicas (como cubrir solo a partir de que la planta tenga 3 hojas) hacen que la protección sea insuficiente frente al comportamiento de los conejos, que atacan las plantas desde el momento de su emergencia.

¿Qué consecuencias tiene el abandono de cultivos?

El abandono de explotaciones agrícolas debido a plagas como la de conejos tiene consecuencias que van más allá del impacto económico directo sobre los agricultores. El territorio agrícola abandonado experimenta un proceso de rewilding no planificado que puede incrementar el riesgo de incendios forestales durante el verano, especialmente en zonas de contacto entre áreas rurales y urbanas. La vegetación no gestionada acumula biomasa seca que actúa como combustible. Además, la desaparición de la actividad agraria supone la pérdida de conocimiento tradicional, el envejecimiento demográfico de las zonas rurales y la ruptura de un modelo de gestión territorial que ha configurado el paisaje español durante siglos.

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