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¿Qué es y cómo funciona un coche autónomo?

  • El coche Google está programado para alcanzar una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora

Hace unos días veíamos por fin cómo el coche autónomo de Google salía a circular por California con toda naturalidad. Tanto las autoridades como las empresas encargadas de su desarrollo han considerado que está listo para un uso conforme a la realidad del tráfico, y con los accidentes e incidentes que conlleva dicha realidad.

Pues bien, el primer día de salir a la calle, y aquí la curiosidad, un coche autónomo de Delphi, otra de las empresas punteras en el desarrollo de los vehículos autónomos, fue protagonista del incidente con uno de Google en las calles de Palo Alto, California. Al parecer, según fuentes de la compañía Delphi, el modelo autónomo de Google le cortó el paso y provocó que la maniobra que iba a realizar sin intervención del conductor fuera cancelada. Según el director de Delphi, su coche tuvo la reacción prevista en estos casos, y todo se saldó sin más incidentes.

Un vehículo autónomo es un automóvil capaz de imitar las capacidades humanas de manejo y control, percibiendo el medio que le rodea y desplazándose en consecuencia. Es decir, en un vehículo autónomo todo lo que tiene que hacer el conductor es introducir la dirección de destino y despreocuparse de todo lo demás. No pensemos que el origen de dicha tecnología es actual. De hecho, desde los años 40 se han estado haciendo pruebas de guiado de vehículos embebiendo dentro del asfalto materiales que podían ser detectados y seguidos. De ahí se ha pasado a la detección de obstáculos vía radar en los años 80 y en la actualidad la tecnología es un complejo conjunto de tecnologías que incluyen el reconocimiento de movimiento por cámaras y los sistemas de detección láser.

Hoy en día uno de los vehículos más avanzados y referente en este tipo de mercado es el coche de Google. Dicha empresa pretende que en 2020 sea corriente ver vehículos completamente autónomos circulando por las carreteras. Para ello, la empresa valora la posibilidad de asociarse con productores automovilísticos u ofrecer licencias de su sistema para que sean esas empresas las que los implementen en los vehículos.

El coche Google está programado actualmente para alcanzar una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora y Google ha mencionado que han alcanzado la cifra de un millón de millas (1,61 millones de kilómetros) de experiencia de conducción autónoma. Y, aunque hace unos días se produjo la experiencia piloto, faltan muchos detalles por aclarar. ¿Cuánto costarán? ¿Dónde podrán utilizarse?

Google tampoco ha especificado cuántos coches estarán en las calles en la inserción inicial, pero hay información que indica que se trata de prototipos basados en coches concepto de Lexus y Toyota.

Aunque los prototipos iniciales carecían de volante y pedales de freno y acelerador, éstos han tenido que ser incluidos por razones de seguridad que exige el gobierno de California. Parece lógico, ya que si bien se produjeron durante la etapa de desarrollo, hay que decir que los coches de Google se han visto involucrados en 11 accidentes menores en los que el coche no fue responsable. Esto podrá ser evitado en un futuro, cuando la mayoría de la flota de coches posea un sistema de comunicación general. Sobre el papel, una de las promesas que nos deja una futura ciudad con el coche autónomo como protagonista es precisamente que no habrá incidentes entre coches, ya que la comunicación entre ellos será total.

Estos vehículos eliminarán la sensación de conducir por preciosos parajes con esa sensación de libertad que tan bien venden los anuncios de la tele. A cambio de esto, no habrá problemas con los controles de alcoholemia, con el sueño al volante, con las distracciones, con las imprudencias. Todo controlado, todo limitado, pero todo mucho más seguro. Otro paso más en el que dejan a las máquinas que miren por nosotros, y de nuevo, seguridad frente a libertad.

Estoy esperando el momento en el que alguna persona conocida posea dicho tipo de automóvil. Eso de estar sentados en una mesa dentro del coche, jugando una partida de cartas con los amigos y ordenarle al coche que nos lleve a Málaga a comer espetos me parece surrealista, pero mientras más me informo sobre el tema más me convenzo que no está tan lejos.

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