Una red social que nace en la cocina
Los integrantes de Cokuiri disfrutan compartiendo recetas y cocinando con otras personas
A todo el mundo le gusta comer. En la gastronomía mediterránea va implícito tener una buena conversación con el resto de los comensales y disfrutar de la sobremesa. O así lo hacen aquellos que tienen tiempo. De estas premisas nació Cokuiri, una red social cuyo nexo de unión es la cocina.
El proyecto fue ideado hace alrededor de dos años por María José Molina, María Alonso y Pablo González, tres amigos que quedaban frecuentemente para comer en casa de alguno de ellos. "Para evitar que el anfitrión se encargara de todo, decidimos reunirnos antes de la comida para prepararla juntos", explica Molina. Añade que, como a menudo alguno llevaba a otros amigos a las quedadas, se les ocurrió que podrían extenderlas y crear una red social.
El funcionamiento de Cokuiri es sencillo. En la plataforma web, donde es necesario registrarse para acceder, un anfitrión crea un evento en el que convoca a tantos invitados como considere oportuno para que asistan a su casa porque quiere compartir con ellos una receta. Los interesados se inscriben y todos juntos prepararán y comerán el menú o el plato propuestos.
La filosofía de esta nueva forma de entender la cocina se basa en la colaboración. El anfitrión, por tanto, decide el precio del evento, que cubrirá los gastos de los ingredientes. Andrea Duval, una de las embajadoras del proyecto cuya misión principal es difunfirlo, comenta que el coste suele rondar los cuatro euros.
En la página web, tanto los invitados como los anfitriones pueden valorar y comentar los eventos. Además, los integrantes tienen la posibilidad de conocerse antes de las reuniones a través de sus perfiles, que aperecen en la plataforma. "Así,el anfitrión ve de antemano quién va a ir a su casa para que se sienta más cómodo y viceversa", detalla Molina.
"Yo no tengo mucha idea de cocinar y, sin embargo, me encanta asistir a los eventos", confiesa Duval. Cokuiri no es una red para expertos. María José Molina cuenta que preparar la comida juntos es útil para que aquellos con menos experiencia dejen de temer a la cocina: "Al preparar juntos las recetas, que después se subirán a la plataforma, se crea un vínculo de confianza entre los participantes". Esta conexión provoca que Cokuiri no sólo se quede en la cocina. "Los que se apuntan a este tipo de proyectos tienen ganas de conocer a otra gente. Como muy tarde, por tanto, se ven en un segundo evento y la siguiente vez, ya quedan para tomarse una cerveza", destaca la embajadora de la comunidad, quien añade que la edad del público que se reúne normalmente ronda entre los 30 y los 40 años.
Del entramado social salen propuestas innovadoras. En el foro de la web de Cokuirilos participantes pueden lanzar sugerencias que mejoren los eventos. "Otra de las embajadoras, que es francesa, decidió realizar un Cokuiri Idiomas. Organizó una merienda en la que sólo se podía hablar francés y funcionó muy bien", destaca Duval. Molina añade que, viendo el éxito de esta iniciativa, seguirán apostando por practicar otras lenguas en eventos que se organicen próximamente.
De momento, la plataforma se extiende por Sevilla. "Pero nos encantaría que la idea se desarrollara en Andalucía y a nivel nacional", apunta la promotora y adelanta que su meta es que Cokuiri crezca y se convierta en un proyecto empresarial. María José Molina señala que, en la actualidad, los impulsores del proyecto están promoviendo que los eventos se organicen en "espacios Cokuiri": "Estamos contactando con establecimientos relacionados con la gastronomía para que nos cedan sus instalaciones y participen en el proyecto. Así, acabaríamos con el hándicap de que alguien quiera organizar un evento, pero que no pueda hacerlo por no disponer del espacio necesario".
Anfitrión, invitado y receta. Tan sólo es necesario combinar estos tres ingredientes para que el resultado sea una red social que se extiende por Sevilla y que redefine la cocina. Cokuiri retoma la vieja costumbre de comer como acto social, pero revela otra rutina: una tarde compartiendo cocina, mesa y charlas con desconocidos acaba creando nuevos amigos.
No hay comentarios