Programa de salud bucodental solidario La educación que empieza con un cepillado de dientes

  • La clínica dental Acedo&Martín ha tratado gratuitamente a más de 150 niños de zonas deprimidas de la capital 

Más de 150 menores en algo más de cuatro años. Éstas son las fichas de algunos de los pacientes más agradecidos que han pasado ya por esta clínica dental de la Carretera de Carmona. Algunos ni siquiera tenían cepillo de dientes, menos hábitos de higiene bucal, pero hoy tienen una dentadura sana o, al menos, reparada para satisfacción de dos profesionales que hace seis años decidieron que podían hacer algo más que su trabajo en una clínica dental.

Paco Acedo y Carlos Solano habían descubierto su vocación solidaria cuando se decidieron a emprender su aventura y montar un negocio propio. Entre otras causas, ya habían empezado a colaborar con la Fundación Gota de Leche y acudían como voluntarios al programa de desayunos que esta ONG da a menores en el asentamiento chabolista del Vacie. Fue allí cuando se les ocurrió que podían montar un programa de salud bucodental como otra de las actividades. “Hacíamos revisiones en las mismas caracolas del poblado, pero cuando abrimos nuestra propia clínica dimos un paso más”, comenta Solano, gerente.

Su labor se centró entonces en la educación. “Estos niños llegan con unas carencias importantes, les hacemos empastes, fluorizaciones, limpiezas, pequeñas extracciones... pero, salvo excepciones, no hacemos tratamientos más complejos; lo que nos interesa es enseñarles unas nociones de higiene que les sirvan para adquirir buenos hábitos y mantener lo que le hacemos”, explica el doctor Paco Acedo.

Las revisiones son periódicas, en función de una serie de donaciones que mensualmente se hacen a favor de la fundación. Esta empresa destina un porcentaje fijo de su facturación a este proyecto y una jornada al mes se reserva a los niños.

Ambos tenían muy claro que uno de los valores de esta clínica debía ser la acción social y, de hecho, no es el único proyecto con el colaboran. Suelen desplazarse a campamentos saharauis para prestar ayuda y atención gratuita y también favorecen la integración. En su recepción han contado con una chica con síndrome Down y un mural con sus méritos de su empresa donde resalta, entre otros, uno: superación. Seguro que este proyecto no es el último que ponen en marcha. Está en la raíz de su negocio.

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