• Diferentes recorridos por la provincia para disfrutar de su patrimonio natural y cultural

Senderismo

Rutas de otoño para disfrutar de Sevilla caminando

La provincia de Sevilla brinda bellas estampas en otoño La provincia de Sevilla brinda bellas estampas en otoño

La provincia de Sevilla brinda bellas estampas en otoño

Emilio J. de los Santos

El otoño es la estación ideal para recorrer los numerosos senderos que hay por la provincia de Sevilla. La Sierra Norte, la Campiña, la Sierra Sur... El fresco de esta época permite disfrutar mejor de estos lugares sin temor a que el sol castigue demasiado.

Sevilla cuenta con varios recorridos bastante interesantes. La mayoría de ellos son muy asequibles, ideales para hacerlos en familia. Los hay también algo más complicados, aunque tampoco en exceso. En general, ya sea con mojones, postes u otras marcas, muchos de estos caminos están bien señalizados por la Junta de Andalucía, la Diputación de Sevilla o los mismos ayuntamientos.

Por supuesto, no pueden faltar las cuatro etapas del Camino de Santiago que atraviesan la provincia rumbo a Bajadoz, constituyendo el inicio la Vía de la Plata. En este caso, puede que las distancias sean mayores y algo más exigentes, pero ahí están disponibles para todos los interesados, no sólo para los peregrinos.

Bosques, dehesas, cascadas, arroyos, montañas... La provincia cuenta con mucha variedad, pero estos recorridos también sirven para conocer la cultura de Sevilla: sus pueblos, su gastronomía, la micología, ruinas romanas, castillos, torreones, etc. Hay mucho que ver y merece la pena escaparse un día. Desde aquí os vamos a ir recomendando varios trayectos. Iremos añadiendo más en las próximas semanas.

1. Los Castañares y Castillo de Constantina

Distintos tonos de verde desde el punto más alto. Distintos tonos de verde desde el punto más alto.

Distintos tonos de verde desde el punto más alto. / Emilio J. de los Santos

Una ruta llamativa por la rareza de la flora que presenta. El castañar no es habitual en estas latitudes, pero en las proximidades de Constantina hay uno... y muy hermoso. La ruta parte de esta localidad de la Sierra Norte y muestra este pequeño tesoro. Los castañares destacan por su variedad de colores entre una estación y otra: no es lo mismo recorrerlos con el verdor de la primavera a pasear por ellos con el color rojizo del otoño.

El camino empieza en La Alameda del citado municipio. Allí hay varias señalizaciones que indican al caminante por dónde ir. Pronto llega un suave ascenso entre varias propiedades y se adentra en el bosque de castaños. 

Salvo por un giro abrupto de 180º al final de un repecho en el kilómetro 3, el sendero no tiene mayores complicaciones. A mitad del recorrido se inicia el descenso y alcanza un punto en el que se puede visitar el castillo de Constantina, situado en alto. Desde arriba, las vistas son impresionantes. Finalmente el camino baja de nuevo a la localidad y sigue una calle que llega hasta la plaza de toros. 

Se trata de una ruta relativamente corta con mucha sombra que combina el paisaje urbano con el campo. Eso sí, apenas hay llanos.

2. Circular del Campovid

El camino presenta un cambio brusco del paisaje a la mitad del recorrido. El camino presenta un cambio brusco del paisaje a la mitad del recorrido.

El camino presenta un cambio brusco del paisaje a la mitad del recorrido. / Emilio J. de los Santos

Otra ruta que comienza y acaba el Constantina, de hecho parte de su trazado es compartido con el de los Castañares. Es algo más larga que el recorrido anterior, pero mucho más variado e interesante, ya que se puede apreciar el espectacular cambio en la flora y el paisaje en muy poca distancia.

Se parte también desde La Alameda de Constantina, pero en esta ocasión iremos al contrario (conviene quitarse el tramo con menos sombra al principio). Hay que buscar primero la plaza de toros y el castillo de la localidad. Se avanza por la calle Morería hasta dejar atrás la población.

A continuación, el trayecto va entre fincas con dehesas y ganado. La señalización es clara, pero hay que tener cuidado con ciertos cruces: el primero en el jardín botánico El Robledo y el segundo, más o menos a la mitad de recorrido, en la entrada de una finca. En este segundo cruce hay que fijarse en un poste que marca Constantina a 26 Km (no es la ruta a escoger, ya que da un gran rodeo) y la señal que apunta al Rebollar, que es la correcta. Tras pasar por un paso canadiense, el paisaje se hace más placentero y comienza una leve subida.

