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De Instagram a la pasarela

Lovely room

La #invitadaperfecta es el hastag que muchas mujeres utilizan en las redes sociales para encontrar ese look que las convierta en las mejores vestidas de la boda o el evento al que tienen que acudir. Instagram es, sobre todo, el lugar donde la magia de la moda se reúne. Y para la diseñadora Elizabeth García, de San Roque (Cádiz), esta plataforma ha sido clave en el crecimiento de su firma Lovely Room, con la que acaba de presentar Gouache, su colección primavera-verano, en la pasarela Code 41.

Hace un año desfiló con su primera colección en esta misma pasarela. "Entonces contaba con unos 400 seguidores en la cuenta de Instagram y había hecho sobre todo tocados y sombreros, estaba empezando con las prendas y vestidos", afirma. Fue una revolución, las imágenes de sus primeros diseños en la pasarela comenzaron a recibir muchos me gusta y los seguidores subían y subían de manera orgánica. La colección se vendió por completo y comenzaron a llegarle muchos mensajes preguntando y encargando los diseños con los que debutó en el sector. El ritmo de trabajo la empujó a formar un equipo. " Ahora somos cinco personas; trabajan conmigo mi hermana, mi madre, mi tía y otras modistas de la zona; también he invertido en maquinaria industrial, vamos poco a poco", asegura la diseñadora de Lovely Room. En su casa la costura ha sido siempre una constante, por eso no extrañó que finalmente ella se decantase por estudiar diseño en Madrid. Además de vender a través de Instagram (las clientas le pasan las medidas para poder confeccionarlo) también ha abierto su propio atelier en San Roque donde atiende a clientas que llegan desde toda Andalucía para encargarle diseños a medida. De allí pueden salir con el look completo: accesorios, tocado o pamela y vestido. También ofrece la opción del alquiler.

"Lovely Room está aquí gracias a las redes sociales, la gente se ha acostumbrado a comprar de este modo y confía plenamente", explica. Lo bueno de que el negocio crezca y se expanda mediante estas vías es que no tiene que dejar el taller en su pueblo, viajar lo que sea necesario, y volver a casa. En su cuenta de Instagram se observan fotos de su primer desfile, imágenes de sus clientas y hasta de la propia Elizabeth, que hace las veces de modelo. "A la gente le gusta mucho ver a chicas normales con los diseños porque ven cómo quedan en realidad", asegura la diseñadora.

En su nueva colección primavera-verano la joven mantiene el estilo que ha conseguido que viva de lo que más le gusta. "Mi máxima para la elegancia es la naturalidad, me gustan los tejidos con caída, los estilismos poco recargados y los complementos con personalidad", afirma García. Inspirada por la pintura y la forma de usar los colores de la técnica del gouache (que diluye el color en agua), cada uno de los modelos lleva el nombre de un pintor. Se observan trajes de chaqueta, vestidos largos y midi, pantalones, faldas y tops. También un look de novia y otro conjunto en blanco que bien podría ser para una novia informal. Sus diseños son mayoritariamente en tonos lisos porque le encanta sentir que podrán utilizarse en muchas ocasiones, que acaban formando parte del fondo de armario de sus clientas. "No me rijo por las tendencias, solo diseño cosas que yo me pondría porque de lo contrario no me motivaría", explica.

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