Cuatro expertos reflexionan en Sevilla sobre la Guerra de la Independencia

  • Un ciclo de conferencias, organizado por la Fundación José Manuel Lara, dedicará un apartado específico al crucial y poco reivindicado papel que la ciudad jugó como efímera capital del país

"Sevilla jugó un papel fundamental durante la Guerra de la Independencia, aunque ha sido un poco olvidado. Aquí estuvo la capital de la nación desde la caída de Madrid en manos de Napoleón hasta la disolución de la Junta Central. O sea que, durante casi dos años, Sevilla fue la capital del país", explica Manuel Moreno Alonso, profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla y uno de los ponentes en el ciclo de conferencias Cuatro miradas la Guerra de la Independencia. Sevilla y el nacimiento de la nación española, que durante los días 4 y 5 de noviembre, organizado por la Fundación José Manuel Lara, se celebrará en la Casa de la Provincia.

Gerard Dufour, rector honorario y profesor emérito de la Universidad de Provenza, disertará sobre La mirada francesa en torno al conflicto, mientras que Charles Esdaile, catedrático de Historia de la Universidad de Liverpool, hará lo propio desde la perspectiva británica (martes 4 a las 19:30 y 20:15 respectivamente). Ambos participarán posteriormente en un coloquio moderado por Jacobo Cortines, profesor titular de Literatura Española de la Universidad de Sevilla, y Moreno Alonso.

El miércoles 5, siguiendo el mismo horario y estructura, participarán Ricardo García Cárcel, catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Barcelona, quien hablará sobre La mirada patriótica, y Moreno Alonso, que ha titulado su conferencia Una mirada al nacimiento en Sevilla de la nación española.

"La ciudad ya había tenido una importancia muy grande durante el siglo XVI, con el descubrimiento y la colonización de América -recuerda el profesor-, pero nunca había jugado un papel decisorio desde el punto de vista político o ni siquiera económico. Por primera vez en su historia va a ser el centro, la capital desde la que se dirige la guerra y la política. Aquí es donde se refugia el gobierno de la Junta Central y se deciden aspectos que van a ser fundamentales".

En este sentido, Moreno Alonso explica que "propiamente como tal, tanto el Partido Liberal como el Partido Constitucionalista surgen en Sevilla", ciudad por la que pasan "todos los miembros del Gobierno y los intelectuales más importantes, como Jovellanos, además de los que ya están, como Blanco White o Alberto Lista, que colaboran con el nuevo gobierno".

Para el historiador, "no es que estos hechos sean poco conocidos, sino que resulta totalmente desconocidos". "Es aquí donde se redactan varios proyectos de Constitución, que darán pie a lo que luego apruebe en Cádiz. De hecho, Ranz Romanillos, que también había sido el redactor de la de Bayona y después lo será de la de Cádiz, está aquí en Sevilla. Y aquí llegan Argüelles, Flores Estrada, los diplomáticos de todo el mundo, Wellington... Desde aquí se mandan embajadores a muchos países, a Inglaterra, a Rusia, a Constantinopla, a Suecia... Sevilla es el centro de la nación en unos momentos de solidaridad impresionante".

¿Qué ocurre entonces para que Sevilla quede apeada de un episodio histórico de semejante trascendencia? "La razón es que el gobierno de la Junta Central se disolvió con la entrada de los franceses en la ciudad. Se van a Cádiz y a Sevilla le queda una muy mala conciencia, porque habiendo sido la cuna de la Nación y del liberalismo ha sido cobarde y no la ha defendido. La ciudad esperaba un sitio como el de Zaragoza, pero no se defiende, y luego apuesta por el absolutismo una vez que fracasa la Constitución de Cádiz en 1814. Así que los sevillanos sienten vergüenza de reclamar que fue en Sevilla donde surgió todo esto".

Para Moreno Alonso, incluso el mito del 2 de mayo se alimenta desde Sevilla coincidiendo, en 1809, con el primer aniversario del mismo. "Se mitifica en exceso con una intencionalidad propagandística clara. Y se hace desde Sevilla, donde la prensa está muy viva y busca prender la llama del patriotismo. Conocemos bien los mitos, pero no la realidad sobre la que se asientan. Y esa realidad es la guerra y la construcción de una nueva nación sobre la base de la soberanía nacional, de discutir cuáles van a ser los temas que vayan a las Cortes, cuál va a ser el programa de esas discusiones, cómo se hace una política que englobe también a América... Todas esas cuestiones salen de Sevilla", asevera.

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