La Junta aboga por coordinar la oferta de empleo en sanidad y educación con el resto de regiones
La consejera de Hacienda y Administración Pública, María Jesús Montero, pidió ayer al Ministerio de Hacienda que elimine la tasa de reposición de empleo en el sector público y que las comunidades autónomas se pongan de acuerdo para convocar a la vez las ofertas de empleo en sanidad y educación. El objetivo de convocar al "unísono" las ofertas públicas de empleo en esos sectores es evitar el "efecto llamada" para evitar que personas que llevan tiempo ocupando una plaza de forma interina y que legítimamente tienen derecho a optar a ella no compitan con personas venidas de otros territorios.
En declaraciones a los periodistas antes de participar en una jornada formativa sobre evaluación de políticas públicas, organizada por el Instituto Andaluz de Administración Pública, la consejera confió que en el Gobierno no recurra las 35 horas semanales en Andalucía y que en los próximos Presupuestos Generales del Estado extienda esta medida a todos los empleados de la administración general. Precisamente, la aplicación de las 35 horas en la administración andaluza va a generar una necesidad de empleo que se puede cubrir de forma temporal o definitiva, si bien la vocación de la Junta es hacerlo de forma definitiva, según la consejera.
Para ello, es necesario que el Gobierno central elimine los límites impuestos en la tasa de reposición, ya que hasta ahora en sanidad y educación sólo se pueden cubrir las plazas de las personas que se jubilan. Si se elimina esa tasa de reposición las administraciones autonómicas podrán hacer una oferta de empleo "masiva", según la consejera de Hacienda, quien incidió en que "sería bueno y deseable" que en la educación y en la sanidad se hagan "al unísono en todo el territorio para que no haya un efecto llamada".
La prueba de acceso a la universidad, que se celebrará del 12 al 14 de junio, se mantendrá este curso sin cambios y versará sobre las cuatro materias generales del bloque de asignaturas troncales del segundo curso de Bachillerato que correspondan a cada modalidad, según informó ayer en un comunicado la Consejería de Educación.
Las pruebas se celebrarán con la participación de los alumnos que dispongan del título de Bachiller o que, si han superado la fase general en cursos anteriores, quieran mejorar la nota de admisión.
La calificación de estas pruebas para el acceso a la universidad será la media aritmética de las calificaciones numéricas obtenidas en cada uno de los exámenes, expresada en una escala de 0 a 10 con tres cifras decimales y redondeada a la milésima, y deberá ser igual o superior a cuatro puntos.
La calificación para el acceso a estudios universitarios se calculará ponderando un 40 % la calificación obtenida en estas pruebas y un 60 % la calificación final de la etapa de Bachillerato. Se entenderá que se reúnen los requisitos de acceso cuando el resultado de esta ponderación sea igual o superior a 5 puntos, por lo que se procederá de manera muy similar a como se venía haciendo hasta ahora en el cálculo de calificaciones de la fase general de las anteriores pruebas de acceso a la Universidad.
Por otra parte, el alumnado que desee mejorar su nota de admisión podrá realizar con carácter opcional hasta un máximo de cuatro pruebas más que se considerarán de admisión, y versarán sobre las materias de opción del bloque de asignaturas troncales de segundo curso, incluida la Historia de la Filosofía que en el currículo de Andalucía se establece como materia específica obligatoria.
La Junta de Andalucía valoró las acciones llevadas a cabo para derogar la Lomce y recuperar unas pruebas de acceso a la universidad "muy similares a las anteriores y que devuelven a la ciudadanía las garantías de objetividad, transparencia e igualdad de oportunidades" que entiende que "merece" el sistema educativo.
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