Sorpresa o haba, una dulce tradición
El famoso roscón de Reyes vive hoy su gran día y ni la crisis económica ni los precios evitaron ayer las largas colas en las pastelerías y comercios sevillanos para hacerse con este manjar navideñoIngredientes: 500 gramos de harina, 200 mililitros de leche tibia, 30 gramos de levadura fresca de panadería, 100 gramos de azúcar, 2 huevos (uno para barnizar), 8 gramos de sal (1 cucharilla), 100 gramos de mantequilla (mejor margarina), anís, 10 gramos de polvos reforzantes de panadería (opcional), frutas confitadas (para decorar) y figuritas (como sorpresa).
Durante el año es prácticamente imposible encontrarlos y pocos son los que los buscan pero cuando se acerca la noche de Reyes nadie quiere quedarse sin probar al menos un trozo. Aunque aún quedan nostálgicos de aquellos pestiños y mantecados artesanales que las mujeres de cada familia tardaban horas en hacer para degustar envueltos en papel de trazo la mañana del 6 de enero, desde hace unos años el roscón de Reyes es el protagonista indiscutible de estos días.
Sobre su origen hay quien lo sitúa en la época romana, cuando celebraban degustando un dulce similar la llegada del solsticio de invierno. Otros aseguran que fue Felipe V el que importó esta tradición de Francia pero, sea como sea, ayer en Sevilla, como cada 5 de enero en las pastelerías de todo el país, se repetía la misma imagen: colas para conseguir un roscón de Reyes que llevarse a casa. Eso, a pesar de que el presidente de la Federación Andaluza de Pasteleros, Ángel Carazo, asegurara hace unos días que el sector está "totalmente asustado" ante una bajada de las ventas de roscones de en torno a un 40%.
Lo que comenzó siendo una tradición de familias adineradas se ha convertido con el paso de los años en una práctica de lo más popular aunque los precios no lo sean tanto. En Sevilla es posible encontrarlos desde unos siete euros hasta 70 en función del tamaño -en La Campana lo tienen de hasta cinco tamaños diferentes- o el relleno -el más vendido suele ser el de nata, como ocurre en la pastelería San Pablo- pero también los hay de trufa o sidra.
También los hay sin azúcar (en la pastelería La Campana los tienen por 25 euros) y hasta en los comercios chinos (por unos 6 euros en la calle Amor de Dios) los tienen a la venta. Hay incluso quien se atreve a prepararlo en casa y en internet hay cientos de recetas para ahorrarse un pico.
Además de los regalos, desayunar con un trozo de roscón de Reyes es una de las cosas que sólo pueden hacerse un día como hoy. Y como la tradición es la tradición, si le toca la figurita, puede quedarse con la corona, si es la haba, ya sabe quién lo paga...
l La elaboración del roscón comienza con una masa previa con la levadura fresca para comprobar su fermentación. Se mezcla la levadura con un poco de azúcar, un chorrito de leche tibia y algo de harina hasta formar una masa espesa. Pasados 15 minutos, ya ha doblado su tamaño. Aparte, se mezcla la harina con los polvos reforzantes de panadero (opcional) y se forma un volcán con un hoyo dentro donde se agrega el resto de leche tibia, un huevo batido, sal, azúcar y cuatro cucharadas de anís y margarina en trocitos, mezclando bien con una cuchara de madera. Se añade la pasta de levadura y se amasa hasta que se tenga una masa seca, suave, elástica y no pegajosa (será así a fuerza de amasar). Quizás se deba añadir algo más de harina pero hay que hacerlo poco a poco. Amase golpeando la masa para sacar el aire y unirla mejor. Para darle forma al roscón, se hace una bola con la masa y se pone en la bandeja del horno enharinada, se hace un agujero en el centro estirando poco a poco para darle holgura al roscón. La cantidad de masa de la receta es para dos roscones medianos. Se barniza con huevo batido y se decora con la fruta confitada apretando bien para evitar que se suelte durante el fermentado. Se pone el roscón en un lugar tibio y aislado de corrientes de aire para que fermente y casi doble su tamaño, aproximadamente dos horas. Meter en el horno precalentado a 200 grados 10 minutos o hasta que se dore. Se puede decorar pintando en caliente con anís y espolvoreando con azúcar humedecido con agua para crear ese aspecto escarchado.
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