La vegetación ya estará cambiando y poco a poco iremos entrando en la ruta de los castañares. En cierto momento alcanzaremos otro cruce con una bajada que llega antes a Constantina y otro sendero que asciende (hay un cartel que indica la proximidad de un mirador-restaurante). Lo ideal es tomar el que asciende.

El camino avanza sin complicaciones hasta devolvernos a las proximidades del castillo de Constantina, justo por donde pasamos al comenzar.

3. Circular Las Palomas-Valle del Castril

El embalse José Torán desde el punto más elevado de esta ruta. El embalse José Torán desde el punto más elevado de esta ruta.

El embalse José Torán desde el punto más elevado de esta ruta. / Emilio J. de los Santos

Ruta larga y algo exigente con varios tramos de subida y una fuerte bajada. Por suerte es circular. El recorrido es muy bonito en su mayor parte, con un primer tramo sobre la sierra y otro junto a la agradable orilla de un embalse.

Comenzamos en La Puebla de los Infantes, concretamente en la Plaza de la Virgen de las Huertas. Los primeros compases son urbanos: recorreremos varias calles del municipio viendo su patrimonio (la Ermita de Santiago, el castillo de la localidad o la Iglesia de Santa Ana). Se sale del pueblo por el extremo sur, por un camino de tierra. Ojo con la señalización porque cuesta verla. Las marcas a seguir son amarillas y blancas y suelen estar en postes de madera o pintadas en paredes. En el primer cruce hay que girar unos 90º a la derecha (por el tercer camino) y pocos metros después, otra vez 90º a la izquierda (por el cuarto sendero). Pasado esto, se acaban los problemas, al menos de momento.

Toca disfrutar del bello paisaje, en un recorrido que va por la vereda del Campillo en una sucesión de subidas hasta los 3 kilómetros de marcha aproximadamente. Tras esto, un ligero descenso nos aproxima hasta la carretera SE-146. Aquí podemos optar por acercarnos al Mirador del Sanguino o avanzar hacia el oeste por la mencionada carretera. El trayecto sobre asfalto es de algo más de un kilómetro. Por suerte, pasan pocos coches por aquí.

Llegado el momento, veremos un repecho que parte justo desde una curva. Una vez arriba ya comenzaremos a ver el embalse de José Torán. Seguimos avanzando por esta vereda con cortas subidas y bajadas. Tras pasar la Hacienda Los Ganaderos, veremos un cartel que nos señala que a la izquierda, a unos 350 metros, está el Mirador de las Palomas. A la derecha, un poste con una señal marca el camino al embalse.

A estas alturas llevaremos ya unos 10 kilómetros andados aproximadamente. Ahora viene el tramo más bonito, pero también el más complicado. En cuanto se coge la derecha en la bifurcación, el sendero se estrecha y a los pocos metros comienza a bajar de forma abrupta. Hay que ir con cuidado porque es una zona donde puede haber barro. La vegetación aquí es muy densa y las vistas al embalses son espectaculares. Bajaremos unos 200 metros en apenas dos kilómetros. Llegado un punto encontraremos una escultura que marca el límite municipal de La Puebla de los Infantes.

Comenzamos el retorno y lo haremos por un terreno completamente distinto, mucho más llano. Nos quedan aproximadamente unos 10 kilómetros hasta nuestra meta. Lo primero será cruzar la carretera SE-6102 (cuidado que aquí hay más tráfico que en la anterior) y alcanzar un sendero que va por la orilla del embalse José Torán. El camino es bastante agradable y atraviesa varias áreas recreativas. Cuando lleguemos la zona del Arroyo de la Dehesilla, toca incorporarse a la carretera. Aunque sólo son dos kilómetros, es el tramo más feo y peligroso por los coches, pudiendo dejar un mal recuerdo final. Siguiendo el arcén, volveremos al municipio y la plaza desde la que partimos.

Tardaremos unas cinco horas en recorrer este sendero y es muy posible que durante el tramo de vuelta el sol nos castigue bastante. Hay que tenerlo muy en cuenta. Por lo demás, es un trayecto variado y ameno que nos descubrirá otro bello paraje de la provincia de Sevilla.

4. Circular de La Zarcita

Descenso al contraembalse del Agrio por La Viña. Descenso al contraembalse del Agrio por La Viña.

Descenso al contraembalse del Agrio por La Viña. / Emilio J. de los Santos

Desde la localidad de Aznalcóllar, desde su mismo centro, parte una interesante ruta circular que tiene el embalse del Agrio como principal atracción. Se trata de una bonita zona de transición entre la campiña sevillana y las primeras elevaciones de Sierra Morena. El paisaje brindará al senderista hermosas estampas mientras atraviesa cerros y olivos. Se trata de una ruta circular de unos 9,5 kilómetros, bien marcada en general, que comparte tramos con el PR-A 290.

