Polémicas La entrevista de Jesús Quintero a José Mª García que le costó el veto en TVE

Vivir

La importancia de un hogar

  • Zaqueo trabaja desde su casa de acogida la reinserción social de internos de centros penitenciarios

Según la Constitución, las penas privativas de libertad están orientadas hacia la reeducación y reinserción social de aquellos a los que se les impongan. Es decir, el que comete un delito y por ello va a prisión, tiene como castigo la privación de libertad con el único objetivo de la posterior reinserción en la sociedad. De sencilla compresión, su puesta en práctica no siempre resulta efectiva. Factores como la voluntad del interno, los medios, la existencia de profesionales que trabajen con él y el apoyo de familiares son clave y no siempre se dan. Con casi veinte años de experiencia, la Asociación Zaqueo trabaja con internos de la Prisión Provincial de Sevilla y del Centro de Inserción Social Luis Jiménez de Asúa que no disponen de acogimiento familiar, lo que dificulta su futura reinserción social.

Fundada por la religiosa Carmen Sánchez y presidida por Pedro Sánchez Cuerda, esta asociación nació tras observarse la necesidad entre los internos con permisos penitenciarios de tener un apoyo externo. Muchos de ellos provienen de familias desestructuradas, por lo que al abandonar la prisión no disponen de un hogar al que volver, y tampoco saben lo que es. Como consecuencia, muchos vuelven a recaer en aquello que los llevó a prisión y entran en un círculo vicioso del que les resulta imposible salir. De ahí nació Zaqueo y el proyecto Casa Abierta, a través del cual se ofrece a los internos la posibilidad de tener ese hogar cuando estén de permiso.

Desde la ONG trabajan la autoestima de los internos para que ganen en seguridad

Ubicada en Valdezorras, la casa de acogida ha sido completamente remodelada y adaptada, labor en la que han participado los propios internos. En ella pasan sus días de permiso y trabajan con Amparo Morillo y Paula Díaz, psicóloga y educadora social respectivamente. Ambas, junto a otros voluntarios, les ofrecen las herramientas necesarias para que sean capaces de reinsertarse en la sociedad. "Tienen que aprender a vivir en sociedad y para eso es muy importante la convivencia", apunta Inmaculada Ruiz Lasida, voluntaria y miembro de la junta directiva de Zaqueo. Para ello les enseñan a normalizar la convivencia, a hacer tareas cotidianas y a establecer una serie de roles con los que no están familiarizados. "Viven en una realidad de la que tienen que salir y les cuesta mucho trabajo, nosotros trabajamos con ellos el control emocional para que se den cuenta de que los comportamientos antisociales son negativos", señala Amparo Morillo. Pero esto sólo forma parte de un proceso en el que voluntarios y profesionales tienen la función de acompañar. "El interno es el protagonista, él tiene que querer y tú debes allanarle el camino para que lo consiga", recalca.

Una evolución en la que la voluntad del individuo parece tener todo el peso, aunque hay muchas aristas que al resto de la sociedad se les olvidan y por eso, a veces, se cae en rápidos juicios de valor. Muchos de ellos están relacionados, directa o indirectamente, con el mundo de la droga, algo que agrava su situación. Además, en ellos se repite el mismo patrón. Son personas tremendamente inseguras, que se culpabilizan constantemente y que se han acostumbrado a vivir con el estigma social. "A veces son peores los prejuicios que tienen sobre ellos mismos que los de la sociedad hacia ellos. Si tienen una mala imagen de sí mismos al final lo transmiten a los demás", señala Inmaculada Ruiz. Por eso trabajan su autoestima desde la propia autosuficiencia y la ayuda a los demás. "Tenemos programas en los que se cambian las tornas y ellos se convierten en voluntarios, como cuando hacemos campañas con el Banco de Alimentos. Para su autoestima es muy importante sentirse útiles", refleja Amparo Morillo.

Con el objetivo de llegar a una reinserción completamente gradual, desde Zaqueo también les ofrecen formación y organizan salidas de ocio, además de hacer un seguimiento de cada caso hasta que haya finalizado el proceso, a veces incluso hasta cuando salen de prisión. "Muchos vuelven a la casa una vez que ya son libres y continúan con el programa", apunta Ruiz Lasida. Por eso es importante seguir con la labor, en la que también participan muchas entidades, hermandades y asociaciones. Además, desde Zaqueo organizan una gala anual en La Raza a través de la cual buscan romper con los prejuicios y la estigmaticación de la sociedad.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios