Huele a café recién hecho en las Setas de la Encarnación
Restauración de Sevilla
Kanimo by Floco, un novedoso concepto de cafetería de calidad basada en el comercio justo que abrió cuando muchos cerraban
Audaz, arrojado. Eso fue el empresario sevillano Nacho Bustamante, de 59 años, cuando decidió abrir una cafetería en enero pasado en las Setas de la Encarnación, cuando la crisis pandémica se había enseñoreado de las calles más comerciales de Sevilla y los negocios languidecían o echaban el cierre. Kanimo by Floco se denomina este novedoso establecimiento al que da forma este economista de profesión de dilatada experiencia, una década en Cruzcampo incluida. Huelga decir que los comienzos no fueron boyantes. Pero los brotes verdes ya se adivinan. Y huele a café...
“El escenario era hostil cuando abrimos –su mujer, Mónica Rivero, comparte esfuerzos para que la empresa eche raíces– el 22 de enero, pero ya vamos elevando la clientela, que además se está fidelizando. Se empieza a mover todo de nuevo, está en la calle, también se vuelven a ver cada vez más grupos de turistas, nos arrojamos para ir unos pasos por delante cuando vuelva la normalidad”, relata con tono de franco alivio Nacho Bustamante mientras degusta un café cortado procedente de El Salvador.
Un café extraordinario, aromático e intenso, que no invita ni a beber agua y al que le puede sobrar hasta el azúcar: “Con un café así, cuanto menos lo enmascares, mejor, para así disfrutar de sus propiedades organolépticas en toda su plenitud. Nos regimos por el comercio justo y sostenible y servimos cafés de Ruanda, Brasil, Etiopía, El Salvador, Colombia, México. Floco es proveedor, que no franquicia, y es un referente del sector, son tostadores de Badajoz, recibimos de ellos partidas de sacos de 250, 300 kilos que han tostado con su experiencia y maestría. Suministran café en Madrid, Málaga, Cáceres... ahora lo tenemos nosotros en exclusiva en Sevilla. Trabajaba como asesor en Restalia y surgió montar este novedoso concepto en Sevilla”.
Que los cafés sean tan selectos no equivale a que se disparen de precio: el cliente se asoma a la barra, elige el origen del café en cuestión y por 1,30 euros tiene un expresso bien denso o por 1,50 el habitual café con leche. Un capuchino por 1,70, un americano por 1,50. Un expreso doble affogato (con helado) por 3,00 euros. Ahora que aprieta el calor, frapés desde 3,60 y smoothies frutales (por ejemplo de fresa, plátano, papaya y cereza) a 4,00 euros.
Generosas y con gran aceptación son sus tostadas: 0,90 la media de aceite, tomate natural y sal, y 1,10 si se le añade jamón de york o pavo. La de aguacate y paleta ibérica, a 2,80 la media, que más bien parece entera.
También dispone de una amplia carta de tés artesanales, cada uno infusionado a su tiempo. Unos maestros obradores les suministran las tartas (plátano y caramelo, zanahoria, queso y frutos rojos...) y la bollería procede del proveedor francés Délifrance.
¿Y qué hay de cierto en eso de que no es fácil tomar un buen café en Sevilla? “Aquí se ha tomado mucho torrefacto, lo primero, y el café ha sido un acompañante de la tostada tomado como con prisas, sin más. Hay que saborearlo y disfrutarlo. En eso estamos”.
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