El comienzo no tiene pérdida. Arranca en el Teatro Municipal, pasa ante Ayuntamiento y desde aquí hay dos opciones: o se sigue la dirección recomendada, bajando por la calle Granada; o se hace a la inversa, yendo por la calle Isaac Peral. En ambos casos la señalización, con marcas amarillas, es correcta. En esta guía vamos seguir la segunda opción, por tanto, cogemos la mencionada calle Isaac Peral hasta llegar a una esquina con una marquesina de autobús, giramos a la derecha y subimos por la calle Mesa Grande Alta hasta el Polideportivo Municipal. Toca rodear el perímetro de la instalación hasta colocarnos a su espalda, aquí un sendero irá bajando de forma pronunciada por un bonito paraje llamado La Viña. Al fondo, se ve ya el contraembalse del Agrio, que nos acompañará durante gran parte del trayecto.

La bajada alcanza prácticamente la orilla de la contrapresa. Hay que bordearlo hasta alcanzar una zona pantanosa (ojo, si llueve es posible que haya barro y agua acumulada). Tras superarla, nos encontraremos un camino empedrado que seguiremos unos metros hasta una curva. Desde aquí ya se ve el muro del embalse de Aznalcóllar con una carretera (SE-538) que pasa por arriba. El siguiente objetivo es subir por un fuerte repecho, aunque no muy largo, y cruzar dicha carretera. 

Ya hemos dejado atrás la contrapresa y estamos en el embalse del Agrio. El camino avanzará cerca de orilla por el cerro de La Zarcita, siguiendo un perfil ondulado con algunas rampas cortas y pronunciadas. El paraje estará salpicado por encinas y alcornoques. Atención a la avifauna, porque es una zona en la que se podrán avistar ejemplares interesantes.

En el kilómetro 4 aproximadamente, alcanzaremos el arroyo del Tamujoso, que habrá que vadear para poder ascender a un mirador que brinda una espectacular vista panorámica de todo el recorrido.

Toca volver a Aznalcóllar. Hay que superar de nuevo el Tamujoso, atravesar un merendero y cruzar de nuevo la SE-538. Tras otra cuesta pronunciada en ascenso, el camino se interna en olivares, ya que la localidad al fondo. Es un retorno suave que concluye accediendo al municipio por un parque que hay a su entrada.

Para concluir, hay que dejar claro que el trazado de esta circular tiene muy poca sombra y no es recomendable hacerla con altas temperaturas.

5. Ruta del Arroyo de las Cañas

Las hermosas estampas otoñales que deja el entorno del Arroyo de las Cañas. Las hermosas estampas otoñales que deja el entorno del Arroyo de las Cañas.

Las hermosas estampas otoñales que deja el entorno del Arroyo de las Cañas. / Emilio J. de los Santos

Un sendero sencillo, muy bien marcado e ideal para hacerlo en familia. Se trata de una ruta circular de unos 12 kilómetros que comienza y acaba en El Pedroso, siendo el Arroyo de las Cañas su protagonista.

El camino parte desde la calle Carretera de Cazalla (C-433), justo en el límite suroeste de la localidad. Habrá varias señales bastante grandes que indicarán por donde ir. La pista parte justo delante de un establecimiento llamado Bar Triana. Tras abandonar la carretera comenzamos a avanzar entre las últimas casas de El Pedroso y nos internamos en la bella dehesa de la Sierra Norte sevillana.

La ruta cuenta con tres tramos bastante diferenciados:

El primero, de unos 4 kilómetros, va desde el pueblo hasta el arroyo por una pista de tierra muy ancha y sin complicaciones. Tras pasar por dos pasos canadienses, llegamos a un giro a la derecha muy abrupto, pero muy bien marcado.

La segunda parte es la más interesante, ya que iremos siguiendo el curso del agua casi todo el rato. En dos ocasiones toca cruzar el arroyo. El camino se hace más serpenteante en esta zona y el perfil empieza a subir y bajar suavemente. Es una zona muy hermosa con mucha sombra y casi siempre acompañados por el ganado porcino que se cría en estas fincas.

Tras el segundo cruce al arroyo, atravesamos una cancela y conectamos con el cordel de Cantillana-El Pedroso, que discurre por un paisaje más abierto y con menos árboles. Tras la variedad de los kilómetros previos, esto se puede hacer más monótono. Finalmente, volvemos a encontrarnos con la carretera C-433 que nos aproximará a la Ermita de Nuestra Señora del Espino, donde podremos entrar a visitarla y poner fin a la excursión.

