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Verano

Qué comer y beber para combatir el calor

El gazpacho es un aliado perfecto para combatir el calor

El gazpacho es un aliado perfecto para combatir el calor / José Ángel García

Es lo lógico. El verano trae calor, pero en algunas ocasiones la temperatura llega a ser insoportable, tanto que empiezan a aparecer el cansancio, el mal humor o un ánimo muy bajo.

Pasar las noches sin dormir por el calor sofocante, es algo habitual en estos meses del año. Una situación que altera la rutina, ya que el cuerpo no descansa lo suficiente. Una buena solución es tomar una ducha antes de acostarse, eso sí, nunca fría, puesto que el contraste térmico una vez se sale del baño es contraproducente y puede aumentar la temperatura. Siempre duchas templadas, sábanas de algodón, o ausencia de ellas, y una cena ligera y fresca. Un buen ventilador en la habitación y el aire acondicionado también ayuda a conciliar el sueño.

Buscar lugares frescos

Una temperatura excesiva y la falta de sueño pueden producir irritabilidad y mal humor. Para ello, la mejor solución es intentar pasar la mayor parte del tiempo en lugares frescos y utilizar ropa ligera y transpirable para mantener la temperatura corporal en equilibrio.

Ojo con la deshidratación

Según la Sociedad Española de Neurología y la Fundación del Cerebro, la deshidratación puede provocar pérdida de memoria e incrementar los dolores de cabeza a corto plazo. Por ello, para hidratar el cuerpo es recomendable evitar las bebidas demasiado azucaradas, puesto que favorecen la pérdida de líquido corporal. Productos en frío, mucha fruta fresca y anticiparse a la sed bebiendo cada poco tiempo, aunque en ese momento no se tenga ganas, ayudan a que el cuerpo permanezca hidratado.

Una correcta hidratación es fundamental para evitar sustos con el calor como desvanecimientos e insolaciones, pero hay que tener en cuenta que, además de agua, son buenas las bebidas sin alcohol, ni azúcares añadidos ni gas. En cualquier caso es conveniente beber un vaso de agua siempre antes de cualquier otro líquido y también uno con cada comida y entre cada plato.

Los helados son el postre por excelencia del verano Los helados son el postre por excelencia del verano

Los helados son el postre por excelencia del verano / Javier Albiñana

Los profesionales recomiendan tomar entre uno y dos litros de líquido al día de forma continuada sin esperar a que se active el mecanismo de la sed. Sobre todo, lo mejor es seguir los consejos que desde siempre se han escuchado cuando el sol decide tomarse su trabajo demasiado en serio. Es decir, dar prioridad a la hidratación, bebiendo frecuentemente agua fresca sin esperar que llegue la sensación de tener sed.

Helados y zumos de frutas

Los helados, sorbetes, batidos y zumos fríos de verduras y frutas son otra opción para que la pérdida de líquido no haga que aparezca el decaimiento. Los zumos de frutas son una importante fuente de nutrientes importantes, como minerales, vitaminas y otros compuestos antioxidantes. A estos se añaden los hipocalóricos o bajos en grasas, que son menos energéticos y aportan frescor y nutrientes al organismo.

Qué comer

Uno de los puntos más importantes es el de la alimentación. Cuando aprieta el calor apetecen platos fríos, ensaladas y frutas. A veces, el instinto es el más lógico de los sentidos y es mejor hacerle caso. Los expertos en nutrición recomiendan las frutas de temporada. La naturaleza suele proveer en cada época del año, según necesita nuestro organismo. De este modo, las frutas del verano suelen ser ricos en agua. La sandía, el melón o el pepino son algunas frutas de temporada recomendables en verano, ya que están compuestas por más de un 90% de agua.

Las sandías tienen un 90% de agua Las sandías tienen un 90% de agua

Las sandías tienen un 90% de agua / M. G.

El color de los alimentos es otro de los indicadores de que son beneficiosos para el verano. Los que tienen un alto contenido en betacarotenos tienen color amarillo o anaranjado, incluso rojo como el tomate, la zanahoria, el mango o la calabaza. Uno de los errores más comunes es desterrar las legumbres de las cocinas en verano. La solución no está en guardar garbanzos y lentejas hasta el invierno, sino tomarlos en sopas ligeras, cremas frías o templadas y ensaladas.

En esta línea, la cocina de verano permite dar más creatividad a los platos, lo que da como resultado, por ejemplo, platos de verdura presentados de una manera diferente. Nada mejor que sorprender a los comensales incluyendo vegetales dando colorido a almuerzos y cenas. Las ensaladas de quinoa con tofu y verduras o el seitán (preparado alimenticio a base de gluten de trigo) con pimientos asado y rúcula da a la mesa un toque diferente y ligero muy apropiado cuando el termómetro sube incluso en la sombra.

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