Galván corta una oreja de peso en su presentación en la Plaza Real

Fran Gómez da una vuelta al ruedo y Rafael Tejada se va de vacío en un festejo con poco público que registra el prometedor debut ganadero de Ruiz Miguel

La terna novilleril de ayer en El Puerto, Rafael Tejada, David Galván y Fran Gómez, poco antes del paseíllo.
La terna novilleril de ayer en El Puerto, Rafael Tejada, David Galván y Fran Gómez, poco antes del paseíllo.
Francisco Orgambides / El Puerto

16 de mayo 2010 - 01:00

Ganadería. Cinco novillos de Francisco Ruiz Miguel y uno, quinto, de Torres Gallego Hermanos. De buena presentación en conjunto, los titulares ofrecieron un juego interesante, a veces exigente, destacando primero y segundo, que fueron aplaudidos. El de Torres Gallego, astifino y complicado. NOVILLEROS: Rafael Tejada, de cielo y oro y nuevo en esta plaza, sartenazo, pinchazo y estocada (Ovación) y estocada caída (Ovación y aludos). Fran Gómez, pinchazo hondo y estocada trasera (Vuelta al ruedo tras aviso). y estocada y dos descabellos (Ovación). David Galván, de blanco y plata, pinchazo, estocada y dos descabellos (Ovación) y estocada (Oreja). Incidencias. Un cuarto de plaza en tarde de poniente.

David Galván, muy firme y valiente, fue el triunfador del festejo de Feria de Primavera y del Vino Fino celebrado ayer en El Puerto casi en familia porque, como era de esperar, hubo poca entrada.

Y fue un festejo muy interesante, con muchos matices, en el que se jugo una novillada de Ruiz Miguel en la que destacaron los dos primeros de la suelta, buenos, un encierro remendado con un utrero de Torres Gallego Hermanos que resultó muy complicado, y una terna en la que apreciamos más disposición en los jóvenes gaditanos que en el veterano rondeño.

Ya se sabe que había un novillero con mucho cartel, que levanta mucha expectación, que ha sido "vendido" mucho entre los profesionales: David Galván; otro más modesto en la vitola, con el empuje de la afición gaditana, ambos muy nuevos. Galván toreó ayer la tercera novillada con caballos de su carrera y el gaditano Fran Gómez la segunda.

Los dos se enfrentaron a un torero, Rafael Tejada, que tiene una carrera muy distinta por delante, que ha empezado tarde y que lo hace por afición, o por lo menos por otra "afición" distinta. Y esto viene a cuento para contar que el rondeño que abrió plaza se pone de otra manera delante de toro. Tal vez más conforme con lo que pueda armar sin quitarle o pedirle nada al toro. Porque la novillada de Ruiz Miguel, con ser buena, tampoco es que regalara nada, había que ir a buscarlo y Tejada no tuvo mal lote, pero tampoco se peleó mucho con sus novillos.

Así en su primero el rondeño tuvo más voluntad que acierto, sin terminar de entenderse con él y su segundo, más complicadito, ni lo vio claro ni se quiso pelear con él. El publico aplaudió sus actuaciones y poco más.

Fran Gómez ha progresado mucho. En la única novillada que había toreado, su debut en esta plaza en agosto del año pasado, vimos donde podía llegar en el sentido de quedarse quieto y plantar cara. Ayer lo vendió más con su buen primero, con repertorio en la capa y en la muleta, tanto en las verónicas y chicuelinas como con la franela en los ayudados iniciales, las series por ambas manos, el toreo invertido y el cierre por alto. No tocó pelo, creemos, por el pinchazo previo a la estocada y dio una vuelta al ruedo. En Cádiz pueden esperar a este torero, que -repetimos- ha progresado mucho. Su segundo fue toro complicado y astifino, con hechuras y que era molesto. Tras intentarlo, desistió, saliendo de vacío.

David Galván tiene un aire excelente, formas toreras que atraen la atención y, al igual que Fran Gómez, no poco trabajo por delante. La verdad es que no tuvo un lote como para macizar sendas faenas, más bien para lo que hizo: demostrar firmeza, soltura de ideas, sentido de la lidia y estética.

Los dos toros del lote del isleño, carentes de fijeza y saliéndose las suertes, sin embargo permitieron evidenciar que allí había madera. David Galván se puso, lo intentó, se orientó muy bien con los terrenos de la lidia y se tiró a matar, en el último, a arrancar la oreja como fuera. Un justo triunfo.

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