En resumen se trata de un camino cuyo valor principal es la dehesa que atraviesa. El primer y tercer tramo pueden resultar algo aburridos, pero los kilómetros en los que acompañamos el Arroyo de las Cañas merecen la pena. Lo dicho, un paseo tranquilo y agradable de unas 3-4 horas.

6. Circular del Castillo de Cote

El Castillo de Cote, meta de esta ruta. El Castillo de Cote, meta de esta ruta.

El Castillo de Cote, meta de esta ruta. / Emilio J. de los Santos

Una ruta bonita e intensa. El punto de partida es la localidad de Montellano, antes de llegar a la serranía gaditana. El sendero al castillo de Cote atraviesa la sierra de San Pablo y alcanza una de las fortalezas de la denominada Banda Morisca. Se trata de un trayecto circular de unos 12 kilómetros con pocos tramos en llano.

La excursión comienza en el extremo este de la localidad. El punto de referencia es la Cooperativa Agrícola Nuestra Señora de los Ángeles. Desde aquí, hay que seguir la calle Ronda y adentrarse en la avenida del Tesorillo. Pronto comenzamos a dejar atrás las casas. A los pocos metros, observaremos una bifurcación. No debemos ir ni hacia el frente ni hacia la derecha: toca fijarse en la señalización del PR-A 409, con colores blancos y amarillos, que manda al caminante en diagonal hacia la colina.

El PR-A 409 va a ser nuestro compañero durante gran parte del recorrido. El trayecto avanza en estos primeros compases en un ascenso serpenteante por un denso pinar. A los 2 kilómetros aproximadamente, se sale del bosque y se alcanza el mirador de la Cancha. Desde sus 476 metros de altura, se puede apreciar al fondo la hermosa Sierra de Grazalema y el embalse de Bornos.

Tras disfrutar de las vistas, la senda se ensancha. Ojo porque en esta zona pueden pasar vehículos a motor. A unos 200 metros, una señal nos orientará hacia el desvío a la derecha para llegar al castillo de Cote. Este tramo es de ida y vuelta. Posteriormente hay que volver a este mismo punto para retomar la ruta circular.

Seguimos avanzando en ligera subida por una pista muy cómoda. Así llegamos a una torre de vigilancia contra incendios, que marca la cota más alta de esta ruta (540 metros) y desde donde ya veremos el castillo de Cote sobre su peña.

Ahora, el trayecto se complica. La señalización que hay junto a la torre indica que debemos bajar campo a través. Precaución en esta zona porque la pendiente es dura y si ha llovido recientemente estará embarrado. La bajada llega hasta una cantera. Tras bordearla, se alcanza el acceso al castillo. La subida a la fortificación es empinada y combina repechos con escaleras muy toscas e irregulares.

El castillo de Cote es una construcción gótica que fue ordenada a construir a finales del siglo XIII por Alfonso X. Formó parte de la línea defensiva denominada Banda Morisca. El edificio está muy bien conservado y se puede disfrutar del interior de su torre-capilla con su llamativa bóveda de crucería. Desde lo alto de esta peña se puede disfrutar de unas vistas espectaculares. Al oeste, la sierra de San Pablo que hemos atravesado, al sur la sierra de Grazalema con sus imponentes montañas y al norte las extensas llanuras sevillanas.

Tras un descanso, llega la hora de regresar y desandar los desniveles recorridos. La rampa junto a la cantera será la más pronunciada en el ascenso. Después esto, de nuevo la torre vigía y nos reencontramos con el PR-A 409, justo donde nos desvió la señal al castillo. Lo peor ha pasado: ahora toca avanzar hacia la derecha por una pista que nos acercará al mirador del puerto del Acebuche (500 metros de altura), desde donde se podrá ver a lo lejos el castillo de Cote y la torre de vigilancia contra incendios.

Estamos aproximadamente a la mitad. En el cruce del puerto del Acebuche hay que continuar de frente en dirección al área de descanso, que dista unos 3 kilómetros. Cuando empecemos a ver barbacoas, debemos estar atentos a un cartel que indica que el sendero se desvía a la izquierda. Si se nos pasa, no hay problema porque todos estos caminos acaban en Montellano.

Los últimos tramos casi suelen resultar pesados, pero no será éste el caso. Tras abandonar el área de descanso, siempre siguiendo las balizas del PR-A 409, nos internamos en un bonito valle que durante varios kilómetros irá en un tranquilo descenso hasta que nos reencontramos con las casas de Montellano. El camino concluye en la avenida del Tesorillo, justo donde comenzamos.

