El pulso de las ciencias de la salud

  • Gran parte de las aportaciones de la ciencia española en 2016 correspondieron al ámbito biomédico

  • La mitad de los trabajos reseñados por el SINC hablan de salud humana

Salvador Aznar Benitah y Gloria Pascual, en el laboratorio de Células madre y cáncer del IRB Barcelona. Salvador Aznar Benitah y Gloria Pascual, en el laboratorio de Células madre y cáncer del IRB Barcelona.

Salvador Aznar Benitah y Gloria Pascual, en el laboratorio de Células madre y cáncer del IRB Barcelona. / m.g.

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El Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), la única agencia pública de ámbito estatal especializada en información sobre ciencia, tecnología e innovación en español, ha publicado su selección de los trabajos científicos más relevantes del año pasado. De los 15 trabajos reseñados como "Lo mejor de la ciencia española en 2016", ocho corresponden a trabajos de investigación relacionados directamente con la salud humana.

En primer lugar, cabe destacar el trabajo que un grupo de científicos españoles del Instituto de Salud Carlos III de Madrid publicaron el 25 de febrero en la revista Cell Reports los resultados de una investigación que mostraba cómo el virus VIH establecía una infección latente en linfocitos. Esa forma que tiene el virus de esconderse lo hace inaccesible a la acción de ciertos fármacos o del sistema inmunitario. En el estudio, además, probaron que determinados medicamentos ya existentes, como los usados para tratar algunos tipos de leucemias, pueden servir para bloquear ese proceso y ayudar a la acción de otros tratamientos contra el VIH.

En segundo lugar, un trabajo que ahonda en la resistencia de las células cancerosas a la quimioterapia. Una investigación publicada en abril en la revista Molecullar Cell describe cómo la responsable de esta resistencia es una proteína, la CDC25A, muy frecuente en las células tumorales. El estudio, del Grupo de Inestabilidad Genómica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), asegura que determinar el nivel de esta proteína en el tumor permitiría identificar a los pacientes que responderán mejor al tratamiento oncológico.

El 2 de junio, científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas difundieron en la revista Nature Communications que habían logrado crear en el laboratorio ratones con telómeros hiperlargos y con un menor envejecimiento celular. Los telómeros (estructuras protectoras situadas en los extremos de los cromosomas) son básicos para la mantener el estado juvenil de las células y se van acortando a medida que envejecemos. Sin embargo, el impacto de esta investigación realizada por el grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO, dirigido por María A. Blasco, reside en que han alargado estos telómeros sin seguir el procedimiento habitual, es decir, sin necesitad de alterar los genes.

Otra mención importante va para el primer exoesqueleto dirigido a niños que sufren atrofia muscular espinal, una enfermedad que destruye la capacidad motora y que en España afecta a uno de cada 10.000 bebés. El exoesqueleto, desarrolldo por el CSIC, está preparado para que imite el comportamiento natural del músculo, aportando al niño la fuerza que, por su enfermedad, no puede conseguir para caminar y mantenerse en pie.

Salvador Aznar y Gloria Pascul, del Instituto de Investigación Biomédica, lograron aportar claves sobre el comportamiento de las células metastásicas y comprobaron que dependen de grasas como los aceites de palma o de coco. Además, descubrieron un marcador que, al inutilizarse, consigue evitar la formación de metástasis y reducir las existentes.

La Universidad Autónoma de Barcelona y el Instituto de Investigación del Hospital del Mar lograron detectar cambios en la morfología cerebral de la madre que se mantienen hasta dos años después del parto. Sus resultados se publicaron el pasado 19 de diciembre en Nature Neurosciences.

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