Los países enfrían la propuesta de Juncker de que toda la UE esté en el euro en 2019

Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE) expresaron ayer sus reservas sobre la posibilidad de ampliar rápido la Eurozona y advirtieron de que los países que se unan a la moneda única deben hacerlo por voluntad propia y cumpliendo las condiciones para ello. Los titulares económicos de los Veintiocho, reunidos en Tallin, se mostraron cautelosos con respecto a la idea lanzada esta semana por el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, durante su discurso del Estado de la Unión, en el que abogó por que de cara a 2019 todos los países de la UE se sumen a la zona del euro.

Hoy en día solo 19 de los 28 países comparten la moneda única y, aunque según los tratados europeos todos los miembros, salvo el Reino Unido y Dinamarca, deben adoptarla, unos no están muy por la labor y otros no están listos para cumplir con los requisitos exigidos, como reconoce la Comisión Europea.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, dijo que no es demasiado pronto para ampliar la Eurozona y precisó que este "sería un proceso gradual". "Dependería mucho de los desarrollos en los futuros países de la Eurozona y de su voluntad de convertirse en miembros. Es un proceso gradual, no podemos forzar una velocidad mayor, pero continuará y creo que es un buen proceso", comentó el también ministro neerlandés de Finanzas en funciones.

Su homólogo francés, Bruno Le Maire, incidió en que "una ampliación es posible", pero destacó que para que sea un "éxito" primero debe reforzarse la propia Eurozona. El titular de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, recalcó que el caso de Grecia reveló lo "problemático" que es entrar sin cumplir.

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