7. Ruta de las ruinas de Munigua

Las ruinas romanas de Munigua. Las ruinas romanas de Munigua.

Las ruinas romanas de Munigua. / Emilio J. de los Santos

Una ruta muy interesante por su bonito final. Parte desde Villanueva del Río y Minas y tras unos 6 kilómetros accede a una finca donde está el enclave arqueológico romano de Munigua.

El camino comienza a las afueras de la localidad, cerca del Rivera de Huesna, junto al campo de fútbol municipal. Mirando de frente el Puente del Tren, la ruta parte hacia la izquierda, siguiendo la indicación de una señal que marca la dirección y la distancia tanto a las ruinas como a El Pedroso. 

Al poco, el trayecto deja a un lado el Lago Azul y la ermita de Santa Bárbara. Hay que seguir el Cordel de El Pedroso. El sendero avanza por un terreno en muy buen estado entre campos salpicados de pinos, olivos y matorrales. Durante casi todo el tiempo se va junto a la vía del tren, hasta hay que cruzarla en una ocasión. Precaución con los coches que acceden a la ruta para llegar también a las ruinas.

A los 6,2 kilómetros exactamente, se alcanza una bifurcación con una señal. Aquí hay que separarse del Cordel de El Pedroso y avanzar por la rampa de la derecha. Este punto se reconoce con facilidad si durante el trayecto han ido pasando coches, ya que casi todos estarán allí estacionados.

La leve subida lleva directamente a la cancela de entrada a una finca. Aunque esté cerrada, se puede abrir el cerrojo y pasar sin problemas. El paisaje da paso a una bonita dehesa con ganado pastando en libertad a los lados del camino. Unas placas de metal con flechas van indicando qué ruta seguir. A los dos kilómetros más o menos se verán al fin las ruinas del santuario de terrazas sobre un cerro. Después toca bajar a un pequeño valle que ya sí da acceso al antiguo asentamiento romano de Munigua.

Munigua tuvo su esplendor del siglo I d.C al III, hasta que un terremoto inició su decadencia. Las ruinas, que son un Bien de Interés Cultural, constan de unas termas, de una muralla, de un Foro, de un templo de Mercurio o una necrópolis, entre otras construcciones. El consejo es llegar al lugar con tiempo para poder disfrutarlo con detenimiento.

Tras concluir la visita, toca volver a Villanueva del Río y Minas por el mismo camino.

Aunque la ruta es sencilla, el perfil es ondulado. Hay que evitar hacerla en épocas de calor, ya que hay muchos tramos sin sombra. Tampoco hay servicios intermedios.

8. Circular del Castillo de las Guardas: PR A 396

Ascenso al Cerro de las Ánimas. Ascenso al Cerro de las Ánimas.

Ascenso al Cerro de las Ánimas. / Emilio J. de los Santos

Se trata de una ruta relativamente nueva, por lo que está muy bien marcada. La señalizó la Federación Andaluza de Montañismo como PR A 396 en 2017. El trazado es circular y cuenta con un total de unos 15 kilómetros. Presenta varios desniveles moderados, alcanzado una subida acumulada de 400 metros. 

El recorrido comienza en la localidad del Castillo de las Guardas, partiendo de la plaza del Abrevadero. Al poco deja las casas atrás e inicia el ascenso al Cerro de las Ánimas, pasando entre varias fincas y granjas. Una vez arriba, alcanza la Cañada Alta. Al poco de pasar la estación meteorológica, un suave descenso lleva hasta la aldea de Minas del Castillo de las Guardas.

De vuelta el trayecto pasa por las ruinas de una antigua estación y cargadero de mineral y llega al lateral del Pantano del Castillo de las Guardas. El camino se hace más complicado en ciertos tramos conforme se adentra en la Sierra del Pantano, pero el paisaje merece la pena. Tras pasar cerca del Pedrosillo, un desvío manda al caminante a un ascenso continuo hasta alcanzar el cerro Negro. Una vez aquí, el PR atraviesa una finca y baja por el cerro de las ánimas.

El camino se puede completar en unas cuatro horas. Hay que tener cuidado si ha llovido recientemente, ya que el cerro de las Ánimas presenta algunas zonas de empedrado que pueden ser resbalosas. También, en las proximidades del pantano, es posible que haya que vadear algún arroyo que esté más crecido. Cuidado con el calor, ya que el tramo de ascenso final es a pleno sol.

9. Vía Verde de la Sierra Norte y Cerro del Hierro

Uno de los antiguos túneles del ferrocarril por los que pasa la vía verde. Uno de los antiguos túneles del ferrocarril por los que pasa la vía verde.

Uno de los antiguos túneles del ferrocarril por los que pasa la vía verde. / Emilio J. de los Santos

Las antiguas explotaciones mineras y el viejo trazado del tren que transportaba el material ha sido aprovechado para el uso de los ciudadanos con un placentero trazado que transita por los términos de  Cazalla de la Sierra, Alanís, San Nicolás del Puerto y Constantina.

Aunque lo ideal de esta ruta es hacerla en bicicleta, el excursionista también puede aprovecharla, teniendo en cuenta que no es circular. Si se realiza entera suma un total de 37,4 km. Por suerte, cuenta con numerosos accesos en varios puntos y no es necesario andarla entera.

El trazado parte de las inmediaciones de la estación de tren Cazalla-Constantina y avanza por el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla con sus bellas dehesas y siguiendo el curso del Rivera del Huéznar, siempre sobre el trazado del antiguo tren minero. A la altura de San Nicolás del Puerto, el caminante puede acercarse a ver las hermosas cascadas del Huéznar. El recorrido sigue hasta las minas y el poblado de las casas de los ingleses. Ya en el Cerro del Hierro, hay algunas pasarelas que muestran las espectaculares formaciones rocosas esculpidas por la minería y los efectos meteorológicos.

Esta ruta no es complicada en cuanto al perfil o al terreno, además cuenta con muchos merenderos y servicios. Las únicas consideraciones a tener en cuenta son que es lineal (todo lo que se avance, después hay que desandarlo) y la falta de sombra en gran parte de su kilometraje. 

10. Camino del Batrocal

Castillo de las Torres, límite entre Sevilla y Badajoz Castillo de las Torres, límite entre Sevilla y Badajoz

Castillo de las Torres, límite entre Sevilla y Badajoz / Emilio J. de los Santos

Hermosa y entretenida ruta, llamada Camino del Batrocal. Parte y acaba en El Real de la Jara, en cuyo Ayuntamiento facilitan mucha información de la misma. Aunque es corta, tiene un avance lento, sobre todo en su tramo final, ya que requiere atención para encontrar algunos mojones que la demarca y obliga a vadear arroyos. El trayecto tiene señales del GR-48 (marcas rojas y blancas) y de un PR (rayas amarillas y blancas).

El camino sale del centro de esta bonita localidad hacia el sur en busca de la casa Batrocal, que da nombre al sendero. Posteriormente, encara el Rivera del Cala y lo acompaña durante varios kilómetros. Es una zona de gran riqueza paisajística y faunística. Tras un merendero y el cruce con la carretera A-463, el sendero sigue la orilla del Arroyo de las Víboras, que delimita la provincia de Sevilla con la de Badajoz.

Los obstáculos pueden que obliguen a vadear en varias ocasiones. Finalmente, el recorrido alcanza el Castillo de las Torres, un lugar con mucho encanto que además es punto de paso del Camino de Santiago. Tras esto, ya solo queda un ligero ascenso hasta Real de la Jara.

11. Finca Berrocal y Cerro del Calvario

Mirador desde el Cerro del Calvario Mirador desde el Cerro del Calvario

Mirador desde el Cerro del Calvario / Emilio J. de los Santos

Ruta con desniveles duros, pero en la que la belleza de su escenario lo compensa todo. El camino comparte parte de su trazado con el Camino de Santiago por lo que se verá alguna que otra flecha amarilla en dirección opuesta. El objetivo es el centro de visitantes de la finca Berrocal. Allí también se puede recibir información más detallada de la zona.

El camino comienza saliendo de Almadén de la Plata por la calle Calvario, que recibe el nombre precisamente del cerro que se va a ascender en primer lugar. Empieza fuerte la jornada. Arriba, a una altura de unos 630 metros, hay una ermita y un mirador que muestra toda la extensión de la finca. La bajada es también muy pronunciada con desniveles superiores al 25%. 

Pasado este primer obstáculo el camino se suaviza durante varios kilómetros. Es el momento de disfrutar de la dehesa y de los arroyos que la salpican. Conforme nos adentremos, nos colocaremos en la falda de la Loma de Don García. Superaremos el cerro aprovechando un cortafuegos de gran desnivel. Poco después llega el centro de visitantes y desde aquí, siempre entre encinas, comenzamos volver a Almadén, esta vez sin sobresaltos.

La etapa necesita cierta preparación física dada la dureza de algunos de sus ascensos y descensos. El centro de visitantes cuenta con servicios, con todo no se recomienda este recorrido con mucho calor. Hay poca sombra donde resguardarse del sol.

