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Las moñas de jazmín, una tradición desaparecida en la ciudad de Sevilla

Portada de The Sevillaner

Portada de The Sevillaner / Redes Sociales

Una semana después de que la exposición del proyecto colectivo The Sevillaner estuviera alojada en el Centro Cultural Lab Sevilla, el pasado lunes, 13 de mayo, se daba a conocer la última de las portadas de la muestra: una pintura de la artista Virginia Bersabé dedicada a las mujeres que, antaño, hacían moñas de jazmín.

Y con esta ilustración en la que aparecen unas manos pintadas sosteniendo estas flores se ha vuelto a hablar de una tradición que ha desaparecido en la ciudad: la de las mujeres que adornaban su pelo con jazmines y que vendían sus ramilletes por las calles de Sevilla para ganar algo de dinero. 

Sobre los jazmines

El jazmín o Jasminum  es un arbusto que cuenta con más de 200 especies. Se trata de una planta trepadora de la que brotan flores blancas de pequeño tamaño que son inconfundibles por su fuerte aroma, del que se dice que tiene la particularidad de ahuyentar a los mosquitos. Tan es así que su fragancia suele utilizarse en perfumería.

De entre todas sus variedades las más comunes en Andalucía son los Jasminum Officinale, comúnmente conocidos como jazmines de verano. Son plantas propias de zonas soleadas y protegidas del viento como suelen ser los patios de la región andaluza. 

La elaboración de las moñas

Puesto que se trata de una tradición muy popular no se conoce cuál es el origen de la preparación de las moñas de jazmines, pero lo cierto es que no solo es algo típico de Sevilla ya que se da en otros lugares como Córdoba, donde es común que las mujeres se sienten en sus patios a tomar el aire mientras preparan moñas. 

Una moña de jazmines es un adorno floral en el que se unen con hilo varias flores de jazmín, desprendiendo el conjunto un intenso olor a jazmín.

Una vez que se cogen las flores del jazmín solo duran unas 24 horas en buen estado, por lo que es común que para la elaboración de las moñas se cojan habitualmente cerrados para que se puedan manipular más fácilmente y para que duren más tiempo, una vez que se abran al anochecer y comiencen a perfumarlo todo.  

Para hacer una buena moña el jazmín cerrado que se va a coger debe estar carnoso, blando y blanco, y se debe coger separándolo de la planta con la uña, dejando un trocito de tallo verde. Esto es importante para que salgan más jazmines de la planta y para que el que se haya cogido abra esa misma noche.

Las moñas son un conjunto de flores unidas unas a otras o ramillete de jazmines ensartados por el tallo verde. Tradicionalmente ha sido usado como adornos para el pelo o para la solapa por algunas mujeres.  

Las moñas no son lo mismo que las biznagas

A pesar de que en Málaga también esté repleta de jazmines en la ciudad costera sean famosas sus biznagas, la forma de éstas no tiene nada que ver con las tradicionales moñas de Córdoba y Sevilla. Este peculiar adorno también se utilizaba como ambientador o como remedio natural contra los mosquitos pero lo cierto es que su forma es muy distinta.

El origen de la palabra biznaga procede del árabe y significa "regalo de Dios" y son, en realidad, cardos secos o la flor de la zanahoria seca, adornados con jazmines. Para confeccionarlos se coge el cardo con anterioridad, y una vez seco, se le quitan las hojas y ramas que sobran dejando solo una estructura en forma de sombrilla. En cada ramita de esta especie de sombrilla se pincha un jazmin, o se ensarta.

Unas horas más tardes estos se abren formando una particular esfera de jazmines que desprender un fuerte olor. A diferencia de las moñas, quienes vendían las biznagas en Málaga eran los biznagueros, que pregonaban que tenían estas flores por toda la ciudad. 

Para transportarlas las llevan clavadas en un hoja de chumbera a la que han quitado las espinas, paseando docenas de biznagas en una bandeja natural. 

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