Programa

Mercedes pone rumbo a #0

  • En otoño estrenará 'Scott & Milá', con reportajes y entrevistas

  • Estuvo en Mediaset durante 17 años

Mercedes Milá en una imagen promocional de 'Gran Hermano' en 2014. Mercedes Milá en una imagen promocional de 'Gran Hermano' en 2014.

Mercedes Milá en una imagen promocional de 'Gran Hermano' en 2014. / mediaset

Tras 17 años vinculada a Mediaset, cuando toda su generación está pensando en la jubilación más que en otra cosa, Mercedes Milá (Esplugas, Barcelona, 1951) sigue adelante en la televisión. Tras aparecer en Salvados y postularse ante todas las cadenas, la catalana recalará en #0 de Movistar + para un formato de entrevistas y reportajes de la productora de Jesús Calleja, Zanskar Producciones. El espacio se llamará Scott & Milá, en alusión al perro con el que la periodista comparte su hogar actualmente. El anterior programa, sobre libros y autores, fue Convénzeme, su último proyecto en Mediaset, hace un año, en el canal Be Mad.

La trayectoria de Milá se prolonga. Comenzó de becaria a principios de los 70, cuando la joven de la familia de las motos Montesa llegó a Sevilla, a la redacción de El Correo de Andalucía, con una timidez un tanto fingida y dispuesta a zamparse el mundo. No brilló por entonces en aquellos primeros pasos sevillanos y nadie se imaginaba el protagonismo que alcanzaría en la televisión menos de un decenio después. A Mercedes un venerable de la televisión catalana como Joaquim María Puyal le duró dos teledarios, dos programas de Buenas noches, en 1982, antes de prescindir de su compañía y quedarse sola al frente de aquel programa de palabras y entrevistados donde Cela presumió de malabarismos rectales. Entre una década y otra la hija de Josep Lluís Milá se había curtido en TVE, en los estudios de Miramar, como reportera y presentadora en Polideportivo y Sobre el terreno, la alternativa barcelonesa a los programas madridistas de Miguel Ors. También experimentó su osadía en Informe semanal.

En un reciente 'Salvados' admitió que en 2016 sufrió una grave depresión

Su gran oportunidad le llegó con 2x2, dirigido por Fernando García Tola, junto a la presentadora favorita del público de 1978, Isabel Tenaille, a la que también se comió por su voraz manía de "querer saber". Ese nombre, Queremos saber, fue el del espacio radiofónico que hizo para la SER (cuando todavía no era de Prisa), junto a su pareja durante muchos años, José Sámano. Milá sin Sámano no habría llegado a, por ejemplo, presentar Gran Hermano. Ella pisaba el acelerador y él dirigía el volante. Estuvieron juntos veinte años. Sámano prosiguió con su facete de productor de cine.

De jueves a jueves, heredero de Buenas noches, fue uno de los baluartes del mesofelipismo televisivo, por donde había que pasar para demostrar ser alguien. Con las privadas llegó con el alboroto-show del recuperado nombre Queremos saber en Antena 3 (hace unos días recordábamos lo del libro de Umbral, que ha cumplido 25 años). Mercedes en su salsa, tuvo un gran éxito que no pudo repetir en sus siguientes programas en Antena 3. Cuando nadie daba un duro por la jaula de Gran Hermano, en el cambio de milenio, ella se arrojó a ese "experimento sociolígico", en el que ganó pasta y mantuvo su fama de pose de terciopelo iracundo. En el reciente Salvados reconoció que en su última temporada en Gran Hermano, en 2016, fue víctima de una grave depresión de carácter sentimental. Su asidero fueron sus negocios, como una librería de donde surgió su propuesta de Convénzeme.

Mercedes renunció a ser condesa de Montseny en 2012, no le va a su personalidad las distinciones nobiliarias, y se había centrado en su trabajo en Mediaset, donde además de presentar Gran Hermano dirigió los reportajes de Diario de... durante diez años (2004-2014). Ahora toma el relevo a sí misma con la mirada de Scott & Milá, que ha comenzado a grabarse pero que no llegará a #0 hasta el otoño.

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