12. Vía verde de El Ronquillo: embalse de la Minilla

Las bellas imágenes del pantano de la Minilla. Las bellas imágenes del pantano de la Minilla.

Las bellas imágenes del pantano de la Minilla. / E.S.B.

Otra de esas infraestructuras ferroviarias que se han convertido en una vía verde. Próxima a El Ronquillo, esta ruta es muy cómoda y está pensada tanto para andar como para ciclistas. Además, el entorno permite otras actividades, como la pesca.

El camino comienza en la antigua estación de este ramal de vías de tren que comunicaba San Juan de Aznalfarache y las Minas del Cala. El edificio se ha reconvertido en un restaurante y un hotel con un aparcamiento. Es el punto de inicio ideal.

El trayecto va siguiendo constantemente la orilla de Embalse de la Minilla y en todo momento va acompañado de árboles mediterráneos y eucaliptos. El camino presenta gran cantidad de servicios: fuentes, merenderos y miradores. El firme sobre el que se camina está en muy buen estado y apenas ofrecerá dificultades.

Los únicos inconvenientes que presenta este corredor son la falta de sombra y que es lineal. En total tiene 9 kilómetros, pero hay que tener en cuenta que siempre hay que volver, con la consiguiente repetición del escenario a la vuelta.

13. El corredor del Guadiamar

El corredor del Guadiamar bajo el otoño. El corredor del Guadiamar bajo el otoño.

El corredor del Guadiamar bajo el otoño. / Emilio J. de los Santos

El corredor verde del Guadiamar es muy largo. Cuenta con 70 km y está mucho más pensado en ciclistas que en caminantes. No obstante se pueden plantear distintas opciones asequibles. Esta vía verde se restauró tras el desastre del vertido de Aznalcóllar y el resultado, tras varios años, es una zona muy rica en vegetación y avifauna. 

La propuesta que planteamos parte del centro de visitantes de Aznalcázar. Siguiendo la carretera vieja, se cruza el río hasta alcanzar el carril que avanza por la orilla occidental. Sin complicaciones se sigue casi siempre junto al Guadiamar por una zona con mucha vegetación en algunos tramos y gran presencia de pájaros. A los 9 kilómetros aproximadamente, el senderista se encuentra con un cruce. Hay que pasar al otro lado del río por el puente. Así llegamos a un lugar muy especial para los rocieros: el Vado del Quema, aunque previamente habrá que buscar un camino a la derecha (la señalización es clara).

Toca volver por el Cordel del Camino de los Playeros. Durante varios kilómetros el trayecto es menos atractivo entre cultivos. Se mantendrá así hasta que llegar a unos pinares que ofrecen una fresca sombra y que acompañan la carretera SE-3305. El último tramo consiste en seguir dicha carretera por un carril en paralelo. Queda atravesar Aznalcázar para llegar de nuevo al centro de visitantes.

14. Vía de la Plata

Del Camino de Santiago a su paso por la provincia de Sevilla se podría escribir una guía muy extensa. En estas recomendaciones se recogerá una breve descripción de cada etapa para recorrer total o parcialmente. Lo bueno de estos trayectos es que están ya muy señalizados; lo malo, son distancias largas y lineales.

Etapa 1: Sevilla-Guillena

El monasterio de San Isidoro del Campo. El monasterio de San Isidoro del Campo.

El monasterio de San Isidoro del Campo. / Emilio J. de los Santos

La primera etapa del Camino es muy urbana. La mayor parte es en ciudad o sobre carretera por lo que no resulta muy agradable. Sólo se sale en su último tercio y hay que tener cuidado porque el sol aprieta y no hay ninguna sombra.

Parte de la Catedral de Sevilla. La primera señal del camino se sitúa en el suelo ante la Puerta de San Miguel. En la capital hispalense, el trazado discurre por la Avenida de la Constitución, García de Vinuesa, Zaragoza, Reyes Católicos, Puente de Triana, Castilla y sale de la ciudad. Tras pasar por el Puente de la Señorita, se puede ir por Camas a través de polígonos industriales o siguiendo el río curso arriba durante varios kilómetros. Por ambos ramales se acaba llegando a Santiponce, donde el caminante puede pararse a ver San Isidoro del Campo o las ruinas de itálica. Para llegar a

El camino sigue por una carretera sin arcén hasta un desvío que entra en un carril. Una inmensa recta lleva hasta la entrada de Guillena. Los únicos obstáculos son el arroyo de Los Molinos, que hay que vadear (aunque recientemente se le ha colocado una viga para cruzar) y el fango en las proximidades del final de la etapa cuando llueve.

