El papa León XIV cierra la Puerta Santa del Vaticano y clausura el Jubileo con una llamada a la "humildad"
El rito ya no incluye el cierre público de la puerta con mampostería, sino que se limita al cierre de los batientes.
El Papa recuerda el sufrimiento en Gaza y de los refugiados en el mundo en la misa de Navidad
El papa León XIV ha cerrado este martes 6 de enero con una llamada a la humildad la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, la última que permanece abierta entre las basílicas papales de Roma, concluyendo oficialmente el Año Santo iniciado el 24 de diciembre de 2024 por el Papa Francisco.
En continuidad con la práctica establecida desde 1975, y simplificada aún más por san Juan Pablo II en el Jubileo del 2000, el rito, que ha comenzado a las 9:30, ya no incluye el cierre público de la puerta con mampostería, sino que se limita al cierre de los batientes. La fórmula en el rito es "se cierra esta Puerta Santa, pero no se cierra la puerta de tu clemencia", que se completa con una invocación para que permanezcan abiertos los "tesoros" de la gracia divina.
La obra de mampostería propiamente dicha de la puerta se llevará a cabo solo posteriormente, de manera privada, unos diez días después, con un rito de "mampostería" dirigido por la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice. Posteriormente, el Papa ha presidido la Santa Misa de la solemnidad de la Epifanía dentro de la Basílica Vaticana. En su homilía, el Pontífice ha asegurado que Dios no se encuentra "en los lugares prestigiosos", sino en las realidades humildes. "El Niño que los magos adoran es un Bien que no tiene precio ni medida. Es la Epifanía de la gratuidad. No nos espera en los lugares prestigiosos, sino en las realidades humildes", ha indicado.
Asimismo, ha invitado a los fieles a reflexionar sobre la búsqueda espiritual en estos tiempos y a considerar cómo el Jubileo ha impulsado a muchos a "ponerse en camino" espiritualmente, convirtiéndose en "peregrinos de esperanza".
"El Jubileo ha venido a recordarnos que se puede volver a empezar, es más, que estamos aún en los comienzos, que el Señor quiere crecer entre nosotros, quiere ser el Dios-con-nosotros. Sí, Dios cuestiona el orden existente; tiene sueños que inspira también hoy a sus profetas; está decidido a rescatarnos de antiguas y nuevas esclavitudes; en sus obras de misericordia, en las maravillas de su justicia, involucra a jóvenes y ancianos, a pobres y ricos, a hombres y mujeres, a santos y pecadores", ha explicado. También ha expuesto que la Iglesia no puede reducirse a un lugar de monumentos y ha subrayado la importancia de que las comunidades se conviertan en hogares y de rechazar los "halagos de los poderosos".