El Estrella apuesta por la barra y el bar de toda la vida

El emblemático local situado entre la Alfalfa y Santa Cruz reabre con una apuesta por el tapeo de barra "al sevillano modo"

Reapertura del bar Estrella / Juan Carlos Muñoz

Existe un movimiento en hostelería por recuperar las barras sevillanas, por recuperar al cliente y las tapas de toda la vida como sello de distinción. El Estrella es uno de esos lugares de toda la vida que han decidido volver a los orígenes de la mano del grupo Patanchón. Desde el año 1939 hasta ahora, el local es uno de los llamados ahora establecimientos emblemáticos. Es decir, uno de esos bares de toda la vida que han sido testigos de la evolución de un centro que ha pasado de popular a turístico. Desde hace 30 años es del Grupo Patanchón. "En todo este tiempo no habíamos realizado cambios sustanciales en el local".

Ha pasado mucho tiempo desde que el asturiano de Llanes, Victorino Sánchez Allende, abrió la taberna en la confluencia entre las calles Pajarito, Estrella y Bamberg, entre la Alfalfa y Santa Cruz y muy cerca de la iglesia de San Alberto. Pronto se convirtió en el lugar de encuentro de vecinos. Su ubicación, un tanto escondida, contribuyó a que se convirtiera pronto en un punto de referencia de los vecinos de entonces e incluso a sus hijos y nietos, que se asoman al Estrella para recordar dónde tomó su primer refresco o la primera tapa de ensaladilla y contar a sus hijos cómo su abuelo siempre le llevaba a tomar un vaso de casera mientras se tomaba un tinto cuando terminaba la misa de una en San Isidoro.

Después de tres semanas cerrado para hacer una "reforma exprés", vuelve a abrir con más fuerza que nunca y el objetivo de recuperar al parroquiano. "Vamos a tener más mesas altas y más espacio de barra, además de la zona de terraza y un pequeño salón para quienes prefieran comer en mesas bajas", afirmó. Se ha restaurado la carpintería, sobre todo recuperando la barra de caoba original destacando las características estrellas. También se ha apostado por la madera para las mesas altas, descartando las tapas de marmol y manteniendo las patas de hierro forjado.

No es sólo el mobiliario, también se ha cambiado la carta de tapas. "La hemos reconfigurado. Se podrán encontrar cosas nuevas, pero también hay bacalao con tomate, manitas de cerdo, pescado frito, carrileras o espinacas", explicó. Siguen las berenjenas tapada, el estandarte del Estrella, o el flamenquín. No están ya las patatas a la importancia,que siguen en el Giralda, también del mismo grupo. Entre las nuevas propuestas están los guisos fuera de carta y una cocina abierta todo el día. Son más de 30 tapas donde hay algunas novedades como la ensaladilla de marisco o las croquetas de carrillada. "El 80% de la carta se puede tomar como tapa. Queremos reivindicar el tapeo informal"

"Queremos que el Estrella vuelva a ser el punto de encuentro de los sevillanos. El lugar donde seguir viendo a los amigos de siempre apoyados en la barra", explicó Soto Patachón. La nueva cara del Estrella consigue cambiar la decoración sin perder la esencia del Estrella que ha sido punto de encuentro de tantas generaciones de sevillanos.

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