Puede que para dedicarle un día como excursionista no sea muy atractivo, pero siempre es interesante conocer su trazado por Sevilla, buscando las flechas amarillas y las vieiras en el mobiliario de la ciudad.

Etapa 2: Guillena-Castilblanco de los Arroyos

Entrada a la Sierra Norte. Entrada a la Sierra Norte.

Entrada a la Sierra Norte. / Emilio J. de los Santos

El camino se hace más rural en esta etapa de aproximación a la Sierra Norte. Se puede decir que consta de dos tramos diferenciados: las zonas de cultivo del Corredor de la Plata y la entrada a la mencionada sierra.

Se sale de Guillena buscando el Rivera de Huelva. Tras cruzarlo, toca avanzar entre huertos de naranjos por la vía pecuaria Cañada Real de las Islas. El perfil de momento es suave, aunque en ligero ascenso. 

La Sierra Norte recibe al caminante con un cambio radical de paisaje: hermosas dehesas y suave lomas. La finca el Chaparral da la bienvenida y merece la pena recrearse en ella. Por desgracia, tras unos 7 kilómetros se acaba y se sale a la carretera A-8002. Habrá que acompañarla por un carril paralelo hasta Castilblanco.

Para echar un día de excursión, lo más recomendable sería comenzar en Guillena y llegar hasta la incorporación a la carretera que lleva a Castilblanco, aproximadamente en el kilómetro 13 de la etapa. En total, con el retorno incluido, sería unos 26 kilómetros aproximadamente.

Etapa 3: Castilblanco de los Arroyos-Almadén de la Plata

Vistas de Almadén de la Plata. Vistas de Almadén de la Plata.

Vistas de Almadén de la Plata. / Emilio J. de los Santos

La etapa más dura en la provincia de Sevilla. Es larga, físicamente exigente, no hay poblaciones durante el recorrido y llega a ser peligrosa en verano por el calor. El recorrido es de 28,2 kilómetros y presenta dos partes muy diferenciadas.

La primera es la más monótona. Se abandona Castilblanco por la carretera SE-5405 y se avanza por ella durante 16 kilómetros. No hay mucho tráfico, pero siempre hay que estar atento. El trazado va en un ascenso constante dejando fincas a los lados.

Por fin se llega a la entrada de la finca Berrocal. Tiene una puerta grande y carteles informativos. Desde aquí, la situación mejora. El paisaje de dehesas es muy bonito y hay algunos tramos de sombra. Tras vadear varias veces un arroyo, el perfil comienza a hacerse más más abrupto. Las pistas de tierra comienzan a subir y bajar hasta colocarse a la falda del Cerro del Calvario. Aguarda una dura rampa de gran inclinación durante casi un kilómetro. Arriba, un bonito mirador y una bajada pavimentada a la meta: Almadén de la Plata.

Para echar el día, la mejor opción puede ser optar por la ruta circular de la finca Berrocal. En caso contrario, habría que  dejar el coche junto a la puerta de la misma finca, al lado de la carretera, y avanzar hasta el Calvario (subirlo o no ya es decisión del caminante). Después toca volver. En total serían unos 20 kilómetros, ida y vuelta.

Etapa 4: Almadén de la Plata-El Real de la Jara

Una de las bellas estampas que deja esta estapa. Una de las bellas estampas que deja esta estapa.

Una de las bellas estampas que deja esta estapa. / Emilio J. de los Santos

La etapa que despide a Sevilla en la Vía de la Plata es la más bonita. Sin ser dura, tiene un punto exigente por un perfil muy irregular. En cambio, no es tan larga, aunque hay mucha gente que prefiere alcanzar Monesterio en la misma jornada.

El recorrido sale por la plaza de toros de Almadén, en la parte alta del pueblo, y prosigue entre un paisaje muy agradable. Cabe tener en cuenta que hay cruces a arroyos que pueden estar algo crecidos si llueve. Tras pasar por varias granjas de cerdos, el perfil comienza a ascender hasta la Colada de los Bonales con fuertes repechos. Las vistas desde arriba merecen la pena. Se pueden ver Real de la Jara y Santa Olalla del Cala.

El descenso es corto y abrupto por una pendiente de hierba y piedras. Hay que tener cuidado con la señalización en este punto. Finalmente, se alcanza un carril de tierra muy cómodo que avanzando entre encinares acaba llegando a Real de la Jara.

¿Cómo puede aprovechar este trazado un excursionista de un días? Saliendo de Real de la Jara o Almadén, teniendo siempre en cuenta que la distancia de ida habrá que recorrerla después de vuelta. Dado que no es larga, se puede hacer al completo.

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