José Tomás forma de nuevo un lío en la Monumental de Barcelona
El de Galapagar lo borda y le corta las dos orejas a sus dos toros de Joaquín Núñez del Cuvillo, mientras que Morante corta una oreja y Julio Aparicio se va de vacío
Ganadería. Toros de Núñez del Cuvillo. Primero, correcto de presentación, noble pero justo de transmisión. Segundo, terciado, noble y de buen juego, de nombre Jarandero, premiado con la vuelta al ruedo. Tercero, bien presentado y de buen juego. Cuarto, terciado y deslucido, defendiéndose en la muleta. Quinto, justo de presencia, manejable aunque justo de raza. Sexto bravo en varas y encastado. TOREROS: Julio Aparicio, saludos, bronca y silencio. José Tomás, dos orejas y dos orejas. Morante de la Puebla, oreja tras aviso en el único que mató. Incidencias. Tercera de Feria de La Merced. Lleno.
José Tomás volvió a poner boca abajo la plaza de toros de Barcelona, levantando de sus asientos a sus veinte mil espectadores en sus dos faenas y provocando que una muchedumbre de entusiastas le acompañara en la salida a hombros. El torero de Galapagar dio una gran tarde en La Monumental, plena de capacidad e inteligencia, en un festejo rico en matices en el que Morante de la Puebla cortó una oreja del único toro que pudo estoquear -se lesionó en una mano al entrar a matar- mientras Aparicio únicamente brilló con el capote en el astado de Cuvillo que rompió la tarde.
En su primero, Tomás inició por estatuarios una faena en la que hubo cambios de mano soberbios, dos series redondas y realmente rotundas con la mano derecha, series con la zurda de mucho enganche, siempre por abajo, arrebujado y reunido, para cerrar con un exquisito cierre con trincherillas, afarolados, muletazos de desprecio y otros rodilla en tierra muy bellos.
El torero madrileño se impuso a las dificultades de su segundo toro con otra labor de torero privilegiado. Hubo dos series con la derecha de gran nivel, otra más en corto de seis naturales a pies juntos cumbre, un pinchazo, cinco manoletinas y una estocada, que le valieron las dos orejas.
Morante anduvo decidido y asentado con el tercero, componiendo bonitos pasajes con un astado que se fue entregando a medida que avanzaba la faena rematando con mucha torería una faena en la que a la hora de entrar a matar se lesionó.
Julio Aparicio, que salió con decisión y dejando bonitas estampas con el capote ante un toro noble, no pudo redondear una labor en la que hubo bonitos pasajes aislados aunque mató muy bien. Su segundo fue un toro a contraestilo con el que abrevió. Le puso interés Aparicio al lancear al sexto, que mató por Morante, pero en la muleta el toro no tuvo clase y el torero no se confió.
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