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Savia en las raíces de lo rural

Más de dos décadas han pasado desde que Ángeles Acedo López pusiera en pie la Asociación Cultural El Roete en su pueblo, Marchena. Un tiempo que ha permitido a las nuevas generaciones acercarse a las tradiciones, al folclore y a la idiosincrasia de la localidad gracias a un arduo trabajo de investigación, rescate y promoción del acervo cultural por parte de Acedo y su equipo. "Es muy importante que los más jóvenes sepan de dónde vienen, dónde están sus raíces; no significa que tengan que evitar las nuevas tendencias, pero sí que conozcan sus orígenes y los respeten", comenta la directora de un proyecto que reivindica lo rural como fuente de creación y cuna, entre otras vertientes artísticas, del flamenco.

Salvaguarda de tradiciones, viejos oficios y del legado cultural, esta entidad ha conseguido lo que para Acedo ha sido uno de sus mayores retos: recuperar las sevillanas marcheneras y situarlas en el atlas de datos de Andalucía, a la espera de su reconocimiento como patrimonio inmaterial exclusivo de la Campiña. De este baile, practicado por las jornaleras en la época del verdeo en tiempos remotos, poco se conocía. La directora de la asociación recuerda cómo su madre se las enseñó y cómo "las señoras mayores en las fiestas bailaban las sevillanas de una forma peculiar, agachándose (simulando la recogida de la aceituna) y dando pequeños saltos". El interés por conocer exactamente su procedencia y ponerlas en valor la llevó a investigar y, finalmente, a conseguir sacar los pasos de las siete sevillanas. "No ha sido fácil rescatar y transmitir durante años esta danza preflamenca, campesina, de la escuela bolera, también conocida en otras zonas de la campiña como sevillanas olivareras o del verdeo". Gracias al coro y al cuerpo de baile de El Roete, además de a la docencia impartida por María del Carmen Ramos Benjumea, Ana Martín Romero, Miguel Ángel Talaverón Atoche y por la propia Ángeles Acedo, esta danza hoy se conserva e interpreta en actos oficiales, entre otros.

El flamenco siempre fue la pasión de la marchenera, que, aunque psicóloga de profesión, se formó y se vinculó estrechamente con su cante, baile e historia. La aceptación que tuvieron unas clases de baile que impartía Acedo en verano llevó al nacimiento de la asociación como sede donde aprender durante todo el año diferentes disciplinas artísticas. Así, la actividad de El Roete se diversificó y, hoy, son múltiples sus acciones, muchas centradas en el flamenco.

Un taller de aproximación al flamenco para jóvenes y docentes en el ámbito educativo es una de las iniciativas de la que se siente más orgullosa la directora. En este taller que se lleva a las escuelas, profesores y alumnos aprenden la historia del flamenco, los registros sonoros y recursos, la danza y la música, así como la incursión de éste en otras disciplinas como la literatura, la geografía, la historia o las matemáticas, por ejemplo. "Es importante llevar el flamenco a las colegios, pero no como asignatura, sino introduciéndolo dentro de cualquier materia para que su enseñanza sea asequible y didáctica", propone Acedo.

Siempre pensando en acercar el flamenco y la tradición a la escuela, El Roete ha creado el Voluntariado Flamenco, donde chicos que conocen este arte potencian sus conocimientos entre los compañeros. También las diferentes exposiciones celebradas a lo largo de los años han acercado a los más jóvenes tradiciones, juegos y oficios de antaño. La fundadora de la entidad destaca en este sentido el programa Sábado Sano, que fue premiado en 2010 en el VI Certamen de Programas sobre Promoción de la Actividad Física y la Alimentación Equilibrada por la Consejería de Salud.

Al ámbito docente también se han llevado las producciones que El Roete ha puesto sobre las tablas a lo largo de su historia. Así, tras interpretarse, los propios artistas se trasladan hasta el aula para analizar con los alumnos la obra. Destacan, entre otras como la función de Navidad, Olvidanzas, vida y obra de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, o Puesto en Escena, obra interpretada por Miguel Ángel Talaverón Atoche, El Niño del Roete, que reivindica el origen rural de palos flamencos que nacieron en labores agrícolas o artesanales como el martinete, el cante de trilla, la jabera o las playeras.

Los intercambios culturales en el extranjero, donde llevan su trabajo y lo exhiben públicamente, así como los actos conmemorativos por el 20 aniversario de la asociación que, entre otros, estuvieron protagonizados por una sonada flashmob en la Plaza de España de Sevilla, forman parte de un amplio calendario de actividades anuales cargado de memoria y con visos de futuro.

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