Economía Circular Un círculo para cuidar el planeta

  • La factoría de Acerinox Europa funciona como una gran planta de reciclaje

  • Más del 90% de la producción se basa en la reutilización de materiales

Una bobina de acero, en las instalaciones de Acerinox. Una bobina de acero, en las instalaciones de Acerinox.

Una bobina de acero, en las instalaciones de Acerinox.

La fabricación del acero inoxidable en las instalaciones de Acerinox supone uno de los más claros ejemplos de economía circular, ya que se trata de un producto en el que el reciclaje de residuos está constantemente presente en la producción.La economía circular, que busca lograr un bucle ecológico en el proceso productivo, es un concepto que está a su vez estrechamente relacionado con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente, ámbitos en los que Acerinox también es un referente a escala mundial por la progresiva reducción de emisiones y del consumo de recursos naturales en sus 50 años de historia.

En la fabricación del acero inoxidable se cumple a la perfección con el principio de las cuatro erres: reducir, reusar, remanufacturar y reciclar. No en vano, más del 90% de la producción de Acerinox se obtiene a través de materiales reciclados, principalmente chatarra.

La factoría funciona cada día como una gran planta de reciclaje, autorizada como tal por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, con el uso de chatarra que llega desde varios puntos de España y Europa. También se aprovecha la propia chatarra generada en el proceso de fabricación para dar como resultado un producto que es 100% reciclable, de gran durabilidad y baja huella de carbono. Además, la recuperación metálica de residuos es otra de las claves de la estrategia de economía circular. El metal presente en residuos como las escorias, la cascarilla, el polvo de los filtros de acería y de la planta de recuperación de ácidos vuelven a los hornos tras un tratamiento. Así se reintroducen residuos en la producción y se reduce su volumen final.

Torres catalíticas de la AP5 Torres catalíticas de la AP5

Torres catalíticas de la AP5 / Erasmo Fenoy

La innovación se integra en la estrategia de economía circular para buscar nuevos materiales reciclables que puedan ser utilizados en la factoría como materia prima. Acerinox ha probado con éxito la chatarra de ferroníquel procedente de las pilas híbridas de níquel metal. Se trata de un residuo no peligroso que llega tratado previamente en Alemania, donde se trocean las pilas y se les retira el plástico. El resultado de este proceso es una chatarra de hierro de alta calidad por su alto contenido de níquel que se reintroduce en el ciclo de vida del acero. Esta actividad sostenible de búsqueda de nuevos materiales ha sido reconocida a escala mundial. La compañía ha recibido este año 2020 un galardón de Sostenibilidad de la Organización Internacional de Aceros Inoxidables ISSF (del inglés International Stainless Steel Forum).

Aunque el compromiso con el medio ambiente no se limita a la recuperación de metales y otros materiales para ser reutilizados en la fabricación. La sostenibilidad y el respeto al entorno son consideradas por la compañía un área de crecimiento estratégico que forma parte transversal de su actividad diaria. Acerinox participa en proyectos internacionales relacionados con la lucha contra el cambio climático como el Climate Action Programme de la asociación mundial World Steel o el Carbon Disclosure Project y desde 1998 posee el certificado de gestión ambiental ISO 14001, revalidado ininterrumpidamente desde entonces.

La reducción de las emisiones, del uso de consumibles (principalmente agua) y de materias primas (a través del reciclaje) forman los ejes principales de la gestión en materia de sostenibilidad ambiental. Para lograrlo, desde su creación desarrolla una acción constante e inversiones en tecnología.

Bastan unas cifras para constatar este esfuerzo y comprobar sus resultados. La capacidad productiva de la factoría va ligada a grandes consumos de energía y a las emisiones. Con la aplicación de las más modernas técnicas, Acerinox ahorró en 2019 en comparación con la media de su sector unas emisiones de dióxido de carbono equivalentes a las de 46.000 coches, un volumen de energía (eléctrica, gas natural y diésel) igual que el consumo medio anual de 250.000 hogares españoles y el volumen de agua necesaria para llenar 6.200 piscinas olímpicas. La empresa generó un 30% menos de emisiones por tonelada fabricada que la media mundial del sector siderúrgico.

Algunos de los proyectos consolidados en el día a día de la factoría para la reducción de emisiones y reciclaje abarcan desde la propia recuperación del metal contenido en los residuos para su reincorporación en los hornos de acería o el uso del ferroníquel procedente del reciclado de pilas ya explicados junto con briquetas hechas con la cascarilla. También existe un circuito interno para recuperar y reutilizar los aceites de laminación en frío o el papel con el que se protegen las piezas de acero terminado, evitándose así el uso constante de materiales nuevos, entre otros ejemplos. Acerinox ha desarrollado a lo largo de su historia varios proyectos para la eficiencia y mejora energética, pasando del uso del diésel original al gas refinería y, posteriormente, al gas natural. Ahora, implantará el hidrógeno como combustible en parte de sus procesos para continuar en la senda de la reducción de emisiones contaminantes.

Briquetas de cascarilla para reciclar. Briquetas de cascarilla para reciclar.

Briquetas de cascarilla para reciclar. / Erasmo Fenoy

Las medidas de ahorro energético van en línea con el compromiso expresado por la patronal del acero español, Unesid, de alcanzar las cero emisiones netas incluso antes de 2050, empleando para ello hidrógeno verde, biomasa y electricidad renovable. En este sentido, la compañía ha cerrado un acuerdo para el suministro de un 15% de electricidad en España procedente de energías renovables.

El futuro para conseguir un acero aún más verde pasa por la certificación del acero inoxidable bajo el marco del ecodiseño y la norma ISO 14006. Se trata de un sistema de gestión que incorpora consideraciones ambientales en el diseño y la fabricación de los productos en todas las etapas de su ciclo de vida. De esta manera, Acerinox profundizará en su compromiso constante por ofrecer un producto con un gran valor ambiental añadido y competir bajo un marco sostenible.

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