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Juego de niños

La guerra comercial entre las dos principales cadenas privadas se ha acentuado tras la supresión publicitaria en TVE y la batalla 'Hispania'-'Felipe y Letizia' pasa al lunes.

Juego de niños
F. A. Gallardo

20 de octubre 2010 - 08:26

Antena 3 anunciaba para este miércoles el estreno de su principal apuesta de la temporada, Hispania. Pocas horas después de ese anuncio, coincidiendo con el final de El internado (ubicado frente al gran estreno de Telecinco, Tierra de lobos) su principal rival avisaba del estreno también para esta noche de su miniserie más potente, Felipe y Letizia. Tras unos días de incertidumbre, Antena 3 reservaba sus romanos y finalmente hoy está previsto el desenlace de la miniserie del lunes, La princesa de Éboli. En la cadena de la competencia no iban a dejar a Hispania a su aire y volvieron a mover sus príncipes de Asturias también para la noche del lunes. Ese movimiento de contraprogramación le supone una multa gubernamental a Telecinco, pero con tal de no dar tregua a su enemiga, dan por bueno el desembolso.

Con TVE fuera del reparto de la tarta publicitaria, los cachos más importantes se lo reparten entre Telecinco y Antena 3, con unos beneficios que se disparan en caso de liderazgo en los audímetros, como le sucede a la cadena de Mediaset. Telecinco, con La 1 fuera del juego publicitario de los índices de audiencia, no está dispuesta a ceder terreno ante Antena 3 y la batalla se ha envenenado en estos meses, con tácticas de contraprogramación que recuerdan al caos de la parrillas a mediados de los 90, cuando TVE reaccionó a la llegada del Telecinco de Lazarov.

La cadena española de Berlusconi lleva 107,4 millones de beneficio hasta mediados de este año, casi el doble de lo acumulado por Antena 3, 57,6 millones (en ambos casos han duplicado los saldos de 2009 gracias a la supresión publicitaria en RTVE, tan ansiada por el colectivo de privadas). Una distancia en millones que es mucho mayor que la que miden sus cuotas de audiencia, ya que apenas 2 puntos separan en estos momentos a los canales de Mediaset (19% sumando Telecinco, La Siete, Factoría de Ficción y Boing) frente a los del Grupo A-3 (16,9% entre Antena 3, Neox, Nova y Nitro). La batalla se recrudecerá en los próximos meses por proclamar quién es el primero en la nueva carrera de la TDT, mientras se está a la espera de la absorción de Cuatro por Telecinco y sigue en el aire una fusión Antena 3-La Sexta. Hay de por medio mucho dinero y una posición privilegiada en plena crisis.

La persecución de Telecinco hacia Hispania ha rozado la pataleta infantil. Más que estrategias de programación, en los despachos parecen plantearse un juego de niños. Ya en temporadas pasadas la coincidencia en una misma noche de Los Serrano o Aída por un lado; y El internado y Los hombres de Paco por otro, ponían en un brete a la productora Globomedia, autora de todas estas ficciones. Lo que era más o menos excepcional en los últimos años, va convirtiéndose de nuevo en una costumbre.

También en el plano tecnológico se produjo otro episodio de esta carrera espacial publicitaria, el pique de Telecinco con Antena 3 fue sorprendente.

La cadena del Grupo Planeta anunció el 21 de septiemre que para el 27 inauguraba su canal en alta definición, noticia a la que reaccionó Telecinco con la puesta en marcha de su canal para la misma medianoche del 21 al 22. Las dos privadas con esta guerra particular adelantaron a TVE, que llevaba más de medio año con su canal en HD en pruebas.

El trasvase de presentadores y figuras de un canal a otro ha sido habitual durante estos años, aunque cada cadena tiene blindadas a sus principales figuras. Los dos episodios principales de este batalla se produjeron entre 2004 y 2005. Antena 3 arrebató de las mañanas de Telecinco a María Teresa Campos (que a partir de ahí sufrió una persecución de su antigua casa, hasta su definitivo regreso) y Telecinco adquirió la productora de José Luis Moreno, Miramón Mendi, para quitar Aquí no hay quien viva de la programación. La batalla entre romanos y príncipes es sólo un episodio de esta guerra por la publicidad.

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