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Un cóctel de adrenalina

  • Granada ofrece numerosas alternativas de ocio basadas en los deportes de riesgo: desde el piragüismo en el pantano del Colomera a la espeleología en las cuevas de Piñar

Si se hace una fotografía saltando por una cascada, en el interior de una cueva llena de estalactitas o escalando por una pared de 70 metros de altura, lo más probable es que alguien piense que está participando en el rodaje de una nueva película de Indiana Jones. Pero no. Antes de cerrar los ojos y dejarse llevar por el impulso al saltar desde lo alto de una montaña, nadie grita acción. Y es que la llegada de las fuertes temperaturas y el calor no tienen por qué significar sol y playa. De hecho, hay otras formas de refrescarse y experimentar nuevas sensaciones sin tener que coger el coche y conducir muchos kilómetros. Y, para ello, Granada, puede ser un lugar idóneo. Para el que se atreva a emprender esta aventura, el paisaje, el aire libre y la adrenalina serán sus compañeros de viaje.

La provincia esconde algunos rincones para practicar deportes de aventura: piragüismo en el pantano de Colomera, espeleología en las cuevas de Piñar o escalada, rápel y tirolina (multiaventura) en los Cahorros. Para ello, no se requiere de un nivel de preparación muy alto, pero es conveniente la compañía de un buen guía. "En verano las actividades de agua son las más demandadas por el calor, pero el deporte estrella es el descenso de cañones en Río Verde, Otívar", comenta Nieves Blanco, gerente de la empresa Makalu Aventuras. Además, para aquellos que no quieran poner tan a prueba sus sentidos, en esta empresa también podrán montar a caballo o pasar un buen rato jugando al paintball con los amigos. "Las personas que vienen por primera vez suelen repetir y algunos de ellos ya son clientes fijos" afirma Nieves.

Es el caso de José Manuel Rojas que lleva años dirigiéndose a Makalu porque considera que se pasa un "rato inolvidable y apasionante". A él le entusiasman este tipo de actividades. Pero, además, se dirige a ellos como miembro de una empresa que se dedica a la preparación de actitudes como el liderazgo. "Es curioso, pero aquí nos ponen a prueba. Podemos llegar a conocernos mejor observándonos en este tipo de situaciones un tanto peligrosas", afirma Rojas.

El perfil de las personas que contratan estas actividades es muy variado. Muchos de ellos no suelen ser los típicos aventureros intrépidos que serían capaces de hacer puenting. Amas de casa, jubilados o familias enteras. Desde veinteañeros inquietos hasta personas de cuarenta años de edad. Con hijos, en pareja o con amigos. Incluso, extranjeros que vienen desde Italia o Alemania. "Los erasmus también son clientes habituales. Hemos tenido hasta equipos de rugby ingleses y despedidas de soltero. Además hemos realizado estas actividades con personas sordas o invidentes. Todos son bienvenidos", explica Nieves.

El descenso de cañones es la actividad que más interés despierta y también la más peligrosa. Se realiza en Río Verde porque tiene caudal todo el año, "aunque la mejor época es a partir de Semana Santa, cuando empieza el buen tiempo", aclara Nieves. "Cuando alguien se enfrenta a este tipo de retos en los que hay que lanzarse desde alturas de cinco metros, se ponen un poco nerviosos", comenta el coordinador de las actividades, Kei Fung.

Él lleva siete años con Makalu practicando este tipo de deportes "pero desde pequeño he tenido esta afición". El alpinismo también es otro de sus hobbies. "Sería un deporte muy interesante para realizar aquí pero no forma parte del perfil de los clientes", afirma Kei. De hecho, para la mayoría de las actividades, no es necesaria preparación física y el alpinismo requiere de un gran esfuerzo porque, además "hay que habituarse a respirar con mucho menos oxígeno a una altura de 2.000 o 3.000 metros".

Kei confiesa que el descenso de cañones es la actividad que entraña más riesgo para principiantes. "Cuando sacas a alguien del cemento y le haces caminar por un terreno escabroso, con piedras deslizantes, todos nos volvemos más torpes. Me incluyo", dice entre risas. Hay tres requisitos fundamentales para enfrentarse a este deporte: saber nadar, no padecer ninguna enfermedad del corazón e imitar lo que hace el guía (profesor). "Para mí el descenso de cañones es lo más divertido porque tú participas con el cliente. En el resto, sólo eres el encargado de coordinar y controlar la seguridad", añade Kei.

Además de tener a alguien supervisando constantemente el ejercicio, los precios son "muy asequibles". "Hay que tener en cuenta que es rentable realizar las actividades aquí ya que por ejemplo, un equipo para descender barrancos puede costar entre unos 600 ó 900 euros. Sin embargo, nosotros lo facilitamos y además aportamos las técnicas para hacerlo con seguridad", aclara Kei.

También es posible deleitar la vista sin poner a prueba los cinco sentidos. Para ello se puede optar por una actividad más relajada como el piragüismo en el pantano de Colomera, al norte de la provincia o montar a caballo por el Parque Natural de Sierra Nevada. Además, con el deporte multiaventura, se combinan varias sensaciones. Ésta es la actividad más completa y variada que oferta Makalu. En ella se practica escalada, rápel, tirolina, senderismo y paso de puente colgante. Así que hay que ponerse el equipo antes de meterse en el papel de Harrison Ford en la película de La última cruzada, porque aquí no hay dobles.

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