TV-Comunicación

Francisco Andrés Gallardo

Claves nada descabelladas de la victoria de La 1 en la audiencia de Nochevieja

Chenoa con el modelo lucido en la noche de las uvas en la Puerta del Sol
Chenoa con el modelo lucido en la noche de las uvas en la Puerta del Sol / RTVE

03 de enero 2026 - 09:52

La 1 ha vuelto a ser más vista en las campanadas y no es una noticia sorprendente porque ya lo fue incluso en momentos de crisis total. En general los espectadores son fieles por superstición, por tradición, a sus cadenas para tomar las uvas. Las más veteranas, TVE, y Canal Sur entre los andaluces, parten ahí con cierta preferencia cuando se trata de reunir a la familia para dar la bienvenida a un nuevo año. Las camapanadas forman parte de esos pocos contenidos que son capaces de sentar en el sofá a todos sin mirar el móvil.

Cristina Pedroche y sus vestidos fue capaz casi por ella sola (el propio Chicote lo sabe, es un leal acompañante) de ir concitando año a año la atracción de la gente para curiosear en torno a su anatomía. También en esta ocasión, aunque las cifras se distancien entre TVE y Atresmedia. Tiene mérito. Ya se venía barruntando cierto desgaste en el efecto sorpresa. Josie, ideólogo estilista de Cristina, sabrá que la mixtura de este año era un poco complicada. La capa no era una buena idea. Y al contrario, el 'edredón' de Amaia Montero con el tiempo se comprenderá que era un buen símbolo para una cantante vulnerable. La vuelta de La Oreja, aunque fuera algo decepcionante, era muy esperada,

La 1 ha vencido en el 31 de diciembre. Era lógico y sus datos trasladan el crecimiento en el número de espectadores de su día a día. De cara a las próximas semanas irá subiendo aún más. Y aunque sean cuestionables algunos contenidos y presentadores habrá que reconocer que en la pública ahora mismo hay “alguien al volante”, de lo que se criticaba en otras épocas.

Optar por Chenoa (Gómez Kemp) era, por ejemplo, buena decisión. Se ha ganado la extensión hasta cuando ella quiera. Lo mismo que Cristina Pedroche tiene en su mano descansar o prosguir en tan señalada medianoche.

Mediaset, con un desánimo que contagia a todos, debería tomar, por ejemplo, el camino del humor si quiere distinguirse. Ahora Telecinco es la cadena triste y en el momento de las uvas se certifica. Dejaron de hacer televisión, solo hacían programas, los suyos. Y ahora les cuesta que el público confíe en ellos.

...Y Canal Sur no puede meter a sus presentadores en una habitación. Una azotea, aunque sea en Sierra Nevada, es lo más lucido en un día así. Si TV3 congrega a un millón de catalanes, la cadena andaluza, que tiene una identificación más sentimental que mediática, podría tener un mismo papel al menos en noches así.

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