Una oferta de ocio con meta propia
Incluocio trabaja por la inclusión de discapacitados intelectuales en la oferta de tiempo libre
Isla Mágica es la próxima parada de un grupo de amigos que intenta disfrutar al máximo de cada momento en el que están juntos. Estos amigos tienen algo en común, que es el motivo por el que han llegado a encontrarse: tienen discapacidad intelectual. Más allá de esto, sus lazos se han estrechado gracias a Incluocio y a las ganas que tienen de conocer el mundo. Esta asociación es una entidad sin ánimo de lucro que nació en julio de 2009 y responde a una necesidad que no estaba cubierta: el espacio de ocio y tiempo libre de las personas con discapacidad intelectual.
Las inquietudes de una serie de profesionales de los ámbitos de atención a las personas con discapacidad intelectual, animación sociocultural y trabajo social impulsaron la puesta en marcha de Incluocio. "La organización presta apoyo a estas personas para que puedan disfrutar de actividades y relacionarse", explica la vicepresidenta Rocío Núñez. El objetivo principal de esta corporación es mejorar la calidad de vida de este colectivo a través del ocio inclusivo. Para conseguirlo, existen cuatro programas destinados a ello.
A tu aire es el primer programa que se pone en marcha y está destinado a usuarios desde los 8 años de edad en adelante. A tu aire fomenta la sociabilidad a través de excursiones. Cada fin de semana, los compañeros realizan una actividad distinta. Algunas veces van al cine, otras al parque y celebran una merienda juntos, entre otros destinos. "Siempre son ellos los que eligen qué quieren hacer", añade Carmen Escalona, hermana de una de las personas que participan en la asociación. Estas salidas se realizan en pequeños grupos para normalizarlo. "Si van 50 chicos al cine, el resto de la gente sabe que se trata de una excursión. Ellos salen como cualquier pandilla", aclara Rocío Núñez.
Los voluntarios desarrollan una labor fundamental en el día a día de la asociación. Acompañan en cada salida a los usuarios, aunque, como explica la vicepresidenta, "nunca dirigen a los chicos, simplemente los acompañan y apoyan cuando lo necesitan, por ejemplo a la hora de pagar". Pero no sólo realizan esas tareas. Antonia Ramos, voluntaria desde hace tres años, afirma: "Nosotros disfrutamos tanto como ellos y nos enriquece muchísimo el contacto con estas personas". El número de acompañantes varía en función de los chicos que se reúnan y el grado de discapacidad de cada uno de ellos.
Agosteando es otro de los programas que Incluocio ofrece a sus usuarios y está abierto a todo el mundo, aunque no pertenezca a la asociación. Es un proyecto cuya primera experiencia fue el pasado año y reivindica el derecho que tiene este colectivo a disfrutar de las vacaciones en el periodo real. "Generalmente se van de descanso en meses de invierno o primavera, no pueden disfrutar de una oferta adaptada a ellos en plena época estival", explica Rocío Nuñez. Los chicos quisieron veranear en la playa y la piscina el año pasado, por eso estuvieron unos días en Torremolinos. El éxito del programa ha propiciado que este verano sean dos turnos los que salgan de vacaciones. El primer grupo estará en Marbella entre los días 5 y 9 de agosto. El segundo tendrá como destino, al igual que en 2012, Torremolinos del 19 al 23 de agosto. Las excursiones son aproximadamente de 10 personas y, durante la estancia, un monitor contratado será el responsable de los chicos contando, además, con la colaboración de dos voluntarios.
La asociación también se preocupa por el ocio destinado a la persona con discapacidad intelectual de manera individual. Por ello, uno de sus programas, el de mediación, proporciona el apoyo necesario para que desarrolle una actividad normalizada. "Esta ayuda va dirigida, por ejemplo, a quien quiera inscribirse en el gimnasio. Cuando la familia no puede acompañarlos, nosotros les servimos de puente para que acudan. Podemos ayudarles con el tema del transporte público o a la hora de apuntarse en el gimnasio", afirma la vicepresidenta de Incluocio. La idea es que los usuarios vayan ganando en autonomía y que el apoyo prestado desaparezca. Los familiares se muestran asombrados con el cambio y el avance en la independencia de estas personas. Carmen Escalona, una de las familiares, recalca el cambio "abismal" que nota en su hermana y la autonomía que va adquiriendo. La labor de la familia es importante para el progreso de este colectivo pero "necesitan hacer una vida aparte", declara Carmen Escalona.
Incluocio no sólo presta atención a los usuarios sino también a su entorno. Así, pone en marcha un programa de apoyo familiar, con el objetivo de que puedan atender de manera correcta a sus parientes. "En ocasiones, algún familiar tiene que ausentarse por algún motivo. Nosotros, mientras, acompañamos a la persona para que no esté sola", comenta Rocío Núñez.
Toda colaboración parece poca si se trata de contribuir a la integración del discapacitado en la vida diaria. Por eso, Incluocio está abierta a cualquiera que desee ayudar. Los socios aportan monetariamente lo que pueden, no existen cuotas mínimas ni máximas. Pero ésta no es la única forma de contribuir, puesto que compartir el tiempo libre con este colectivo les supone una bocanada de aire fresco y de ganas de seguir superándose.
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